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Jugando con mi bebé

Jugando con mi bebé

Desde que tu bebé nace, está deseando relacionarse contigo y compartir momentos especiales a tu lado. Uno de estos momentos se produce al jugar con él. Siguiendo estas actividades que te proponemos, te divertirás con tu hijo a la vez que le ayudas a desarrollar al máximo sus habilidades psicomotoras. Además, jugar comunica y transmite valores, mejorando las relaciones padre-hijo y potenciando la expresión del cariño

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Indice

 

Bebé de 0 a 3 meses

Después del baño podéis hacer masajes al bebé, cosquillas y pedorretas. Además de ayudar a desarrollar el sentido del tacto, favorecéis que el bebé mueva piernas y brazos como respuesta a lo que se le hace y que vaya incrementando su fuerza y mejorando la coordinación de las piernas y de los brazos. Hacer cosquillas en las plantas de los pies o en las palmas favorecerá también su movimiento.
 

 

Bebé de 3 a 6 meses

A partir de esta edad comienza a jugar de una manera más lúdica, más parecida a lo que entendemos los adultos por juego. Disfruta jugando él solo y también con un adulto.

Podéis poner al bebé boca abajo y atraer su atención con un objeto vistoso o sonoro situado dentro de su campo visual. Cuando lo observe atentamente, levantad el objeto para que el bebé alce la cabeza. Después, podéis tumbarlo boca arriba y llamar su atención con otro, que podéis mover de derecha a izquierda y de arriba abajo para que lo siga con la vista.


Bebé de 6 a 9 meses

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Hablar con tu bebé

Hablar con tu bebé

Desde el momento que coges a tu bebé por primera vez os estáis comunicando mutuamente. Su llanto no es una manifestación de tus habilidades como padre, sino un intento de comunicación del pequeño. Un “idioma”, el del bebé, que al principio te sonará a arameo, pero que antes de lo que crees entenderás perfectamente, logrando atender sus necesidades según lo que él te comunica.

Y tambien:

A esta edad ya es capaz de controlar los movimientos de sus manos. Ya estira la mano para coger las cosas. Los ruidos inesperados le sorprenden y le divierten.

Para el niño, nada más divertido que jugar al “cucu-tras”. Escondeos detrás de un pañuelo o de las manos para aparecer de repente diciendo “tras”. Además de encantarle el juego, le ayudaréis a entender que aunque no estéis no habéis desaparecido. Esto es crucial, ya que le permitirá empezar a independizarse y explorar su entorno más inmediato, pero con la seguridad de que vosotros estáis cerca y le protegéis.
 

 

Bebé de 9 a 12 meses

Coge al niño de una mano y hazle andar acercándolo a un espejo. Podéis hacer muecas y reíros para que os imite y se reconozca en el espejo. Le encantará ver otro niño enfrente de él y descubrir que hace lo mismo que él.

Cántale canciones que impliquen movimiento y baila con él, o colúmpiale de detrás hacia delante, moviendo vuestras rodillas como si fueran un caballito.
 

 

Bebé de 12 a 24 meses

El niño ya tiene autonomía en sus movimientos, incluso al final de los 2 años, empieza a correr y saltar. Ya podrá empezar a entretenerse solo durante más tiempo. Aún así, sigue aprovechando cualquier momento para jugar con él.

Coge una pelota y pásasela por el suelo, para que te la devuelva con el pie. Otro juego divertido es colocar cojines de distintas formas y tamaños en el suelo de forma escalonada para que pueda trepar por ellos.
 

 

Niño de 2 a 4 años

Lo que más les gusta en esta edad es imaginarse que son otra persona: un pirata, una princesa, un médico, etc. Jugar a hacer como si… Ayúdale a recrear sus fantasías disfrazándole o compartiendo la aventura con él.
 

 

 

 


Fuente:

Fodor, Elizabeth; Morán, Montserrat (2009), Todo un mundo de sonrisas, Madrid, Ed. Pirámide.

Fecha de actualización: 21-05-2020

Redacción: Lola García-Amado

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