Cuida a tu mascota, protege a tu hijo

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Son muchos los beneficios que una mascota puede aportar a tu pequeño, desde el aumento de la responsabilidad hasta favorecer su desarrollo desde el punto de vista físico y afectivo. Sin embargo, los animales requieren muchos cuidados, y no sólo para su bienestar sino también para el de tu familia

Nueva Ley de Protección a la Infancia

Nueva Ley de Protección a la Infancia

El pasado mes de agosto entró en vigor la Ley 26/2015 de 28 de Julio de Protección a la infancia y a la adolescencia, llevándose a cabo una profunda reforma del sistema de protección de menores.  El objetivo de la reforma es adaptar los instrumentos de protección de menores a los cambios sociales.

Las mascotas pueden llenar la vida de sus dueños de diversión, compañía y de nuevas vivencias increíbles, además de aportar innumerables beneficios a los más pequeños. Una mascota sana no transmitirá ninguna enfermedad, pero para ello requiere un cuidado y atención constante, de tal manera que no existan riesgos para que enferme, ni para que transmita esa enfermedad en el hogar; ya que cuando no existen las condiciones higiénicas y sanitarias necesarias pueden llegar a verse afectados tanto el animal como sus propios dueños.

¿Qué es la zoonosis?

Se denominan zoonosis a las enfermedades que los animales pueden contagiar a las personas, la mayoría de ellas por vía fecal-oral o por contacto directo. Para comprender estas enfermedades, así como sus riesgos y sus síntomas, hay que distinguir entre los grupos de zoonosis existentes: zoonosis parasitarias, que son aquellas enfermedades causadas por parásitos que pueden transmitirse al hombre; y las infecciosas, que son producidas por bacterias, virus u hongos.

Actualmente hay descritas más de 200 enfermedades de carácter zoonótico que pueden ser padecidas por el ser humano, aunque unas serán más comunes en determinadas zonas del planeta mientras que en otros lugares pueden ser casi inexistentes. Algunas de las más conocidas son las siguientes:

•  Parásitos intestinales: los más comunes son los ascárides y los ancilostomas, gusanos que infectan a los perros y gatos. Los animales portadores de estas lombrices las transfieren a su alrededor a través de sus heces, contagiando al humano mediante el contacto directo con éstas o con el lugar infectado. Aunque en la mayoría de los casos no suelen causar ningún síntoma o daño aparente, en otras ocasiones pueden causar daños en los tejidos y afectar a los nervios o introducirse en los ojos, pudiendo llegar a provocar ceguera. 

Un animal sano no transmite ninguna enfermedad, pero para ello es necesario vacunarlos, desparasitarlos y mantenerlos limpios, evitando así cualquier riesgo

• La toxoplasmosis: una enfermedad especialmente peligrosa cuando se adquiere durante el embarazo, ya que puede afectar seriamente al feto. La transmiten gatos o felinos salvajes que han adquirido el toxoplasma al haber ingerido carne cruda infestada. El parásito se multiplica en el intestino de los gatos y se expulsa en sus excrementos, pudiendo encontrarse en sus cajas de arena y en la tierra del jardín. Si se transmite a una mujer embarazada, puede producir lesiones congénitas en el bebé, por lo que hay que ser totalmente cuidadosos con nuestra mascota durante la gestación, sin dejarle que vague por la calle, ni que la futura mamá limpie la caja del animal. También puede contagiarse comiendo carne infectada si no está bien cocida.

• Equinococosis: esta infección, tambián llamada teniasis, se produce por los huevos del gusano llamado Echinococcus (larva de tenia) que se encuentra en el intestino de los perros, o del ganado, infestados por esta enfermedad, y puede producir quistes hidatídicos (por lo que también es conocida como Hidatidosis) en el hígado, pulmones,… de las personas que la contraigan. Además de por los animales, puede ser transmitida al comer alimentos o beber agua contaminada por los huevos del parásito.

