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Madres de alquiler

Madres de alquiler

Para muchas parejas que no pueden tener hijos biológicos, la opción de alquilar un vientre es una buena solución. A pesar de que en España aún es ilegal, muchas personas viajan a Estados Unidos (donde sí está permitido) para contratar este servicio y conseguir su ansiado sueño. Por ello, cada vez más expertos españoles en medicina reproductiva abogan por legalizar esta práctica. ¿Alquilarías tú los servicios de una madre de alquiler?

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Indice

 

¿Qué se entiende por madre de alquiler?

Es un proceso mediante el cual una mujer ofrece su útero para gestar en él al bebé de otra pareja que tiene problemas de fertilidad. Una vez que nace el niño, es entregado a esa pareja que se convierte legalmente en sus padres, mientras que la mujer que lo gestó renuncia a todos sus derechos como madre.

Los principales motivos para recurrir a este método es que el útero sea deforme o bien que se carezca por completo de él –como ocurre en mujeres que han sufrido cáncer.

Existen dos tipos de madres de alquiler: tradicional y gestacional. En el primer caso, la mujer es inseminada artificialmente con el esperma del hombre que desea ser padre o con un donante anónimo de esperma. La mujer, que en este caso es la madre biológica del bebé, deberá dar el niño en adopción a los futuros padres, un procedimiento que se deberá ajustar a las leyes de cada país.

En el segundo supuesto, la madre biológica dona uno o más óvulos, que serán fecundados in vitro con el esperma de su pareja. Esos embriones se transfieren a la madre gestacional, la cual llevará a término los embriones que se desarrollen dentro de su vientre. En el alquiler gestacional de un vientre los nombres de los padres biológicos aparecen en el certificado de nacimiento del bebé que se realiza en el hospital, lo que significa que queda registrado como hijo de la pareja.

“El proceso es distinto y ajeno al de la adopción -especifica Miguel Ángel Boix, abogado de Legal Iberoamericana (bufete de abogados especializados en el tema). No existen familias adoptantes, las leyes que regulan la adopción son distintas a las que regulan el proceso de madres sustitutas en los países en donde ambos procedimientos son legales. En el caso del vientre de alquiler son los padres los que quieren tener hijos propios, y para ello utilizan el óvulo de la madre y el espermatozoide del padre. Además si alguno de ellos fuera estéril, siempre queda la posibilidad de utilizar óvulos o espermatozoides de donantes. La madre sustituta debe entender y saber desde el principio que el bebé que lleva en su vientre no es suyo”.


¿Cómo se lleva a cabo el proceso?

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Madres de alquiler

Madres de alquiler

Para muchas parejas que no pueden tener hijos biológicos, la opción de alquilar un vientre es una buena solución. A pesar de que en España aún es ilegal, muchas personas viajan a Estados Unidos (donde sí está permitido) para contratar este servicio y conseguir su ansiado sueño. Por ello, cada vez más expertos españoles en medicina reproductiva abogan por legalizar esta práctica. ¿Alquilarías tú los servicios de una madre de alquiler?

Y tambien:

En aquellos países en los que es legal esta práctica -como Gran Bretaña, Estados Unidos o Canadá- existen agencias especializadas a través de las cuales las parejas que deseen una madre de alquiler se pueden poner en contacto con mujeres que ofrecen este servicio.

Estas agencias se encargan de llevar a cabo los exámenes médicos y psicológicos necesarios a todas las mujeres que estuvieran ofreciendo su útero en alquiler, antes de aceptarlas como clientes. También se encargan de los aspectos legales del proceso.

“El programa de madres de alquiler –explica Miguel Ángel Boix- está basado siempre en una actitud altruista de la mujer que quiere ejercer de madre de alquiler. Ésta no debe guiarse por expectativas económicas que al final no existen. Normalmente las agencias desestiman las solicitudes de las mujeres que buscan con los programas el lucro económico personal”.

La pareja que requiere este servicio primero recibe un folleto con toda la información concerniente al tema. Luego, se reúne con los especialistas, incluyendo un abogado y un psicólogo, donde se estudian las diferentes opciones y se determina cuál se va a intentar, si la opción tradicional o la gestacional.

En esa reunión inicial, la pareja deberá determinar qué características espera de la madre en alquiler, qué tipo de contacto le gustaría mantener con ella y todo lo concerniente a cuestiones financieras y legales.

