La crianza de los bebés a lo largo de la historia

La crianza de los bebés a lo largo de la historia
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La historia del cuidado de los bebés transcurre pareja a la de las comadronas, nodrizas, matronas y amas de cría. Por extraño que nos pueda parecer no es hasta bien entrado el siglo XIX cuando las madres realmente se hacen cargo de sus propios retoños

Egipto


La posición de la mujer en el Antiguo Egipto era más elevada que en otros países orientales. Dentro de sus propios hogares tenían una situación de autoridad e importancia y es probable que el cuidado de los niños fuera la principal responsabilidad de la madre. Además los médicos egipcios no practicaban la obstetricia, sino que esta labor se dejaba completamente en manos de las parteras.


En el ámbito concreto de los faraones, las nodrizas eran muy respetadas. Eran elegidas en los harenes y gozaban de grandes privilegios. Cuando el hijo del faraón nacía era entregado a su nodriza, quien lo criaba, lo educaba y lo mimaba junto con sus hijos biológicos, a los que se consideraba “hermanos de leche” del príncipe. Pero estas nodrizas también se encargaban de alimentar a los niños abandonados y a los hijos de los esclavos. Pues la alimentación, en la antigua civilización egipcia, se consideraba muy importante, en todos los estamentos; lo que explica seguramente, que no se hayan encontrado esqueletos con síntomas de raquitismo.

 

Existen además, numerosas representaciones de madres amamantando a sus hijos. Sin embargo, en muchas ocasiones se planteaba el problema de tener que alimentar a unos hijos cuya madre había fallecido en el alumbramiento o había quedado muy debilitada en el parto, para lo cual se recurría a las amas de cría. Según consta en numerosos escritos se optaba por la leche materna siempre que fuera posible y se mantenía hasta los tres años de edad. Lo que contribuía también a evitar nuevos embarazos. Se han hallado restos arqueológicos de posibles contenedores de leche, con medidas que podrían ser de una toma por pecho.

 

La lactancia materna era considerada un honor y el abandono de niños (muy frecuente en otras civilizaciones durante siglos) era castigado. Existían reglas y costumbres (empapadas eso sí, de creencias mágico-religiosas) que debían respetarse en el cuidado de los niños.


 

Babilonia

 

El código de Hamurabi (1792? a.C.) uno de los primeros conjuntos de leyes conservados, regulaba las conductas sociales y penalizaba el abandono y el infanticidio de los niños, se definían la higiene y la salud pública y se promovía la lactancia y los cuidados maternos del bebé.


 

Grecia

 

Las parteras eran las que brindaban la mayor parte de los cuidados obstétricos en la Grecia Clásica y los médicos sólo participaban cuando el parto se complicaba.

 

Tras el nacimiento el niño se entregaba a una nodriza, quien se encargaba de alimentar a los bebés y de supervisar a los sirvientes, sin embargo ellas no tenían condición de esclavas, pues la unión que se creaba entre ellas y los “hijos de leche”, llegaba a eliminar incluso el vínculo afectivo entre las madres biológicas y sus niños. Esto empezó a tratarse como un problema y animó a algunos médicos y sabios a escribir acerca de los beneficios de la lactancia, el cuidado de los bebés, el tratamiento de las enfermedades infantiles, la ligadura del cordón umbilical o el lavado de ojos del recién nacido, entre otros.


 

Roma

 

Las mujeres romanas eran muy independientes y se dedicaban a numerosas actividades fuera del hogar, por lo que el recurso de las cuidadoras de niños y nodrizas era muy común.

 

Durante el s. III a. C. se establecen por ley las funciones y los requisitos que debía reunir una nodriza (cariñosa, sana, apacible, contar con mucha leche…). En esta época existían mercados denominados “lactaria”, a los que acudían los padres con pocos recursos para que sus hijos fueran alimentados por una mujer a la que se le abonaban sus servicios.

 

Los romanos aportaron importantes avances para con la infancia: respetaban el crecimiento lento y el disfrute de la niñez como parte de la vida familiar, les preocupaba la fecundidad, la educación y la patria potestad. En el s. II a. C. se promulga la primera ley de protección a la infancia, pero al mismo tiempo introducen una serie de leyes que muestran una conducta cruel con los menores. Se instituye la figura de la nodriza, cuyo papel era amamantar a los niños para disminuir la mortalidad infantil de los niños sanos, ya que los enfermos eran repudiados y abandonados a la exposición pública.


 

La Edad Media 

 

El cuidado de la mujer embarazada y del recién nacido siempre ha sido un indicador sensible del progreso social. Contrariamente a la opinión popular, el parto se ha ido complicando a medida que avanza la civilización, especialmente entre las poblaciones urbanas. La vida sencilla y al aire libre de las mujeres fue sustituida en la cuidad por un trabajo más bien monótono que tendía a sobrecargar ciertas partes del cuerpo. Además la  vida urbana era antihigiénica en muchos aspectos. En los lugares en los que el raquitismo tenía una elevada prevalencia, la pelvis de la mujer a menudo se deformaba y obligaba a realizar operaciones de cesárea para salvar a madre y niño.

 

Además  a su vuelta de Oriente, las Cruzadas, trajeron consigo la sífilis y otras enfermedades, que se convirtieron en causa principal de mortalidad infantil. Igualmente, con frecuencia se establecían matrimonios interraciales, lo que determinaba la unión de dos personas de estructuras corporales diferentes, de tal modo que la mujer podía dar a luz un niño demasiado grande para el tamaño de su pelvis.

 

Cuando el niño había nacido, las familias pudientes (no sólo las nobles sino también los artesanos y comerciantes) contrataban a una nodriza, mientras que el resto de madres debía amamantar a sus propios hijos. El amamantamiento era pues terreno de pobres.

 

A partir del s. XI se establecieron leyes que regulaban el trabajo de las amas de cría. Se contrataban por 3 años, periodo durante el cual permanecían en la casa criando al niño. Un siglo después el tiempo de contratación se amplió a 4 años.

 

Los niños empiezan a protegerse, aunque aún existían muchos casos de exposición, pero ahora a las puertas de las iglesias.

 

La mayoría de los niños eran alimentados con leche materna, la misma ropa de las mujeres permitía un fácil acceso al pecho y el destete se producía entre el primer y tercer año.

 

En la época del Renacimiento las nodrizas estaban muy bien organizadas, incluso era habitual que abandonaran a sus propios hijos para amamantar a los de otra mujer. Como consecuencia, en ocasiones, tras cumplir el periodo de lactancia muchas de ellas eran reacias a devolver el niño a su madre o se ofrecían a seguir dándoles el pecho gratuitamente, ya que esos niños representaban los hijos que había abandonado o asesinado.

 

 

Fuentes: Historia de la Enfermería. La lactancia Materna, Mª José Aguilar.
Redacción: Lola García-Amado

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