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Mamá, quiero conocer a mis padres

Mamá, quiero conocer a mis padres

Todos los padres que adoptan niños temen el momento en que sus hijos les digan esta frase. Enfrentarse al hecho de explicar a tus hijos que tú no eres su padre biológico, y las preguntas que éstos seguro te harán –quiénes son mis padres, por qué me abandonaron, de dónde eran, etc.- es un momento duro y difícil, sobre todo si los niños manifiestan ganas de conocer a sus padres biológicos. Pero… ¿tienen derecho a indagar sobre sus orígenes?

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Piluca se llama como su madre, tiene un año y nació con síndrome de Down. Sus padres, Piluca y Pedro, supieron que su segunda hija tenía trisonomía 21 en el mismo momento en el que su pequeña llegó al mundo. Su reacción inicial al recibir la noticia fue la esperada en una situación como ésta. Según Down España el 80% de las familias reconoce haber experimentado sentimientos de protección, rechazo, tristeza, frustración, inseguridad, rabia y vergüenza. Y es lógico. Estos padres ven cómo se desmorona la idea que durante nueve meses se habían hecho de un hijo perfecto.

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En los últimos años, ha aumentado considerablemente la demanda de personas adoptadas que buscan conocer sus orígenes. Al principio, se consideraba esta búsqueda como un fracaso en la adopción, pero hoy en día, hay un amplio reconocimiento de que la demanda responde a un interés creciente de los adoptados y que la sociedad, la Administración y el Derecho han de darle respuesta.

Un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), “El derecho del adoptado a conocer sus orígenes en España y en el Derecho comparado”, revela interesantes detalles sobre este tema, entre ellos, qué dice la legislación española al respecto y las motivaciones que llevan a los adoptados a buscar sus orígenes biológicos.

La legislación española

Por ello, en España se aprobó en el año 2015 una modificación de la ley de Protección a la Infancia y la Adolescencia en la que se "refuerza el derecho de acceso a los orígenes de las personas adoptadas, obligando a las Entidades Públicas a garantizarlo y mantener la información durante el plazo previsto en el Convenio Europeo de Adopción (al menos 50 años tras haberse hecho definitiva la adopción)".


Características de los solicitantes

Según una encuesta realizada por algunas Comunidades Autónomas, el perfil típico de los solicitantes es el propio adoptado, con una edad entre 18 y 30 años. Aunque también es bastante frecuente que la solicitud provenga de algún hermano o hermana biológicos y, en menor medida, por parte de los progenitores.

Entre los motivos principales destacan, la búsqueda de información en torno a su “historia hasta el momento de la adopción”, “conocer a su madre” o “saber si tiene hermanos”. También son muy similares los motivos que empujan no ya al adoptado, sino a algún miembro de su familia biológica: en once Comunidades Autónomas se señala que es el deseo de saber qué ha sido del adoptado (ya sea hijo, hermano o nieto del solicitante). El acceso directo por parte del interesado es la forma más frecuente de acercamiento a la Administración responsable de los expedientes de solicitud.


¿Qué ocurre en otros países?

En los Estados Unidos impera la regla general de la confidencialidad de los expedientes de adopción. Sin embargo, tal regla se ve excepcionada por el denominado sistema de Registro de Voluntades. Se trata de un registro en el que las partes implicadas en el proceso de adopción y, especialmente, los progenitores, pueden registrar su voluntad a favor o en contra de que en el futuro se permita al hijo dado en adopción la identidad de los padres biológicos.

En Inglaterra y Gales, la Adoption Act de 1976 concede a los adoptados mayores de edad el derecho a obtener una copia de su certificado de nacimiento con los datos referentes a su nombre original, lugar de nacimiento, los nombres de sus progenitores y dirección de los mismos al tiempo del nacimiento, lo que permite el inicio de investigaciones al respecto.

En el ordenamiento francés, está fuertemente arraigada la figura del parto anónimo, que no es más que el reconocimiento de un derecho “absoluto” de la madre a negar su maternidad.

El Derecho italiano acoge una solución que podría calificarse de intermedia. Aunque no reconoce la figura del parto anónimo, en el supuesto de filiación ilegítima, la determinación de la filiación materna depende de la voluntad de la madre, a diferencia de la legítima.

El Derecho alemán se configura como uno de los más abiertos en lo relativo al reconocimiento del origen biológico del adoptado. Este derecho tiene carácter constitucional, por lo que se encuentra incluido en el “derecho general de la personalidad” dentro de la Constitución. Ni admite la figura del parto anónimo, ni que la maternidad se determine dependiendo de la voluntad de la madre. Todo depende del adoptado.

¿Qué pasa si encuentra a su familia biológica?

A muchos padres adoptantes les preocupa que sus hijos lleguen a encontrar a su familia biológica y la quieran conocer, ya que pone en peligro la unidad familiar creada hasta ese momento. ¿Cómo afectará al niño el conocer a sus padres biológicos? ¿Disminuirá su amor por los padres que le adoptaron? ¿Querrán sus padres biológicos conocerle a él?

Algunas de estas preguntas las responde un estudio de la Children´s Society, una de las agencias más grandes de adopción de Reino Unido, que revela datos significativos sobre las consecuencias de los contactos entre los adoptados y sus familias biológicas.

De los que recibieron información concreta sobre su familia biológica, un 85% tuvieron contacto con uno o más de sus familiares de origen, la mayoría con su madre y un 58% también con sus hermanos. Casi todos los adoptados hicieron los primeros contactos por carta o por teléfono y muy pocos “cara a cara”.

Sobre la satisfacción de dicho contacto, un 36% afirmaban sentirse “con amigos”, un 29% señalaban que “inmediatamente se sintieron como familia”, un 14% se sintieron extraños o no se habían sentido bien, y un 11% tenían sentimientos confusos. Un 7% renegaban de su familia biológica y no quisieron conocerla, y un 3% decía sentirse “liberado” tras la reunión.

Respecto a los contactos posteriores al primer encuentro, la mayoría de los adoptados mantuvieron algún tipo de relación con su familia biológica.

¿Y si son los padres biológicos los que buscan a su hijo?

En España, la Ley sobre Adopción implica la ruptura de todos los vínculos familiares y jurídicos con los padres naturales, a la par que se constituye un vínculo familiar y jurídico entre el adoptado y el padre o la madre adoptante. Eso significa que los padres biológicos pierden todos sus derechos sobre sus hijos, incluido el de buscarlos y verlos y, por supuesto, reclamarlos.

La única excepción se produce si el adoptado es hijo natural del cónyuge del adoptante, aunque el consorte hubiera fallecido, o cuando sólo se haya determinado uno de los progenitores y el adoptante sea de distinto sexo de tal progenitor, siempre que lo soliciten el adoptante, el adoptado mayor de doce años, y el progenitor cuyo vínculo haya de subsistir.

Distinto es el caso de los padres pre-adoptivos, aquellos que tienen en acogimiento a niños considerados como desamparados por las administraciones públicas, en cuyo caso los padres biológicos aún tienen el derecho de reclamarlos, y por lo tanto de verlos, aunque los padres pre-adoptivos también tienen el derecho de luchar por su tutela.
 


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Fuentes: “El derecho del adoptado a conocer sus orígenes en España y en el Derecho comparado”, de las profesoras de la UCM Leticia García Villaluenga y María Linacero de la Fuente.

Fecha de actualización: 17-02-2020

Redacción: Irene García

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