Libros para niños

Libros para niños
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La lectura enriquece profundamente el alma de un niño. Un buen libro no sólo hace crecer al hijo y lo engrandece, si no que su espíritu vuela con él. Entonces, ¿cómo aficionar a un hijo a la lectura? ¿Qué libros son los apropiados… y cuáles no?

¿Los niños de ahora leen poco?

El último barómetro de “Hábitos de lectura y compra de libros”, publicado por el Ministerio de Cultura en enero de 2009, revela que el grupo de población que más lee son los niños de diez a trece años con una tasa del 81,9%. Además, confirma que padres y profesores son determinantes para fomentar el hábito lector entre los más pequeños.

Desde que el Barómetro incluyó en 2007 un capítulo dedicado a analizar los hábitos de lectura entre los menores de 10 a 13 años, este grupo de población se consolida como la más lectora en España (81,9%). De ellos, el 65,5% afirma leer libros diaria o semanalmente –lectores frecuentes-, mientras que un 16,4% afirma leer alguna vez al mes o al trimestre –lectores ocasionales-.

El 59,0% de los niños lectores afirma leer porque les gusta o porque les apetece leerlos, el 30,4% lee porque se lo han recomendado, pero le gusta y un 10,6% lee por obligación, porque tiene que leerlos por estudios.

La media de libros leídos al año por los niños lectores entre 10 y 13 años es de 9,5 libros y la media de horas semanales que dedican a la lectura es de 4,3, unos 35 minutos al día. La influencia de los adultos, especialmente de los padres y profesores es determinante en el hábito lector de los menores. El 74,5% asegura que sus padres leen habitualmente y un 84,3% recuerda que sus padres les leían cuando eran pequeños.

En los hogares de este grupo de población hay una media de 32,9 libros infantiles y juveniles y cuando se les pregunta si sus padres les han comprado o regalado libros en el último año, el 79,4% asegura que si. El 97,3% de los entrevistados asegura que sus profesores les animan a leer; un 87,1% que su colegio o instituto realiza actividades en torno a la lectura y el 83,0% afirma participar en ellas. El 96,3% dispone de biblioteca en su colegio o instituto, un 38,1% acude a ella una o dos veces por semana y el 59,6% acude solo.

Los libros más leídos por estos menores son “Kika Superbruja”, de Knister; “Harry Potter”, de J.K. Rowling; “El misterio del teatro del crimen”, de Ulises Cabal y “Crepúsculo”, de Stephenie Meyer.

Un tipo de libro para cada edad

La infancia es el punto de partida para esa carrera sin fin que es la lectura: la afición lectora nace entre los 8 y los 11 años. La familia cumple un rol básico en ese despertar, y en el cultivo posterior de ese hábito lector.

Para lograr que los niños sepan leer y comprender es necesario fomentar la lectura desde que son pequeños. Todos los niños tienen dotes para la lectura, si bien su capacidad natural viene determinada por su grado de madurez y su potencial biológico, sobre las que no se puede influir. Existen técnicas psicológicas que los padres pueden utilizar en casa para ayudar a sus hijos a leer más, disfrutar y ser proactivos en la lectura.

El interés por la lectura se puede y se debe inculcar desde pequeños. Existen en el mercado una gran variedad de libros para cada edad y para todos los gustos: terror, ciencia ficción, amor, aventuras, piratas, etc. Es importante que los libros estén al alcance de su mano, en el salón, en el baño, en su habitación.

Lo más importante a la hora de comprar un libro a un niño es adecuar el contenido a la edad. Uno demasiado complicado le resultará pesado de leer y lo acabará dejando; mientras que uno muy sencillo le aburrirá.

Lara Toro, editora de La Galera, nos da las claves para acertar con la compra:

En primer lugar, hay que tener en cuenta su edad. A partir de los 10 años comienza la “edad de oro” de los lectores. Es cuando triunfan las series de aventuras, de misterio, de brujas con poderes sobrenaturales, etc.

Pero, además de su edad, es importante saber en qué momento del aprendizaje de la lectura y la escritura se encuentra. Hay que resaltar que cada niño tiene su ritmo.

