Internet para niños

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Los riesgos de la Red son numerosos y preocupan a la mayoría de los padres. Sin embargo, prohibir a nuestros hijos el acceso a Internet y criminalizar su uso no es la solución. Internet es una poderosa herramienta de información y comunicación que los niños tienen que aprender a manejar. La prevención, la protección y la seguridad son fundamentales para evitar estos peligros

¿Es seguro para nuestros hijos?

PantallasAmigas ha colaborado activamente, junto con Quor, en el estudio realizado por el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación, INTECO, a través del Observatorio de la Seguridad, en el que se muestra que un alto porcentaje de menores (87,5%) recibe advertencias sobre lo que deben hacer en Internet. Sin embargo, el 38,4% de los padres afirma no disponer de información sobre hábitos y normativa de seguridad TIC.

Esta iniciativa ha puesto de nuevo sobre la mesa el debate sobre si los riesgos de Internet para los niños y adolescentes son elevados o si estamos preparados para ellos. En palabras de Jorge Flores, director de PantallasAmigas “hay que empezar a dejar de criminalizar Internet y el resto de tecnologías. PantallasAmigas se define, desde el propio nombre, a favor de ese enfoque. No obstante, negar los riesgos es irresponsable. Este estudio hace falta desde hace tiempo ya que no había un referente claro, que consideramos imprescindible para la labor preventiva”.

El informe revela que se han dado pasos importantes en las labores de sensibilización. Los menores, tanto en lo referido a las amenazas a la privacidad como a los riesgos derivados del contacto con terceros, muestran un grado de conocimiento superior al de sus padres, esto es, los identifican más como riesgos potenciales en sus diferentes manifestaciones. Según Flores, “en nuestra organización llevamos cinco años realizando labores de sensibilización, en contacto con padres y madres, con centros educativos, con menores de primaria y secundaria… y el avance percibido ha sido extraordinario. Nos encontramos con personas cada vez más informadas y sensibles a esta cuestión; pero es cierto que los problemas evolucionan, así como el grado de penetración en la Red y no se puede bajar la guardia”.

Respecto a los peligros, es importante resaltar que, en general, los adultos afirman conocer los riesgos relacionados con Internet, pero cuando se les pregunta por ellos, casi una tercera parte es incapaz de nombrar ninguno. Así, lo que consideran más grave los padres son aquellas situaciones que tienen algo que ver con componentes sexuales. Sin embargo, el riesgo que en más ocasiones dicen conocer es el del uso abusivo o adicción.

Este trabajo pone de manifiesto el hecho de que tanto menores como adultos se sienten perdidos a la hora de reaccionar frente a un riesgo que se presenta. Carecen de criterio y protocolo de actuación en la inmensa mayoría de los casos. Desde PantallasAmigas indican que “es un asunto nuevo y cambiante, no hay experiencia ni cultura al respecto en la sociedad”.

Según el informe, los niños no recurren cuando tienen problemas a los adultos salvo en raras excepciones, el 1%, mientras que los padres manifiestan que así es en un 31% de los casos. Otros estudios nos dicen que esto es algo común en la mayoría de los países europeos. Flores indica que “está claro que las percepciones de los padres en este caso distan mucho de la realidad y se corre, por lo tanto, el riesgo de perpetuar esta situación. Por ello recomendamos, entre otras cosas, que los adultos no se posicionen en el hogar como contrarios o enemigos a las TIC. Esto facilitaría que los menores recurran a ellos en caso de apuro”.

Nuevos peligros en la Red

El desarrollo y la evolución de Internet y de las nuevas tecnologías hacen que cada día surjan peligros nuevos relacionados con el uso de las TIC por parte de los menores de edad.

Por ejemplo, en los últimos tiempos ha proliferado el sexting, es decir, la transmisión de imágenes o vídeos de alto contenido erótico o pornográfico a través de mensajes de móvil. Cuando las imágenes cedidas a un entorno privado saltan el cerco y se hacen públicas (pasando de móvil a móvil o incluso acabando en Internet) surgen, entre otros, problemas para la intimidad y el honor de las personas implicadas y, en ocasiones, pueden suponer el inicio de graves situaciones de ciberbullying. Si además existen menores implicados, la situación es especialmente delicada tanto para la víctima como para quienes intervienen de alguna manera al participar en la creación, tenencia o distribución de pornografía infantil: en diversos países, como Estados Unidos, se están juzgando incluso a menores de edad por este delito que, casi seguro, desconocían que estuvieran cometiendo.