• Tiña o dermatofitosis: la tiña es producida por una gran variedad de hongos cuyo síntoma más evidente es la aparición en el animal de zonas sin pelo, normalmente contaminadas por bacterias. La prevención consiste en evitar el contacto directo con el animal, usando guantes para la desinfección de su entorno; y puede eliminarse con champús a bases de ketoconazol y la administración de antifúngicos de forma oral. La transmisión a las personas se produce por el contacto con el pelo, más frecuentemente de gatos y conejos.

• Picadura de pulgas y garrapatas: aunque son visibles, en ocasiones son difíciles de eliminar del pelo del animal. Puede transmitirse a las personas fácilmente, transfiriendo así, por su picadura, diversas enfermedades, por lo que es aconsejable inspeccionar el pelo de nuestra mascota constantemente.

• Enfermedad por arañazo de gato: esta enfermedad es causada por la Bartonella henselae, presentando una inflamación de los ganglios en las cercanías al arañazo. Aunque se transmite por las garras de los gatos, también puede encontrarse en la sangre y secreciones de estos animales. Normalmente tiene un sinfín de síntomas, sobre todo en los más pequeños, sin embargo, suele acabar sin tratamiento pasadas unas semanas o meses. Sólo un mínimo porcentaje llega a convertirse en un problema más serio.

• Mordeduras: cuando hay mascotas en casa, sobre todo con los niños y sus travesuras, siempre hay riesgo de mordiscos o arañazos como respuesta, por ello es necesario educar a nuestro animal desde que son pequeños. Las mordeduras son importantes tanto por la herida que pueden hacer, como por la infección que puede causar, ya que la boca del animal tiene bacterias que pueden producir una seria infección en el pequeño.

• Alergias: antes de tener un animal, es importante conocer si en la familia sois alérgicos a él, ya que pueden provocar cuadros alérgicos que desarrollen asma, rinoconjuntivitis,...


¿Cómo evitar que tu mascota le transmita una enfermedad a tu hijo?

Ante todo hay que tener en cuenta que la prevención es el mejor tratamiento, y que ningún animal sano transmitirá ninguna enfermedad a tu pequeño ni a tu familia. Para ello hay una serie de medidas que puedes tomar:

1.    Lleva a tu mascota al veterinario nada más adquirirlo, para que le desparasiten y lleven al día las vacunas necesarias. Haz que reciba el tratamiento para gusanos y parásitos adecuado consultándolo con el veterinario.

2.    Lávate las manos después de limpiar los excrementos de tu mascota o los lugares que haya ensuciado, así como sus juguetes, jaula, etc.

3.    No permitas que tu hijo juegue en la arena del parque en la que perros y gatos puedan hacer sus necesidades.

4.    Enseña a tu pequeño que no debe compartir la comida con su mascota ni besarle en la boca, así como a lavarse bien las manos después de jugar con ella y antes de comer.

5.    Examina el pelo de tu animal para vigilar si tiene pulgas o garrapatas. Además, puedes administrarle un tratamiento (repelentes, collares,…) que ayuden a repelerlas.

6.    No des carne cruda a tu mascota, ni la dejes cazar o comer animales salvajes, ya que es así como los gatos se contagian con el parásito de la toxoplasmosis.

7.    Vigila a tu pequeño, ya que si está en edad de gatear tiene más posibilidades de contraer infecciones al jugar con el animal, besarlo, tocarlo y meterse las manos en la boca, etc.

8.    Enseña a tu hijo que no debe tocar animales desconocidos, ya que pueden arañarle o morderle.

9.    Además de un riguroso control veterinario, deberás mantener a tu mascota con la máxima higiene posible.

10.    Por último, si observas alguno de los siguientes síntomas en tu mascota, llévale al veterinario para que analice la situación y si tiene alguna posible enfermedad:

        • Pérdida de apetito.

        • Rápido aumento o pérdida de peso.

        • Comportamiento extraño.

        • Cansancio, o dificultad para levantarse y acostarse.

        • Abultamientos extraños.        

 

Fuente:

Fundación Affinity. 

Redacción: Silvia Paredes

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