¿Piojos en la cabeza de tu hijo?

¿Piojos en la cabeza de tu hijo?
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Molestos, negros y, aunque no miden más de 4 milímetros, todo el mundo ha oído hablar de ellos o ha sufrido su presencia en alguna ocasión. Cuando los niños comienzan el colegio, es extraño el curso en el que no se da la voz de alarma por la presencia de piojos o “pipis”, un método de prevención para que las madres puedan evitar la infestación por parte de estos inquilinos tan indeseables

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La presencia de piojos representa un problema que afecta principalmente a los niños en edad escolar y que, aunque no transmiten enfermedades ni presentan en sí mismos un riesgo para la salud, se ha convertido en una verdadera pesadilla a la hora de destruirlos, creando gran alarma social y una situación de estrés para los padres que tienen que luchar con ellos para eliminarlos de las cabezas de sus pequeños. Un 14% de la población española padeció infesta de piojos durante el pasado curso escolar y es que desde los años setenta se ha observado un aumento de los casos, especialmente en niños de entre 4 y 6 años.


¿Qué son los piojos?

Los piojos son insectos succionadores y hematófagos, es decir, que se alimentan de la sangre que chupan de la cabeza al picar a las personas. Aunque son visibles, ya que miden entre 2 y 3 mm., son difíciles de localizar, ya que disponen de gran movilidad; siendo más fáciles de encontrar las liendres, o huevos que ponen las hembras, ya que son de color blanquecino, y se sitúan, fuertemente adheridos, en la base de los pelos. Suelen vivir alrededor de un mes, aunque fuera del hombre no consiguen sobrevivir más de unas 24 horas.

La infestación producida por los piojos es conocida como pediculosis, siendo sus síntomas básicos el picor y las ronchas. El gran problema a la hora de eliminarlos son las hembras, ya que suelen poner entre 4 y 8 huevos o liendres al día, hasta alcanzar unos 110 o 150 de media, dificultando así su exterminio. Sin embargo, si los reconocemos a tiempo y sabemos cómo eliminarlos, raramente se convertirán en un gran problema.


Mitos y realidades

Para comprender qué son y cómo deshacernos de ellos, convienen señalar varios errores que suelen afirmarse sobre estos odiados visitantes:

-    El picor, síntoma principal de la pediculosis, no es producido por el piojo en sí, sino que es ocasionado por la irritación que causa la saliva, depositada por el insecto en la herida de la picadura. Este picor puede hacer que los niños no paren de rascarse, produciéndose además rasguños en la piel e infecciones bacterianas.

-    Suele creerse que los piojos saltan y vuelan, sin embargo, no es cierto. Su método de transmisión es por contacto directo de los cabellos, aunque también pueden hacerlo a través de prendas de vestir, al compartir cama, toalla, etc.

-    Los piojos sólo pueden encontrarse en las personas, ni perros ni lugares, como la hierba o el césped, podrán transmitirse.

-    Las liendres y la caspa pueden confundirse. La diferencia fundamental entre ambas es que mientras que la caspa se dispersa y se cae al mover el cabello, las liendres permanecen firmemente sujetas a la base del pelo.

-    No es cierto que los piojos sean únicamente comunes en personas marginales o de escasa higiene, sino que éstos pueden encontrarse en todas las personas y clases sociales. Irónicamente cuanto mayor es la higiene más posibilidades hay de alojarlos.

-    Lavar el cabello corrientemente, con champú y agua, no conseguirá acabar con ellos.

-    El colegio no es el único lugar de transmisión, sino que los niños pueden infestarse en cualquier lugar, ya que suelen juntar mucho las cabezas con sus compañeros de juegos.

-    El aumento de la pediculosis actualmente está directamente relacionado con la falta de vigilancia, por parte de los padres, de las cabezas de sus hijos y con la utilización constante de los tratamientos, provocando que los piojos desarrollen resistencias ante estos insecticidas.


¿Cómo evitar y actuar ante una infestación?

Dado que no puedes evitar que tu pequeño se relacione con otros niños y juegue con ellos es muy difícil que consigas impedir una infestación al 100%. Todos los días tu hijo está con amigos y otros niños que, sin saberlo, pueden tener piojos y contagiarle; sin embargo, puedes tomar ciertas medidas que te ayudarán a evitar que esto ocurra o eliminarlos a tiempo.

Ante todo, para evitar a estos molestos visitantes, dedica cierto tiempo a la semana, unos diez minutos, a revisar el pelo de tu hijo. Así estarás seguro. Para realizar una correcta inspección, es mejor realizarla cuando salga de la ducha y tenga el pelo mojado, ya que éste es más manejable y los piojos se moverán con mayor dificultad. Mirando el cabello mechón por mechón, realizando rayas cada medio centímetro, podremos comprobar si el pequeño tiene piojos o, en la base del pelo, liendres. Puedes ayudarte también con una lendrera, peinando el pelo, también mechón por mechón, y comprobando que ésta no tiene piojos, limpiándola siempre bien después de cada uso.
Aunque éste sería el método ideal de prevención, también podemos tomar ciertas medidas para impedir que nuestro pequeño llegue a casa con nuevos visitantes:

-    Explícale que tener piojos es algo normal y no debe asustarse, pero avísale de la importancia de intentar no juntar la cabeza con otros niños cuando informen de su aparición en el cole.

-    Si tu hijo lleva peine, gorro, bufanda o incluso una toalla si se queda en el comedor, explícale que tiene que usarla él sólo, y que cada niño debe tener la suya propia.

-    Un peinado con coleta o con el pelo corto, con colonia, gomina, etc. hará más difícil que tenga piojos. 

-    Lávale con frecuencia el pelo, pero no utilices champús ni lociones antipiojos como prevención. Únicamente, cuando el colegio avise de su presencia, puedes aplicarle a tu pequeño un repelente de piojos de los que se encuentran en el mercado actualmente.

Sin embargo, si ya es demasiado tarde y tu pequeño ya está infestado, será mejor actuar lo antes posible para evitar que sigan poniendo huevos. Un método eficaz y tradicional para que las liendres se suelten es la aplicación de vinagre en el cabello. No se debe emplear el mismo día que un pediculicida, conviniendo aplicarse cuando el pelo esté seco, y sería aconsejable dejarlo reposar una o dos horas un par de veces a la semana. Además, debe realizarse un examen del cabello, mechón por mechón, después de la ducha, ya que es lo más cómodo, para extraerlos manualmente; aunque, también en este caso, nos podremos ayudar de una lendrera.

El tratamiento se basa principalmente en una loción o champú antipiojos, que podremos adquirir en cualquier farmacia, y del que deberemos seguir estrictamente las instrucciones de uso.

En el tratamiento de la pediculosis, la perseverancia y las inspecciones continuas se convertirán en nuestro fiel aliado.

Una vez acabada la plaga, conviene meter los peines y cepillos en una solución pediculicida, y lavar la ropa, sábanas, almohadas, peluches, etc. a unos 55ºC para eliminar cualquier piojo que pudiera quedar aislado en ellos. Sin embargo, para llegar hasta aquí y haber ganado esta batalla, tiempo, perseverancia e inspecciones continuas se habrán convertido en nuestros principales aliados.

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Fuente:

Blog EnFamilia de la AEP: "Piojos", https://enfamilia.aeped.es/temas-salud/piojos

Fecha de actualización: 17-09-2008

Redacción: Silvia Paredes

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