Dolor de espalda en el embarazo

Dolor de espalda en el embarazo
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Náuseas, estreñimiento, acidez… y encima, dolor de espalda. Estar embarazada es una experiencia maravillosa, pero desgraciadamente, también viene acompañada de múltiples molestias como la lumbalgia, sobre todo en el último trimestre de embarazo

Principales causas

 

Casi la mitad de las embarazadas tiene dolor de espalda en alguna etapa del embarazo. Éstos son más frecuentes en mujeres que padecían dolores de espalda antes de la gestación, en embarazos múltiples, estilos de vida sedentarios y personas obesas.  

 

Analizar la causa de esta molestia es muy sencilla: principalmente, el aumento de peso del abdomen, que obliga al cuerpo a cambiar el centro de gravedad para mantener el equilibrio y, de esta manera, a adoptar posturas nada correctas para la espalda. Para no caerse hacia delante por el peso de la barriga, la embarazada debe tomar una postura especial que se conoce como hiperextensión de la columna lumbar, es decir, inclina su torso hacia atrás de manera excesiva. Por eso aparece este dolor tan intenso.

 

Asimismo, los cambios hormonales debilitan los músculos que soportan la columna vertebral. El útero también puede ejercer presión sobre algún nervio de la zona, causando un dolor más agudo.

Dolor de espalda en los niños

Dolor de espalda en los niños

Distintos aspectos de la vida escolar, como la práctica de deporte, el peso del material escolar, el método con el que se cargue y la duración de su transporte, así como el mobiliario y las malas posturas adoptadas en clase son, entre otros, factores que influyen en el dolor de espalda de los escolares.

 

Existen tres tipos de dolor de espalda comunes entre las embarazadas:

 

- El dolor lumbar, que ocurre en la parte inferior de la espalda, sobre la columna vertebral y alrededor de ella, más o menos al nivel de la cintura, aunque puede bajar por las piernas. Este dolor empeora si se permanece mucho tiempo sentada o de pie y suele ser más intenso al final del día.

 

- El dolor pélvico posterior, que se siente en la parte de atrás de la pelvis, más abajo que el dolor lumbar. Se nota más en las nalgas o en la parte trasera de los muslos y aparece al caminar, subir escaleras, darse la vuelta en la cama o levantar objetos pesados.

 

- Ciática, se produce cuando se pinza o daña el nervio ciático. Se nota normalmente en una de las piernas, que duele mucho más que la espalda en sí, pudiendo bajar el dolor por debajo de la rodilla e incluso llegar al pie. Su produce porque la espalda se contractura a causa del sobrepeso, o cuando el útero se expande hacia la pelvis y comprime el nervio ciático. También puede ser causado por una hernia o inflamación de disco. La ciática es muy frecuente, ocurre en torno al 30% de gestantes.

 

La mialgia es normal siempre que no sea muy fuerte ni muy intensa. Si así fuera, podría ser un indicio de una infección de riñón o de otras complicaciones, sobre todo si va acompañado de otros signos como fiebre.

 

Acude al médico si:

 

- El dolor es muy intenso y constante.

 

- Tienes fiebre.

 

- Pierdes la sensibilidad de las piernas, de las nalgas, la ingle, la vejiga o el ano.

 

- Tienes dolor en el costado, náuseas o sangre en la orina (síntomas de infección renal).

 

Cuida tu postura

 

Una postura correcta en cada momento es fundamental para prevenir y aliviar los dolores de espalda:

 

- De pie parada: Debes ir cambiando el peso del cuerpo de una pierna a otra; lo mejor es que la pierna de apoyo esté flexionada y la otra apoyada en un escalón, bordillo…

 

- Caminando: Mantén las caderas hacia delante y la espalda recta. No saques la tripa ni arquees la espalda.

 

- Sentada: La silla debe ser cómoda, mejor si además puedes colocar sobre el asiento un cojín especial para los dolores de espalda. Siéntate bien hacia atrás, para que la espalda permanezca recta. Si es posible, coloca los pies sobre un banquito para que la zona lumbar quede bien pegada al respaldo.

