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Silvia Álava: “La sobreprotección crea en el niño una sensación de que el mundo es peligroso”

Silvia Álava: “La sobreprotección crea en el niño una sensación de que el mundo es peligroso”
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¿Cómo se puede fomentar la felicidad de un niño sin caer en la sobreprotección? ¿Por qué es beneficioso dejar que se aburra? La psicóloga Silvia Álava nos explica las pautas para una crianza feliz y sana.

Sobre encontrar el equilibrio entre promover su felicidad y permitir que el niño aprenda por sí solo, sobre compaginar el deseo de que sean felices con la necesidad de dejarles espacio, sobre ejemplos de conductas sobreprotectoras o sobre la necesidad de dejar que los niños se aburran. La psicóloga Silvia Álava, autora de ‘Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron’ y ‘Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia’, nos responde a esas dudas sobre la crianza que nos vamos encontrando en el viaje de ser madres y padres.

 

 

En tus libros, hablas de algo presente en todos los padres: el deseo de que sus hijos sean felices. ¿Cómo se puede encontrar el equilibrio entre promover su felicidad, pero no modelar sus circunstancias? ¿Entre buscar su felicidad, pero enseñarle resiliencia?

 

Es cierto que es difícil no caer en la confusión de promover la felicidad de los niños a base de comprarles muchas cosas, proporcionándoles todo lo que nos piden o haciéndoles las tareas que sabemos que a ellos les cuesta, pero que para nosotros son fáciles. El problema de educar de esta forma, es que estamos impidiendo que el niño aprenda, estamos haciendo que crezca sin herramientas, sin recursos para desenvolverse con éxito en la vida. No se trata de dejar al niño solo o permitir que se fruste pidiéndole cosas que sabemos que no puede hacer, sino de estar a su lado acompañándolo en el proceso, mostrándole cómo se hacen las cosas, sin enfandarnos ni perder la paciencia, pero permitiendo que el niño aprenda, y dejándole el tiempo necesario para que lo haga.

Niños disléxicos

Niños disléxicos

 Del 25% de la población que tiene dificultades en el aprendizaje un pequeño tanto por ciento padece dislexia. Los métodos de enseñanza de la lecto-escritura y el no tratar las áreas psicopedagógicas necesarias pueden provocar en cualquier niño una dificultad de aprendizaje. En el caso del disléxico, esta situación puede agravar más el problema. Axel es uno de estos alumnos con inhabilidad lecto-escritora; tiene 11 años, le diagnosticaron la dislexia a los 7.

 

A los niños les gusta hacer las cosas por ellos mismo, y se sienten muy bien y muy felices “siendo mayores”. Favorezcamos su correcto desarrollo y su autonomía y exijámoles lo que cada uno, en función de su edad y de sus características personales, puede hacer, ni más ni menos.

 

 

¿Cómo definirías la sobreprotección y cómo podríamos detectarla?

 

Hoy en día nos encontramos con muchos padres que cometen el error de sobreproteger a sus hijos. No les dejan hacer las cosas para las que sí que están preparados, lo que impide que adquieran autonomía. Se anticipan de tal forma a la satisfacción de sus necesidades, que no permiten que los niños se desarrollen correctamente. Les impiden desarrollar recursos y estrategias que les serán necesarias en el futuro. Satisfacer sus necesidades en exceso, no dejar que se frustren, que sufran, que se queden sin algo que les guste, que luchen por sus objetivos… será más perjudicial que beneficioso.

 

Ejemplos de conductas sobreprotectoras:

 

-  No dejar que los pequeños se vistan solos por nuestra propia comodidad.

Lo adecuado es acostarles antes por la noche, para levantarles con tiempo suficiente por la mañana para que, según la edad, se vistan ellos solos al ritmo del niño, no al que el adulto quiere imponer.

 

-  Evitar decirles que 'no' para que no se enfaden o se frustren.

Lo adecuado, es utilizar el sentido común y decirles que “no”, cuando las cosas que piden no corresponden, como por ejemplo, comprar regalos sin ser su cumpleaños o por una motivo especial, comer chuches a deshora…

 

-  Reponerle de forma inmediata lo que perdieron.

Lo adecuado es que en función de la edad del niño, sea él quien primero busque lo que perdió, y si no lo encuentra, pueda haber varias opciones: si no es algo necesario, no se repondrá; si sí lo es, dependiendo de la edad del niño y si lo ha perdido varias veces o no, podría ser más adecuado decirle que tiene que pagar una parte con su dinero, sacándoselo de su hucha. No se trata ni mucho menos de castigar al niño, si no de que aprenda el valor de las cosas, y a tratarlas con cuidado.

 

-  Recogerle los juguetes o llevarles la ropa sucia al cesto de lavar.