Otros criterios que se deben tener en cuenta son autores de prestigio, ilustraciones, diseño y presentación, etc.

“Cada vez hay más librerías especializadas en literatura infantil y juvenil- explica Lara Toro- y las personas que las llevan son muy buenas prescriptoras. Por esta razón, aconsejo escuchar a los libreros. También es importante estar al día de lo que tiene más éxito y dejar a nuestros hijos que den su opinión, familiarizándoles con los libros y las librerías. Y, sobre todo, pensar en cuáles son sus gustos y preferencias temáticas una vez que vayamos a comprarle un libro”.

Si a pesar de todos los esfuerzos, a tu hijo no le gusta leer de ninguna de las maneras, nunca se le debe obligar, pues acabará aborreciendo la lectura al asociarla con un castigo. Para Lara, “parece que un niño es un buen lector si lee novelas, pero no es sólo eso. Quizás el niño no muestra ningún interés por la lectura narrativa, pero, por ejemplo, es un forofo de los juegos de la Play Station. En estos casos, quizás encontremos revistas especializadas sobre estos temas que lean con auténtica avidez. Lo importante es que lean. De este modo, descubrirán las mil posibilidades que ofrece la lectura. Más adelante, si conseguimos convertirles en lectores, ya tendrán tiempo de leer los grandes clásicos de la literatura infantil y juvenil”.

Técnicas para fomentar la lectura, por Educakids.com

1- Servir de modelo al niño y vincular la lectura con la interacción con los padres: Los niños aprenden siguiendo el modelo de sus padres y asociando el estímulo neutro de la lectura a otro agradable como es estar con sus padres. Con ello conseguimos que el niño responda solamente al estímulo neutro (lectura) con el mismo agrado que cuando lo compartía con sus padres. Para ello, se recomienda:

- Leer un rato cuando los niños se van a la cama o ya en la cama.

- Leer diferentes libros a la semana e ir incrementando el número poco a poco.

- Evitar que nos vean viendo mucho la televisión.

- Llevarles a bibliotecas o librerías.

- Explicarles que nosotros también leemos mucho en nuestro trabajo.

2- Instruir y enseñar hábitos: Los padres transmiten pautas y los niños aprenden al seguir sus instrucciones. Es conveniente:

- Utilizar juegos con letras, palabras y abecedarios.

- Animarles a que vean programas y series de televisión educativos.

- Enseñarles a buscar libros en las librerías o bibliotecas que se adapten a sus gustos y a su edad.

- Retomar libros que representen dificultad para el niño, para que vea los avances.

- Acordar con el niño que al menos una semana al año, o cada seis meses, va a pasar una semana entera sin ver la televisión.

3- Reforzar y recompensar: Los padres deben recompensar las conductas positivas y no las negativas, para que el niño se sienta bien y motivarle para que lo siga haciendo.

- Celebrar el número de libros leídos haciendo algo que al niño le guste cuando lleve, por ejemplo, 10 de libros leídos y repetirlo cuando lleve 70 libros, y así sucesivamente.

- Elogiar al niño por los libros que lee y reforzarle que sea consciente de los progresos que ha hecho y de todo lo que está aprendiendo.

- Animarle a participar en talleres de lectura, de escritura o de teatro.

- Comprarle programas multimedia que refuercen su competencia del lenguaje con ejercicios adaptados a su grado de desarrollo, no sólo en lectura, sino en lenguaje u ortografía.

- Mostrar interés por los libros que lee y preguntarle qué es lo que ha aprendido o qué cosas han llamado su atención.

4- Fomentar su interés y propiciar momentos de lectura, para ello, es conveniente:

- Tener libros infantiles a mano por toda la casa, en el salón, en su habitación, e incluso en el baño.

- Llevar algún libro para leer para aprovechar los tiempos de espera, como cuando vamos al médico.

- Animar al niño a que lea a sus hermanos o familiares menores que él.

- Llevar libros como parte del equipaje cuando nos vayamos de vacaciones.

- Incitarle a leer carteles o revistas infantiles.

 

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Fuente:

Lara Toro, editora de La Galera. Educakids.com.

Fecha de actualización: 05-03-2010

Redacción: Irene García

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