Un ladrón en clase

Un ladrón en clase
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Cuando son pequeños los niños tienden a coger cosas de otros que les llaman la atención, convirtiéndose, en ocasiones, en pequeños ladronzuelos. Sin embargo, es necesario saber cómo actuar ante esta situación para que en el bolsillo de tu hijo no aparezcan constantemente objetos que no le pertenecen

Algunos padres se enfadan, otros se entristecen y otros sienten confusión cuando se percatan de que su pequeño le ha quitado algo a un compañero del cole, a un amigo o a un familiar. Sin embargo, no hay que angustiarse, ya que dependiendo de la edad del niño y de la persistencia de la conducta habrá que darle mayor o menor importancia. 

Es una situación bastante común que los niños lleguen a casa con gomas de borrar, sacapuntas e incluso juguetes que no les pertenecen simplemente porque les llama la atención. Sin embargo, esto no puede considerarse seriamente como un robo hasta que el niño no es lo suficientemente mayor como para entender que esas cosas tienen dueño, es decir, pertenecen a una persona en particular. Asimismo, cuando son pequeños, estos casos comienzan a desaparecer por sí mismos, aunque es necesario saber cómo actuar para que no se conviertan en un hábito.

¿Por qué “roban”?

En la primera infancia los niños suelen ser egocéntricos, desconociendo el significado de la propiedad de los otros, pero teniendo, a la vez, muy desarrollado el sentido de la propia posesión. Les atraen poderosamente los juguetes y objetos de los demás niños e incluso, en ocasiones, intentan apropiárselos; sin embargo, hasta los cinco años aproximadamente, no entienden que quitárselos a su dueño está mal, puesto que no entienden que le pertenecen y no tienen conciencia de ello, por lo que no puede considerarse un “robo”.
En la bici, la seguridad es lo primero

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Con la llegada del buen tiempo, cualquier tarde o fin de semana es un momento perfecto para dar un paseo en bicicleta con los niños. Pero antes de coger las bicis y salir pedaleando por la puerta, es importante tener en cuenta un elemento fundamental: la seguridad.



Aunque el hecho de coger cosas que no les pertenecen es algo usual en los más pequeños, a la hora de hablar de las causas que provocan esta conducta hay que mencionar las siguientes:

• Cuando un objeto le gusta, aunque no sea suyo, no es capaz de controlar el impulso y termina cogiéndolo, provocando una situación frecuente con los juguetes de los demás o cuando se entra en una tienda, por ejemplo.

• En niños con carencia afectiva suele producirse para llamar la atención de los padres.

• Los padres refuerzan esta conducta al actuar como modelo ante el pequeño. Si algún día delante del niño, los padres se quedan un cambio mal dado por parte del vendedor o con algún objeto que no les pertenece, estarán provocándole a realizar estas conductas.

• Los padres le dan “permiso”, permitiéndole coger un caramelo, por ejemplo, sin que lo vean, lo que hará que el niño haga lo mismo con cualquier cosa que le guste en el futuro.

• Cuando el pequeño se encuentra en estado de fragilidad, como señal de problemas emocionales o de comportamiento.

• El pequeño tiene exceso de libertad, lo que le hará pensar que puede tener todo lo que desea.

En edad preescolar

“Robar” es muy común en esta etapa de la vida del niño, ya que tienen dificultad a la hora de comprender que no tienen ningún derecho de propiedad sobre las cosas de los demás. Piensan que pueden tener lo que quieren cuando quieren y que esto no es malo. Sin embargo, aunque ya están aprendiendo a diferenciar lo propio de lo ajeno, hay emociones muy fuertes que lo inducen al impulso de coger cierto objeto. Por ello, es un buen momento para enseñarles el concepto de pertenencia y propiedad y que quitarles las cosas a los demás no está bien.

En edad escolar

En torno a los 5 o 6 años de edad, los niños empiezan a comprender el concepto de propiedad y el hecho de que robar está mal, por ello cuando los padres se percaten de que su pequeño ha cogido algo de otra persona sin permiso, deberán tomar las medidas oportunas y ser claros y rigurosos al respecto, para que esto no vuelva a ocurrir y convertirse así en algo habitual. 

