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¿Qué es la cesárea natural?

¿Qué es la cesárea natural?

Desde hace unos años, muchos son los obstetras que abogan por una vuelta a los partos lo más naturales posibles, recuperando la figura de las matronas o de las doulas y los partos fisiológicos. En un esfuerzo por permitir a los padres participar de manera activa en el alumbramiento y fortalecer el vínculo temprano, expertos de varios hospitales ingleses han desarrollado una técnica de “cesárea natural” que incorpora aspectos del parto vaginal

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Aumento del número de cesáreas

En los últimos años, el número de cesáreas ha aumentado considerablemente en algunos países. En España, por ejemplo, se practican alrededor de un 20% al año, una cifra muy alta, sobre todo si se tiene en cuenta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que no se pase del 10% de partos por cesáreas anuales en un país. Y lo que es más, del total de los aproximadamente 400.000 nacimientos anuales que se registran en el territorio nacional, unos 100.000 se producen mediante cesárea y la OMS calcula que 36.000 de éstas son prescindibles.

Este incremento se debe a los avances técnicos y científicos en materia médica, al aumento de los embarazos múltiples debido a las técnicas de fecundación asistida, a las peticiones de algunas mujeres que quieren una “cesárea a la carta” para evitar los riesgos del parto y los desgarros vaginales y, sobre todo, al aumento de la medicalización de los partos.

“Fundamentalmente –explica Mª José Rodríguez Jiménez, ginecóloga en el Hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes (Madrid)- se debe a que en la actualidad ha disminuido mucho el número de hijos (se tienen de media uno o dos) de tal forma que tanto los padres como los médicos deseamos que nazcan en las mejores condiciones. Por otra parte, también es importante el hecho de que las mujeres hayan pospuesto casi en 10 años la edad del primer hijo, por lo que nos encontramos con mujeres primerizas añosas que fisiológicamente tienden a tener partos más largos y lentos, que no son deseables ni para el feto ni para la madre. Tampoco se deja evolucionar el parto cuando el feto viene de nalgas, por lo que esas presentaciones también incrementan el número de indicaciones de cesárea”.

“El problema de este aumento -añade Irene Juárez Pérez, matrona en el Hospital de Fuenlabrada (Madrid)- es que las cesáreas son más agresivas que un parto vaginal, tanto para la madre –que tarda más en recuperarse- como para el bebé, al que no le da tiempo a prepararse para salir de la que ha sido su casa durante 9 meses. El bebé se ve separado de su madre durante horas mientras ésta se despierta de la anestesia; mientras que en los partos naturales, lo primero que se busca es el contacto entre madre e hijo”.

“Por supuesto que una cesárea es mucho más agresiva que un parto normal –conviene la Dra. Rodríguez-, especialmente para la madre, pues no deja de ser una intervención quirúrgica con el aumento de riesgos y complicaciones que conlleva. Para el niño sin embargo, es mucho más segura que el parto vaginal. La creación del vínculo materno-filial debe posponerse por razones obvias pero, en mi experiencia, se crea de una forma adecuada en cuanto la mujer puede estar con su hijo. Hoy en día, si el recién nacido no precisa estar ingresado, está con la madre desde las primeras horas y se aconseja que inicie la lactancia en cuanto se reúne con él”.
 

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¿Hay un número elevado de cesáreas que son evitables?

En lo que no está de acuerdo Mª José es en que haya un número tan elevado de cesáreas evitables. “Creo que a veces, en aras de la seguridad, quizás se sea demasiado restrictivo en cómo debe discurrir un parto para permitirlo evolucionar vía vaginal. Por ejemplo, no se espera a que exista sufrimiento fetal sino que se indica la cesárea ante el riesgo de pérdida de bienestar fetal. Tampoco la sociedad admite hoy partos de 12 o 14 horas de periodo de dilatación, y ante una exploración obstétrica desfavorable que haga prever un parto excesivamente largo, se opta por una cesárea electiva”.


