Rosa Jové: “Hay un desconocimiento de los padres de lo que es el sueño infantil”

Rosa Jové: “Hay un desconocimiento de los padres de lo que es el sueño infantil”
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La psicóloga Rosa Jové nos habla de por qué el sueño sigue siendo la principal preocupación de los padres, de la razón por la que los niños prefieren dormir en compañía y de las señales sobre cuándo acudir a un especialista.

El sueño infantil suele ser uno de los temas a la cabeza en las preocupaciones de los padres: cuándo es suficiente, cuándo es insuficiente, por qué se despiertan tanto, de dónde vienen las pesadillas…Rosa Jové, especializada en psicología infantil y en la antropología de la crianza, y autora de libros como Dormir sin lágrimas, La crianza feliz o Ni rabietas ni conflictos, responde a nuestras preguntas.

 

¿A qué crees que se debe que algo tan básico e instintivo como el sueño sea, en cambio, una de las principales preocupaciones de los padres?

 

Por varias razones. Primera: hay un desconocimiento de lo que es el sueño infantil. A los padres se les ha empezado a vender la idea de que los niños, sobre todo cuando nacen, lo único que hacen es comer y dormir. No es cierto; los niños se pasan mucho tiempo despiertos la mayoría de los días. Entonces, cuando ven que su bebé no duerme, que se despierta por la noche…ya piensan que tienen un problema. Eso es una idea que se ha fomentado. Fíjate en todos los anuncios, “con este pañal o esta leche o este chupete el niño dormirá toda la noche”. Con lo cual, cuando el niño no duerme toda la noche, que es lo normal, los padres piensan que tiene un problema. Esa es la primera idea, desinformación.

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Equipamiento de bebida, cubiertos y utensilios

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Hasta los seis meses la leche materna es suficiente para cubrir sus necesidades nutricionales. A partir de entonces tu bebé requerirá un aporte extra de calorías, vitaminas y minerales en forma de alimento sólido, además de su leche habitual. Para ello será imprescindible la adquisición de una serie de utensilios indispensables para este importante paso hacia su independencia: empezar a comer solo

 

La segunda es que, con el ritmo de vida que llevamos, el hecho de no poder descansar por la noche les afecta un montón. Si esos padres tuvieran una mejora de la baja de maternidad o paternidad -por ejemplo, en Noruega, las madres tienen un año de baja maternal, ampliable a dos si no llevan al niño a la guardería- por el día podrían dormir siestas y lo compensan. Pero si tú tienes un niño que no duerme por la noche, se despierta dos o tres veces para comer, y al día siguiente tienes que levantarte a las siete e ir a trabajar ocho horas, eso se lleva muy mal.

 

Así que creo que se trata de la combinación de estas dos cosas: se les ha puesto una idea que no es cierta de que los niños tienen que dormir y entonces ellos se agobian, y por el ritmo de vida que llevamos.

 

¿En qué pueden los padres cambiar la forma en que conciben el sueño de los niños?

 

Buscando información, porque no se la van a dar. A las casas de farmacia y puericultura les va bien que los padres crean en estas ideas erróneas. La única idea es que se informen.

 

¿Por qué sienten los niños la necesidad de dormir en compañía?

 

No sólo los niños, todos los mamíferos. Recordemos que somos monos “tuneados”. Entonces, todos los mamíferos tienen tres características: maman leche de sus madres, duermen juntos y se desplazan en manada. Es una necesidad primigenia que llevamos en el ADN, otra cosa es que después nos podamos acostumbrar a dormir separados o a dormir de otra manera. Pero al principio, cuando el niño nace, tiene más de instintivo y de animal que de persona, con perdón.

 

¿Debe ser respetado su deseo de colecho mientras ellos quieran o conviene limitarlo a partir de una edad?