Lo adecuado es que sea el propio niño quien recoja los juguetes o lleve la ropa sucia al cesto de lavar. En el caso de que el niño sea muy pequeño, podemos pedirle que colabore con los padres, llevando él un calcetín o una prenda pequeña, y que guarde algún juguete ayudando a los adultos a recoger. Poco a poco irá integrando esta colaboración como algo natural lo que ayudará a que sea un adulto con recursos y que vea las tareas del hogar como un trabajo de equipo.

 

-  Ser la agenda de nuestro hijo.

Lo adecuado es que sea el propio niño quien se responsabilice de su agenda, de sus deberes, de saber qué es lo que tiene que llevar al colegio y de sus cosas. Cuando los niños son pequeños, conviene que los padres les ayuden a preparar la mochila. En una segunda fase, los padres pueden supervisar que está todo preparado y que no se olvidan nada, para terminar dando la completa autonomía al niño. Si asumimos sus responsabilidades y les hacemos las cosas serán muy difícil que ellos aprendan a ser responsables y autónomos.

 

 

¿Cuáles son las consecuencias de la sobreprotección en los niños y adolescentes?

 

Los padres no van a poder mantener durante un tiempo indefinido la burbuja de protección en la que introducen a sus hijos, y cuando la burbuja estalle, se encontrarán con niños sin recursos, sin habilidades, más vulnerables, menos seguros, y probablemente más infelices.

 

Esperarán a que sea el adulto quien siempre les resuelva las situaciones y no desarrollarán sus propias estrategias de resolución de problemas. No aprenderán los recursos necesarios para desenvolverse con éxito en la vida.

 

Los niños cuyos padres tienen un modelo de educación que se basa en la sobreprotección desarrollan menos competencias emocionales, son más inseguros, tienen menos habilidades y es más probable que sean víctimas de acoso.

 

La sobreprotección crea en el niño una sensación de que el mundo es peligroso, refuerza comportamientos de evitación (es decir que el niño huya de los problemas en lugar de enfrentarse a ellos) y limita las oportunidades del niño para desarrollar sus habilidades y su confianza en sí mismo a la hora de afrontar nuevos desafíos.

 

Además, la sobreprotección está asociada sistemáticamente con síntomas y trastornos de ansiedad en la infancia, y con otras psicopatologías en etapas posteriores del desarrollo.

 

 

¿Es compatible enseñar a los hijos a ser obedientes y ser autónomos?

 

Por supuesto que sí, lo importante en estos casos es cómo lo gestionan los adultos. En las consulta de psicología vemos a muchos padres agobiados porque sus hijos no obedecen. En estos casos lo primero que hacemos es pedirles que paren y que observen lo que está ocurriendo.

 

En ocasiones lo que ocurre es que cuando el niño no obedece estamos encima de él prestánole atención hasta que lo hace, y los niños lo saben. En ocasiones saben que pueden arañar ese tiempo y esos minutos de atención de sus padres y no reaccionan hasta que estos se enfadan o les gritan. Sin embargo, cuando el niño obedece y lo hace bien a la primera, el padre o la madre aprovechan para hacer otra cosa. Se trata de darle la vuelta a la situación y que los hijos tengan siempre más atención en positivo, cuando hacen las cosas de forma autónoma, cuando obedecen… que en negativo. Pero en el día a día esto no siempre ocurre así.

 

 

¿Cómo puedes potenciar habilidades en tu hijo sin sentir que le estás “empujando”?

 

De nuevo, lo primero es pararse a observar ¿tenemos claro cuales son los puntos fuertes y débiles de nuestros hijos?, en ocasiones estamos intentanto forzar que hagan cosas que a nosotros nos gustan o se nos dan bien, pensando que también coinciden con las de nuestros hijos, pero no siempre tiene por qué ser así.

 

A través del juego se pueden potenciar un montón de habilidades en los niños y aprenderán de forma divertida y entretenida. Por ejemplo, hacer un pastel con mamá o papá nos puede servir para:

 

- Reforzar la lectura.

- Reforzar las matemáticas sumando y pesando las cantidades.

- Aprender a seguir instrucciones.

- Trabajar el órden y la limpieza.

- Fomentar la paciencia.

- Adquirir autocontrol.

 

 

Por último, una pregunta común entre las madres y padres ¿Hay que dejar que se aburran?

 

Rotundamente sí, la única persona que tenemos garantizado que nos va a acompañar a lo largo de nuestra vida somos nosotros mismos, por lo que cuanto antes aprendamos a estar en paz con nosotros mismos y a no necesitar estar continuamente estimulados o conectados a alguien o algo el 100% de nuestro tiempo, mejor.

 

Hasta ahora no hay casos registrados de muerte por aburrimiento. Cuando el niño diga me aburro, dejémosle que aprenda a entretenerse por sí mismo. El tiempo y la forma dependerá de la edad y de las características de cada niño, en un primer momento se les puede dejar el juego guiado, para poco a poco ir aumentando los tiempos en los que el niño está solo.  

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