Los adolescentes se divierten y coquetean con esta práctica. Nos son conscientes de lo que puede suponer o bien creen que lo pueden controlar y, por lo tanto, lo hacen. Y en esto, no hay grandes diferencias entre países. Si bien en España no se puede constatar con datos concretos y mucho menos hablar de evolución, en el contexto mundial aparecen de forma recurrente indicios preocupantes relacionados con la práctica del sexting.

Otro problema cada vez más habitual es el robo de la clave de acceso al Messenger o al correo electrónico. Según un estudio realizado para el proyecto Dédalo llevado a cabo por AETICAL (Federación de Empresas de Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Electrónica de Castilla y León) entre 2.000 alumnos de 6º curso de primaria (11-12 años), el 10,86% de los menores entrevistados manifiestan que les han robado su clave de acceso al Messenger o al correo electrónico. A este porcentaje habría que añadir el de aquellos que no son conscientes de que su contraseña ha sido sustraída por otra persona.

Cuando a una persona le roban su clave de acceso (lo cual es algo ilegal de por sí) su información privada puede ser vista: conversaciones, relación de contactos, información sensible… y además quien la usurpó puede usarla y hacerse pasar por ella, con lo que el abanico de problemas se amplía.

Según manifiesta Jorge Flores, “se trata de una cuestión de máxima importancia puesto que es una estrategia muy común utilizada tanto en los casos de grooming como en los de ciberbullying. El acosador accede a datos privados del Messenger y cuenta con la lista completa de contactos de la víctima con lo que puede iniciar un chantaje que derive en graves daños”.

¿Cómo actuar?

Proteger la seguridad del equipo porque con ella aumenta la de quien lo utiliza. Ahora el malware no alerta con su presencia sino que permanece oculto y hay que combatir al enemigo invisible.

Proteger las claves, no compartiéndolas y cambiándolas de forma periódica.

No almacenar información o imágenes demasiado comprometidas en determinados servicios online creyendo que las opciones de privacidad restringen el acceso a las personas que uno decide de forma voluntaria.

Sólo dejar que tu hijo navegue por Internet si está en casa una persona adulta.

No poner el ordenador en la habitación de tu hijo/a, o en cualquier caso poner la  pantalla de forma que esté visible a quien entra o está en la habitación.

Ser capaz de manejar el ordenador al menos al mismo nivel de habilidad que tu hijo, de forma que sea consciente de que tienes capacidad de poder controlarlo.

Hablar habitualmente con tu hijo respecto a la navegación en Internet, obteniendo información respecto a lo que ve y consulta, tratando poner de manifiesto eventuales reticencias.

Enséñale que cuando se conecte al chat no debe dar ni pedir direcciones, números de teléfono o cualquier información que pueda identificarlo.

Sed claros, sin alarmar, sobre los riesgos que pueden derivarse de chatear con desconocidos.
 

Decálogo de Ciberderechos de la Infancia

Este decálogo ha sido realizado gracias a una encuesta realizada por INTERNETamiga entre los adolescentes usuarios de Internet.
 

1. Derecho a ser tratado/a con respeto siempre en Internet, sin discriminación y sin distinción de etnia, sexo, ideología o cualquier otra condición personal.

2. Derecho a denunciar y contar con ayuda en las situaciones que sean violentas o desagradables.

3. Derecho a ser protegido/a frente a los contenidos y personas potencialmente nocivas así como a ser instruido/a en relación a las pautas básicas de autoprotección en la Red.

4. Derecho a ser informado/a de todos mis derechos dentro y fuera de la Internet.

5. Derecho al acceso y uso de Internet para la información, la comunicación, la educación, la cultura, el ocio y la participación en la sociedad.

6. Derecho a no revelar mis datos personales y, en su caso, a conocer y a controlar el uso que se hace de ellos.

7. Derecho a que nadie vulnere mi honor, mi reputación o mi dignidad en la Red.

8. Derecho a acceder a una Red libre de contenidos ilegales y de servicios fraudulentos.

9. Derecho a estar protegido/a de la publicidad, como en cualquier otro medio de comunicación (TV, prensa escrita, radio, etc.)

10. Derecho a acceder a los contenidos y servicios de la Red sin restricciones o censuras de tipo político o ideológico.
 


Fuente: Pantallas amigas

Redacción: Irene García

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