La “cesárea natural”

Una cesárea se diferencia de un parto vaginal sin complicaciones en muchos aspectos. Lo principal es que todo suele ir más rápido y el bebé se encuentra de repente en un sitio frío, con mucha luz, apenas si le dejan ver a su mamá más que un segundo y no le ponen al pecho hasta unas 6 horas después de nacer, retrasando el encuentro entre la madre y su pequeño.

Por eso, un equipo de expertos del Hospital Queen Charlotte and Chelsea y el Imperial College London, de Reino Unido, han desarrollado una “cesárea natural” que incorpora aspectos del alumbramiento vaginal, lo que permite a los padres participar de manera activa y observar el nacimiento de su hijo. Esta técnica ha sido desarrollada con el objetivo de modificar la Obstetricia, la acción de la comadrona y las prácticas de anestesia en la cesárea tradicional para emular de la mejor manera posible los aspectos naturales del parto vaginal.

"El parto vaginal evolucionó significativamente en las últimas dos décadas y ahora se le da mucha importancia a la experiencia de los padres y al vínculo temprano", dijo el profesor Nicholas M. Fisk, integrante de este equipo. “En cambio, la cesárea varió poco. El énfasis sigue estando en la velocidad y la resucitación, aunque ambos no sean necesarios en las cesáreas sin complicaciones bajo anestesia epidural, en lugar de anestesia general”.

Al inicio del procedimiento, un paño quirúrgico bloquea la visión de los padres del área de incisión hasta la salida de la cabeza del bebé. Luego, se limpia el área y la pareja de la mujer puede seguir el parto a partir de ese momento.

El obstetra demora el alumbramiento de modo que las contracciones uterinas ayuden a limpiar los pulmones del bebé, como ocurre durante el parto vaginal. Se relajan los hombros del niño y el bebé suele sacar los brazos en un gesto expansivo. En ese momento, la mamá puede ver la mitad del bebé recién nacido y observar el resto del parto. El médico coloca al bebé sobre la madre para fortalecer el vínculo.

“En este tipo de cesárea –explica la ginecóloga Rodríguez-, lo que se hace es, tras abrir el útero y sacar la cabeza del feto, permitir que la salida del resto del cuerpo se haga de forma lenta y paulatina, con lo que se consigue que los pulmones del feto eliminen el líquido amniótico que pudieran tener, que la mujer y el marido puedan ver cómo sale su hijo al mundo y cortar el cordón umbilical.

Esto tiene aspectos positivos, sobre todo para los padres, que ′viven′ el nacimiento de su hijo. Pero no olvidemos que en ocasiones las cesáreas se indican porque la vida del feto corre peligro y en esos casos un minuto de demora puede ser trágico. Lo importante es extraer al feto lo antes posible. También debemos recordar que lo importante es que se respeten las condiciones de esterilidad de la intervención. Y por último, que para personas profanas en la materia ver la operación de un ser querido puede causarles una fortísima impresión que no sean capaces de aguantar”.

Por eso, si hay algún problema, como bebés con estrés inesperado, esta técnica permite realizar una cesárea tradicional para evitar posibles complicaciones, pero los niños generalmente lloran y se mueven antes de que finalice la expulsión.

Fisk añadió que “hubo muy pocas reacciones negativas entre los padres ante este proceso y el personal del hospital aprobó el concepto”.

Pero aún deben hacerse más estudios clínicos para comprobar si esta técnica se puede implantar y llevar a cabo con normalidad en los hospitales. Mª José Rodríguez cree que “sí sería posible incorporar la ′cesárea natural′ a la Sanidad Pública española, pero ciñendo su práctica a aquellas que no sean urgentes: las cesáreas electivas, las de presentación anómala… todas en las que pueda demorarse la salida del feto. Y por supuesto, contando con la colaboración de los padres, que tienen que sentirse capacitados para asistir a dicha intervención”.
 

 


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Fuentes: María José Rodríguez Jiménez, ginecóloga en el Hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes (Madrid). Irene Juárez Pérez, matrona del Hospital de Fuenlabrada (Madrid). Revista BJOG.

Fecha de actualización: 27-02-2020

Redacción: Irene García

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