 

- Tumbada: La postura correcta es de lado, sobre el costado izquierdo, no solo para evitar la lumbalgia, sino también para que el peso del abdomen no comprima la vena cava. Flexiona las piernas juntas y coloca una almohada entre ellas para estar más cómoda.

 

- Agacharse: Esta forma de agacharse es la correcta siempre, no solo cuando estés embarazada: flexiona las rodillas y las caderas para coger el objeto que desees, mantén la espalda recta y no dobles la cintura desde arriba. Pégatelo al pecho y vuelve a la posición de pie haciendo fuerza con las piernas.

 

- Haciendo las tareas domésticas: Aunque lo mejor es que durante estos meses reduzcas tus tareas en el hogar al máximo, no siempre es posible estar de brazos cruzados mientras otros realizan estas labores. Si debes hacer la cama, hazlo agachada doblando las rodillas hasta llegar a la altura deseada, nunca dobles la cintura. Para barrer, desplaza las piernas, evita los giros de cintura, la espalda debe permanecer recta y la pelvis basculada, adelantando un pie. Y para planchar, coloca un banquito para poder alternar los pies encima de él.

 

Otros métodos para calmar el dolor

 

- Faja de embarazo: Si los dolores son muy fuertes, puedes usar una faja especial que sujeta la zona para no cargar tanto la espalda.

 

- Utiliza zapatos cómodos y de tacón bajo (como mucho, de unos 4-5 cm).   

 

- Masajes y calor: Los masajes en la zona calman el dolor, eso sí, siempre que los dé un masajista que sepa lo que hace. Además, puedes aplicarte sobre la zona calor seco, como el de una sauna, compresas calientes, manta eléctrica, baños calientes… Pero no permanezcas mucho tiempo en la sauna ni en la bañera, puedes sufrir una bajada de tensión. Si el calor no funciona, prueba con el frío o alterna calor y frío.

 

- Ejercicios especiales: Si te duele mucho y nada te lo alivia, un fisioterapeuta te puede enseñar ejercicios para fortalecer los músculos y así reducir el dolor.

 

- Técnicas de elongación: Los ejercicios de elongación (alargamiento) favorecen la flexibilidad y disminuyen dolores musculares y contracturas. Una de las más recomendables para una gestante es la "elongación del gato". Arrodíllate en el suelo, cabeza abajo, y camina con tus manos hacia delante de modo que los brazos queden totalmente extendidos frente a ti. Sin arquear la columna, mantén esta posición contando hasta cinco. Lentamente empieza a sentarte de forma que los glúteos se apoyen sobre tus talones. Repite este ejercicio de cinco a diez veces.

 

- Descanso: A veces, tumbarte o sentarte un rato puede ayudarte a que el dolor se pase. Eso sí, siempre que lo hagas en la postura adecuada.

 

- Técnicas de relajación: Son útiles para aliviar los dolores, sean estos del tipo que sean.

 

- Acupuntura: Esta técnica tradicional de origen chino ayuda a calmar el dolor y a reducir la tensión muscular.

 

Dolor de espalda en el parto

 

Además de sufrir esta molestia durante la gestación, también es habitual en el proceso del parto, bien sea por el esfuerzo muscular que se produce, que puede provocar una contractura, o por las alteraciones que sufre la pelvis durante la dilatación. En raras ocasiones, el trabajo de parto puede desencadenar una fisura o una hernia discal.

 

Lo normal es que el dolor se vaya calmando una vez finalice el parto y el organismo vaya volviendo gradualmente a su ser. Si no fuera así, consulta con tu médico por si es necesario llevar a cabo algún tratamiento.

 

 


Fuente:

West, Zita (2007), El cuidado del bebé antes del nacimiento. Ed. Pearson Alhambra.

Redacción: Irene García

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