Después deben eligir entre las mujeres a aquella que más se ajuste a sus deseos. Las madres de alquiler deben cumplir una serie de requisitos: ser madres preferentemente de por lo menos dos niños y haberlos criado, tener entre 25 y 35 años, someterse a un minucioso examen de salud y evaluación psicológica, tener una situación económica estable…

Después se produce el encuentro entre ambas partes y se debe llegar a un acuerdo sobre todos los aspectos concernientes al embarazo. Debido a la complejidad del tema y a los posibles problemas que pudieran surgir, es recomendable que ambas partes cuenten con un abogado. También es buena idea buscar asesoramiento psicológico, ya que tanto la idea de tener que dar al bebé que has llevado 9 meses en tu vientre como la de que otra mujer geste a tu hijo puede resultar difícil de aceptar.
 

Ventajas y desventajas

Una de los aspectos positivos más obvios del proceso es que una pareja que no puede tener hijos consiga tener uno biológico. No es igual que adoptar un niño, puesto que los óvulos y el esperma son los propios. Además, se suele crear un vínculo bastante fuerte entre la madre de alquiler y la pareja y participar activamente en el embarazo.

Desafortunadamente, también presenta aspectos negativos: problemas legales –en ocasiones, si los óvulos son de la madre de alquiler, puede echarse atrás y que surjan complicaciones sobre la custodia del bebé-, el dinero que ello supone, la ansiedad de todo el proceso, roces con la madre de alquiler sobre cómo debe llevar el embarazo… Es un proceso difícil psicológicamente hablando y hay que estar muy preparado para afrontarlo.

 

Legalidad e ilegalidad

“Es legal en algunos estados de los Estados Unidos –aclaran desde Legal Iberoamericana- y en algunos países de Europa. Pero existe una gran diferencia entre ellos puesto que en Europa hasta el último momento la madre de alquiler puede quedarse con el niño, cosa que no ocurre en California, en donde todo el proceso está bajo el control de los abogados de las partes y de los Tribunales, con unos contratos exhaustivos que regulan cada paso que dan los intervinientes en cada momento”.

A pesar de que en España es ilegal, cada vez más familias españolas recurren a este método para tener un niño. En los últimos años, decenas de parejas han viajado a Estados Unidos para contratar los servicios de las madres de alquiler. Los matrimonios que no pueden engendrar pagan entre 60.000 y 75.000 euros a cambio de que una mujer les ceda su útero.

Después, viajan a Estados Unidos y establecen las condiciones del proceso. Son contratos "a la americana", donde se acuerdan con pelos y señales las exigencias que tendrá que seguir la gestante durante el embarazo: si puede fumar o no, la alimentación que debe tomar y los ejercicios que debe realizar, así como el centro en el que dará a luz. Y una vez nacido, se traen al bebé a España.

Aunque aquí es ilegal esta práctica, es muy difícil para las autoridades detectar que se ha recurrido a una madre de alquiler, ya que el matrimonio obtiene un certificado médico que acredita que el niño es suyo. Ahora bien, si la madre gestante denunciase en España que dio a luz al pequeño, las leyes españolas le serían favorables. El acuerdo se declararía nulo y la mujer recuperaría a su bebé.

 

Los ginecólogos reclaman que se legalice

En el Encuentro Anual de Medicina Reproductiva de Europa (ESHRE) expertos en medicina reproductiva abogaron por legalizar en España el denominado vientre de alquiler, siempre que este procedimiento se realice por razones estrictamente médicas y en los casos en que las mujeres no tengan otra manera de poder tener un hijo a partir de sus propios ovocitos.

Los ginecólogos allí presentes coincidieron en que su uso no se debería generalizar, sino que se tendría que aplicar tras examinar detenidamente cada caso, y nunca permitirlo por cuestiones estéticas.

También desde Legal Iberoamericana consideran que el proceso debería legalizarse. “Debería ser legal en todo el mundo, porque hoy no se entiende que en una sociedad globalizada como la nuestra, existiendo en todos los países personas que no pueden tener hijos, se vean abocados a fallecer sin descendencia, sin conocer cómo serían sus propios hijos si existieran, sin disfrutar de los beneficios y parabienes que traen los niños, por culpa básicamente de su propia legislación y de la inmadurez de los estados en que residen.

Para ello, yo estimo que es muy importante que en los países en que se haga de forma legal exista una absoluta seguridad jurídica en la aplicación de las leyes en todas sus fases con el fin de evitar abusos. No podemos anticiparnos al futuro, pero si se consiguiera regular legalmente esta materia, habría que modificar diferentes normativas estatales y autonómicas”.


¿Contratarías los servicios de un vientre o madre de alquiler?

Yo no, pero es una solución para las mujeres que no pueden gestar: 40,9%

No, no me parece ético:  32,5%

Sí, si no pudiera tener hijos: 26,6%


Fuente: Miguel Ángel Boix, abogado de Legal Iberoamericana, www.legaliberoamericana.com.

Fecha de actualización: 25-05-2020

Redacción: Irene García

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