Aprendiendo los límites entre “lo tuyo y lo mío”

Aunque los “robos” ocasionales en los más pequeños suelen resolverse sin dificultad con el tiempo, es necesario educar al niño al respecto, enseñándole lo que está permitido y lo que no, así como lo que es suyo y lo que es de otros, para que comprenda por qué no debe actuar de esa forma y evitar que esta situación se convierta en algo habitual.

Para conseguirlo hay que llevar a cabo el desarrollo de la conciencia, un proceso paulatino, por imitación de conductas y por la interiorización de diversos conceptos, como el de “deber ser” o el concepto de pertenencia, que aunque, este último, surge en temprana edad, cuando los niños empiezan a saber que “esto es mío”, hay que enseñarle a comprender que las demás cosas son de otros. Para ello se le pueden poner ejemplos concretos: “como a ti no te gusta que cojan tus cosas sin permiso, tú no debes hacerlo con las de otros niños”.

De esta forma se puede empezar a establecer límites entre “lo tuyo y lo mío” cuando el niño coja algún objeto que no le pertenezca, explicándole por qué no está bien lo que acaba de hacer, poniéndole en el lugar del otro.

Asimismo, hay que tener en cuenta que los conceptos de pertenencia, respeto y responsabilidad están estrechamente relacionados, por lo que una buena manera de aprenderlos puede ser a través de cuentos que fomenten estos valores, ya que ayudan a los más pequeños a integrar las normas de la convivencia social. De lo contrario, si no se da importancia a estas actuaciones ocasionales, el niño pensará que no pasa nada e incluso que está bien, por lo que la frecuencia irá en aumento.

¿Cómo actuar?

Hay muchos padres que se alarman cuando su pequeño vuelve a casa de la guardería o del colegio con algún objeto y juguete que ellos no le han comprado y aunque la gravedad del asunto dependerá de la edad y conciencia del pequeño, es necesario conocer algunas medidas para llevar a cabo y que esta situación no se convierta en una actitud normal en el niño:

• Para prevenir, hay que hablarle de lo que no se debe hacer y por qué, explicándole que con ello perjudican a otras personas al privarles de sus pertenencias.

• No le amenacéis con que llamarán a la policía o le llevarán a la cárcel.

• Evitad regañarle delante de la gente, intentad ser discretos. Hacedle devolver lo cogido y pedir perdón.

•  No culpéis al niño. No es malo el niño, sino el hecho de coger las cosas de los demás sin permiso, pero mostradle que desaprobáis su conducta y que su comportamiento es inaceptable, enfadándoos con él.

• No hay que ser ofensivo con el pequeño, llamándole ladrón, delincuente ni nada por el estilo.

• Aseguraos de que, aunque haya devuelto el objeto, no se ha beneficiado de él, ya que si lo hace, verá algo positivo en el hecho de robar.

• Si vemos que aunque le guste mucho o le llame atención un objeto, no lo coge, es recomendable elogiar su comportamiento honrado, puesto que así contribuiremos a cambiar su conducta.

• Además de enseñarles valores tan importantes como el respeto, la responsabilidad o el concepto de pertenencia, hay que mostrarles la forma correcta de conseguir lo que quiere, en lugar de quitar las cosas a los demás.

• Se debe tener en cuenta que los padres son los modelos del niño por lo que hay que evitar quedarse con cosas que no os pertenecen, ya que así el niño lo vería como algo normal e imitaría.

Es en torno a los 5 o 6 años, cuando el pequeño empieza a comprender el concepto de propiedad, cuando pueden considerarse estos hechos como algo más grave; sin embargo, los padres no deben exagerar ni dramatizar, pero sí corregirlo, precisando la intervención de un psicólogo infantil dependiendo de los hechos y de la persistencia de esta conducta.


Redacción: Silvia Paredes

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