Blefaroespasmo y otras enfermedades oculares

Blefaroespasmo y otras enfermedades oculares
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Existen muchas enfermedades oculares que pueden afectar a la visión de forma temporal o permanente. Te contamos cuáles son las principales, sus causas, síntomas y tratamiento. 

Blefaroespasmo


El blefaroespasmo es un espasmo involuntario y repetitivo del músculo orbicular (el músculo circular alrededor del ojo), que provoca distonías (posturas y movimientos anormales del ojo).


Suele afectar a los dos ojos y estar acompañado de movimientos involuntarios de cuello, cabeza o boca, que solo desaparecen al dormir.


Suele ir aumentando gradualmente en intensidad si no se trata.


Entre las causas principales de este problema encontramos una alteración neurológica funcional en el sistema nervioso central; efectos secundarios de ciertos medicamentos; falta de lubricación de la superficie ocular; sufrir un espasmo hemifacial que se origina, normalmente, por la compresión del nervio facial a causa de alguna arteria o a consecuencia de algún traumatismo.


El tratamiento depende de la causa, pero suele desaparecer solo sin hacre nada. Se puede recomendar dormir más, no tener estrés ni tomar cafeína y lubricar el ojo con gotas.


Hiposfagma

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También llamado hemorragia subconjuntival, es una pequeña acumulación de sangre en la porción anterior del ojo, por debajo de la conjuntiva. Se produce por la rotura de pequeños vasos sanguíneos. Se nota como una mancha roja que no traspasa el limbo corneal.


Suele ser de causa desconocida aunque también puede haber factores desencadenantes como un ataque de tos, estornudos, tratamientos con antiagregantes plaquetarios o anticoagulantes, traumatismos oculares, crisis hipertensivas y otras alteraciones vasculares como angiomas, telangiectasias. También se presenta en casos de trastornos como la bulimia.


Normalmente no hace falta tratamiento, se pasa solo.


Amaurosis fugaz


Es la pérdida temporal de la visión (normalmente segundos o minutos) en un ojo debido a la ausencia de circulación de sangre a la retina. No es una enfermedad en sí misma, sino un signo de otros trastornos como un coágulo sanguíneo o un pedazo de placa que bloquea una arteria en el ojo.


Los principales factores de riesgo de esta enfermedad son enfermedades cardiacas, alcoholismo, consumo de cocaína, diabetes, hipertensión arterial, colesterol alto, tabaquismo, etc.


El tratamiento depende de la causa.


Coroidopatía serosa central


Es una enfermedad que provoca la acumulación de líquido por debajo de la retina. La causa de esta afección se desconoce, aunque es más habitual en hombres de 45 años.


Asimismo, el estrés parece ser un factor de riesgo. También puede ocurrir como una complicación del uso de medicamentos esteroides.


Los síntomas principales son aparición de un punto ciego borroso y oscuro en el centro de la vista, distorsión de las líneas rectas y objetos más pequeños o alejados.


La mayoría de los casos se resuelve sin tratamiento en uno o dos meses. Si no, se puede recurrir a láser o terapia fotodinámica para sellar la fuga.


Endoftalmitis


Es la inflamación del globo ocular. Es una afección grave que suele estar causada por una infección con bacterias o un hongo.


Los síntomas principales son dolor, disminución de la visión, enrojecimiento e hinchazón de los párpados.


El tratamiento serán antibióticos o antimicóticos para acabar con la infección.


Atrofia óptica


Es el daño del nervio óptico, el encargado de llevar las imágenes de lo que el ojo recoge hasta el cerebro para darles forma.


Hay muchas causas de atrofia óptica, aunque la más habitual es la insuficiencia en el flujo sanguíneo, denominada neuropatía óptica isquémica. El nervio óptico también puede verse dañado a causa de un shock, toxinas, radiación, traumatismo o enfermedades como el glaucoma, un tumor cerebral, arteritis craneal o esclerosis múltiple.


La atrofia del nervio óptico ocasiona que la visión se opaque y se reduzca el campo visual. También se ve afectada la capacidad para ver detalles finos y los colores aparecen opacos. Con el tiempo, la pupila tendrá menos capacidad y se verá cada vez menos. El daño por la atrofia del nervio óptico es irreversible. Hay que buscar la causa cuanto antes para evitar la pérdida total de visión.


Coloboma del iris


Es un agujero o defecto del iris del ojo que parece como una segunda pupila o ranura negra en el borde de la misma, dando una forma irregular a la pupila. La mayoría son congénitos, es decir, están presentes desde el nacimiento.


Pueden causar visión borrosa, disminución de la agudeza visual, visión doble o una imagen fantasma.


La mayoría de los colobomas se diagnostican al nacer o poco después. También pueden ser causados por una cirugía ocular, afecciones hereditarias o un traumatismo en el ojo.


No tiene tratamiento. 


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