 

Yo creo que lo bueno sería que lo dejáramos hasta que el niño quisiera, pero entiendo que muchos padres que hacen colecho ya no quieren hacerlo. Entonces yo ahí siempre les digo: lo primero que vamos a mirar es la edad del niño. Si el niño ya tiene más de tres años, es fácil que le podamos ir convenciendo. “Sí, cariño, ya sé que quieres dormir conmigo, pero mira qué habitación más chula te hemos puesto”, “¿Sabes qué haremos? Papá y mamá te van a acostar aquí y si en medio de la noche te levantas, vendremos a verte” …

 

Antes de los 3 años es difícil que el niño entienda un razonamiento de estos y se vaya tranquilo a dormir solo, pero si es a partir de los 3 años, pueden empezar a hacerlo.

 

Antes de los 3 años están un poco más abocados al fracaso, porque el niño no va a entender estos razonamientos. Pero se puede intentar, no pasa nada mientras no se haga sufrir al niño, se le expliquen las cosas y se haga poquito a poco.

 

Los niños tienen necesidades de sueño diferentes de las de los adultos. ¿Se pueden compatibilizar unas con otras o los padres deben hacerse a la idea de renunciar a parte de su descanso?

 

Compatibilizar se puede, no digo que sea fácil, pero se puede. Por ejemplo, se ha visto que los niños que duermen con los padres -normalmente los estudios se suelen hacer con madres- sincronizan su respiración con ellos y duermen de una forma más parecida a la de los padres: pueden dormir más horas, pueden dormir más seguido…que los niños que no duermen con los padres.

 

¿Cómo se pueden enfocar los terrores nocturnos o los síntomas de ansiedad por la noche?

 

Aquí voy a hacer una distinción, porque hay gente que confunde terrores nocturnos con pesadillas.

 

El terror nocturno es una alteración parecida al sonambulismo que se manifiesta en que un niño entre 1 y 4 horas después de dormirse se activa, pero sigue durmiendo profundamente. Entonces, es una patología que recibe nombres diferentes: si el niño se pone a andar es sonambulismo, si se pone a hablar se llama somniloquia y si empieza a gritar, patalear, parece que está en la peor de sus pesadillas…eso se llama un terror. En este tipo de patologías el niño está profundamente dormido y al día siguiente no se acuerda de nada.

 

Las pesadillas son comunes en muchos niños a partir de los 2 años, más o menos. Antes no tienen una imaginación capaz para crear una pesadilla. Un bebé no tiene pesadillas, puede tener algún flash o visión, pero no puede tener pesadillas porque su mente no es capaz de generar una cosa tan complicada como una historia.

 

Pero a partir de esas edades sí: cuando están nerviosos, están ansiosos… lo pasan por la noche en forma de pesadillas o malos sueños. ¿Qué se puede hacer? Yo siempre digo “Regala a tu hijo días más felices y él te regalará noches más tranquilas”. Muy simple. Si tú ves que los niños empiezan en la guardería o el colegio por primera vez, lloran, por la noche tienen pesadillas…Entonces intenta trabajar sobre eso, poquito a poco.

 

En cambio, cuando las pesadillas son de carácter muy repetitivo, que siempre sueñan lo mismo y que se alargan mucho en el tiempo, sin que haya nada que lo provoque (un cambio reciente, el comienzo del colegio…), entonces sí que deberían consultar a un experto, porque quiere decir que los niveles de ansiedad de ese niño son altos o tiene algún trauma.

 

A modo de orientación ¿Cuándo se debe acudir a un especialista?

 

Normalmente miramos tres cosas: las horas que una persona duerme, la estructura de ese sueño y las manifestaciones que hacen mientras duermen.

 

Cuando las horas no son las que se esperan por edad. La mayoría de gente duerme las horas que necesita. Para esto hay tablas de sueño que se pueden consultar por internet, un bebé recién nacido tiene que dormir de 12 a 16, un niño de 2 años entre 9 y 11…

 

Lo segundo es la estructura. Que un bebé recién nacido se despierte por la noche cinco veces y por el día haga cinco siestas, me va a parecer normal. Que lo haga un adulto de 30 años, no. La estructura es el ciclo que siguen de despertarse y dormirse.

 

Y después las cosas que hace por la noche. Si por la noche patalea, grita, anda, tiene pesadillas, se ahoga…hay que mirarlo. 


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Fecha de actualización: 11-10-2016

Redacción: Irene García

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