Familias numerosas

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Jugaban contra el equipo de rugby de arquitectura cuando lesionaron a Juan; la enfermería de la Universidad Complutense estaba cerrada así que se fue a la Facultad de Medicina a ver si alguien podía echarle una mano. Ahí apareció Concha, se ofreció para acompañarle al hospital. Cuatro días después Juan le pidió que se casase con él. Hoy, son padres de 9 hijos, el décimo ya está en camino.

"Yo tenía organizado un viaje a los bosques del norte de Noruega para irme a pasar ese verano en plan ermitaño, pero cuando conocí a Concha decidí quedarme, no quería separarme de ella.  Mirando hacia atrás comprendo que la mejor aventura de mi vida ha sido formar una gran familia junto a mi mujer” recuerda Juan.

 

La familia empieza a crecer…

 

Tras dos años de matrimonio nace Juan Antonio, su primer hijo. Concha recuerda que con su primer bebé pensaba que era imposible organizarse para tener más niños. “Con Juan Antonio en casa yo no tenía tiempo para nada, ¡me pasaba el día dándole el pecho! No me podía imaginar cómo se las apañaba la gente para tener más de un hijo. Pero, tanto Juan como yo, queríamos tener una familia numerosa. Los dos venimos de casas con muchos hermanos y guardamos muy buen recuerdo.”

 

De Juan Antonio a Rodrigo

 

Poco a poco fueron naciendo el resto de los niños, todos muy seguidos. Después de Juan Antonio, al que sus hermanos pequeños llaman Tatono, vinieron las niñas, Rocío y Nieves, después de éstas llegaron Francisco, Manuel, Julián, Elías, Marcos y, finalmente,  Rodrigo, el pequeño. Y, así, llegaron a 9.

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Las cardiopatías congénitas son una asignatura pendiente para la sociedad. Apenas se conocen ni se oye hablar de ellas, pero los datos nos hablan de una media de ocho niños afectados por cada mil nacidos vivos. Y, aunque hoy en día gracias a los avances médicos los porcentajes de supervivencia rozan el 95%, sigue siendo imprescindible el apoyo social y el desarrollo de cauces que mejoren la situación de los niños enfermos y de sus familiares.

 

“Yo creo – dice Concha – que las mujeres de hoy en día no tienen más hijos por miedo a no realizarse, a perder su vida y su libertad. Para mí, la labor de ser madre es un trabajo muy rico y estimulante que está infravalorado. Yo hago cada día de psicóloga, de médica, de cocinera… Educar a tus hijos es la faceta más preciosa de la vida y, además, te hace crecer como persona. Por ejemplo, mi forma de educarles ha ido evolucionando, con Juan Antonio y las niñas tenía mucha más energía, me resultaba más fácil mantenerme firme en mis decisiones. Sin embargo, con los pequeños he ganado en paciencia y en comprensión”.



Una visión diferente de la vida

 

Para esta pareja, el amor hacia sus hijos y el instinto paternal puede con todo. Tienen una visión de la vida muy positiva. “Cuando miras la vida con alegría y esperanza, ésta te lo devuelve. Con nosotros se porta todo el mundo fenomenal. Vivimos como ricos de lo que la gente nos da. Ha habido muchas noches de Reyes en que nos era literalmente imposible hacer regalos a los niños y, al final, siempre había alguien que nos daba juguetes que sus hijos ni habían tocado, regalos de promoción… Unas Navidades, al llegar a casa, teníamos toda la entrada llena de comida, incluso de jamones. Todavía no sabemos quién pudo ser”.

 

En el tema de la formación de los niños, Juan y Concha tienen las ideas muy claras; “Para nosotros es fundamental que el centro de estudios comparta nuestros criterios a la hora de educar a los chicos”. Ambos consideran que en los institutos públicos no se presta a los niños la atención necesaria y las posibilidades de fracaso escolar son enormes. “Nuestros tres hijos mayores hubiesen tenido un rendimiento mucho mejor si se les hubiese estimulado de la manera adecuada - comenta Concha - Por ejemplo, con Juan Antonio el profesor de Lengua y Literatura nos dijo que teníamos que asumir su fracaso escolar el mismo día que ganaba el concurso literario de Rivas. En general la experiencia fue tan nefasta que a los pequeños les hemos metido en colegios públicos sólo durante primaria, de ahí pasan a centros concertados; éstos se han portado muchísimo mejor, los niños están muy a gusto y Juan y yo mucho más tranquilos.”

