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Cómo enseñar jugando

Cómo enseñar jugando

Los sistemas de aprendizaje han ido evolucionando con el paso de los años y en la actualidad son muchas las herramientas y las dinámicas que se utilizan para enseñar a los más pequeños. Estas herramientas son más efectivas si se usan de manera que los niños y las niñas quieran seguir aprendiendo y no lo conciban como una obligación. Divertirse es muy importante durante la infancia y aprender jugando es la mejor manera de fomentar el correcto desarrollo de los más pequeños. 

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Muchos adultos están equivocados al pensar que el tiempo que los niños y las niñas pasan jugando es tiempo perdido. Además de que durante la infancia los juegos y la diversión son vitales para su adecuado y feliz desarrollo, es uno de los aspectos más importantes de la vida de los pequeños, además de aportarles enormes beneficios. 

Se ha comprobado que el juego es un método muy efectivo para favorecer y fomentar el aprendizaje de los niños. Mediante esta técnica de aprendizaje se impulsa el desarrollo de muchas destrezas y habilidades básicas como resolver problemas, colaborar con los demás, respetar los turnos, diferenciar cuando se es el líder y cuando no, etc. Este tipo de capacidades no se aprenden de cualquier manera pero a través de algunos juegos las aprenden casi sin darse cuenta. 

Mientras están disfrutando también absorben nuevos sistemas de valores y habilidades cognitivas desarrollando a la vez su propia capacidad de estrategia. Todo lo que se aprende a través del juego se retiene con más facilidad en la memoria, desarrollando y creando nuevas experiencias, asociaciones e interacciones. Al encontrarse la mente más relajada también se encuentra más receptiva lo que consigue que el aprendizaje sea más eficaz. 

Hacer uso del juego dentro del sistema de enseñanza en edades tempranas aporta diversos beneficios: 

1. Mejor comprensión y capacidad de concentración. Cualquier juego tiene reglas y mecánicas que el niño debe comprender para poder comenzar. Además, al tener interés en participar en el juego debe prestar atención y concentrarse para comprender estas reglas y jugar bien.

2. Favorece el desarrollo cognitivo. Los juegos estimulan la imaginación y la creatividad permitiendo a los pequeños a relacionar sus acciones con los resultados que han obtenido. Aprender que las cosas ocurren a partir de las decisiones que cada uno tome y que, en función de eso, obtendrán un resultado u otro. El método de prueba y error es una de las mejores maneras de conseguir conocimientos. Asimismo, los niños y las niñas que juegan muy a menudo tienen amistades más sólidas, una salud mental más positiva y los círculos afectivos más consolidados.

3. Ayuda a aprender idiomas más rápidamente y a tener un mayor vocabulario. El simple hecho de que tengan que interactuar con sus compañeros en otro idioma, así como escuchar  y prestar más atención fomenta el aprender nuevas palabras para poder comunicarse adecuadamente.

4. Fomenta el desarrollo de las habilidades sociales. Al tener que jugar con otras personas poco a poco se comprende la importancia de las relaciones con los compañeros. Además, las diferentes experiencias van a enseñarles como comportarse ante determinadas situaciones y la importancia de las amistades. Como ya se ha mencionado, los niños que más juegan tienen más y mejores amigos.

5. Impulsa una mejor capacidad para expresarse en público. Depende del tipo de juego los niños y las niñas se van a ver abocados a situaciones en las que tendrán que dar su punto de vista o su opinión sobre como resolver un problema o superar un obstáculo. Esto implica que, en muchas ocasiones, los compañeros no piensen de igual manera por lo que tendrán que defender y contrastar su opinión de forma clara y sencilla.

Todos estos beneficios se consiguen a través de diferentes tipos de juegos. Existen 4 estilos de juegos que fomentan unas u otras habilidades en función de las actividades que haya que llevar a cabo. Estos juegos son: 

1. Los juegos físicos que, como es obvio, mejoran las capacidades y habilidades físicas de los pequeños, aportando beneficios a su salud y contribuyendo a su desarrollo muscular y a mejorar su coordinación vista-tacto, así como favorecer el control motor de su cuerpo.

2. Los juegos con normas o reglas fomentan las interacciones de manera cooperativa y la comprensión de las mecánicas de juego. Estos juegos son recomendables entre los 6 y 8 años ya que antes no serán capaces de seguirlos.

3. Los juegos exploratorios o de manipuleo consiguen que los pequeños aprendan a controlar los procesos y los resultados de las actividades. Permiten que exploren desde las dimensiones del espacio o las diferentes formas y texturas de los materiales hasta manipular, armas y desarmar figuras y crear nuevas formas.

4. Los juegos imaginativos o simbólicos conllevan que los niños y las niñas trabajen con representaciones de las cosas en lugar de con los objetos en sí, implicando la utilización de símbolos o ideas. Esto les ayuda a tener una mejor idea de lo real y lo irreal entre otras cosas.


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