 

Otro aspecto de la formación de sus hijos que les preocupa mucho son los valores que transmiten las series y los programas de televisión. “En este momento, el horario infantil de las cadenas está tan repleto de cotilleos y de contenidos que consideramos perjudiciales para la educación de los niños que hemos decidido prohibir la tele entre semana. Además preferimos que aprovechen el tiempo haciendo otras actividades más provechosas como leer, dibujar o aprender a tocar un instrumento.”


“El dinero no es una excusa para no tener hijos”

 

Juan estuvo casi dos años sin encontrar trabajo y tampoco cobraba el paro, se las iban arreglando como podían. Las ayudas, más que estatales que son bastante escasas, les llegan de personas concretas, en la farmacia, en la librería, les dejan ir pagando poco a poco, cuando pueden. Por ejemplo, el año pasado la factura de los libros de texto ascendía a 1.200 euros y terminaron de pagarla con el curso casi terminado. En cuanto a las subvenciones públicas, únicamente destacan el 50% de descuento en RENFE para las familias numerosas. “Para nosotros, el dinero no es la excusa para no tener hijos. Hace 4 o 5 años que las cosas, gracias a Dios, nos van bastante bien, pero hemos pasado por temporadas muy malas: nos han cortado la luz, el agua, el gas, el teléfono…”



Mamá, ¿por qué no tenemos otro hermanito?

 

Rodrigo tiene 4 años, es el pequeño de la casa, pero ya por poco tiempo. Concha está embarazada de su décimo hijo, parece que va a ser una niña. “A todos les hacía mucha ilusión tener otro hermanito, ya me empezaban a decir que por qué no me quedaba embarazada. Antes de nacer Rodrigo, pasé una temporada muy mal, estuve inválida casi un año y uno de los pequeños tenía un problema que requería la gran parte de mi tiempo. Así que no estaba la situación para tener otro niño, pero ahora las cosas ya están muchísimo mejor; estamos todos deseando que nazca la nueva hermanita”.

 

Y así es cómo esta familia, diferente a las demás, sigue creciendo, en un hogar lleno de niños, de alegrías y de obstáculos que van superando mirando la vida con esperanza y ganas de disfrutarla al máximo.

 

Un día con 11 en casa

 

- Ponen 3 o 4 lavadoras diarias “Ponemos una lavadora sólo de calcetines, imagínate ponerte a emparejar unos 150 pares si encima están mezclados con el resto de la ropa”.


- Hacen la compra por cajas, en Mercamadrid, una vez a la semana “En comida nos gastamos entre 450 y 600 euros al mes siendo 11, prácticamente lo mismo que cuando Juan y yo estábamos todavía sin niños. La clave está en comprar lo necesario, sin caer en la tentación de los caprichos, ni de las marcas”.



- El congelador es de tamaño industrial, igual que la lavadora, o incluso la olla que tiene 22 litros de capacidad…


- Cada hermano mayor se ocupa de uno pequeño y todos colaboran manteniendo el orden en casa, poniendo y quitando la mesa a la hora de la comida, etc.


- Desde los 3 años, los niños se hacen la cama antes de ir al colegio. No utilizan sábanas, sólo la bajera y un edredón.


- Los mayores van haciendo sus trabajitos, como cuidar niños los fines de semana, para pagarse sus cosas. “Aunque pudiésemos permitirnos pagarles el ocio, nos gusta que crezcan y maduren aprendiendo a ganarse la vida, que vean el esfuerzo que cuesta”.


- El teléfono: han contratado una tarifa plana para llamadas locales, que son las únicas que se pueden realizar ya que tienen instalado un limitador. Para las llamadas a móviles tienen un móvil familiar.


- La Universidad: Juan Antonio está becado en la Universidad Francisco de Vitoria, donde hace 1º de cine. Él mismo ha conseguido un crédito muy bueno, a 10 años, para pagarse la parte de la carrera en la que no consiga subvención.


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Fuentes: Juan Antonio y Concha, padres de familia numerosa. 

Redacción: Lola García-Amado

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