Parto con fórceps

Parto con fórceps
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Los fórceps son similares a 2 grandes cucharas para ensalada. El médico las utiliza para guiar la cabeza del bebé fuera de la vía del parto. La madre empujará al bebé hacia afuera el resto del trayecto.

Se recurre al uso de fórceps cuando:


- Después de pujar por varias horas, el bebé puede estar cerca de salir, pero necesitar ayuda para atravesar la última parte de la vía del parto.


- Cuando el cansancio de la madre es demasiado.


- Si en estudios previos se detecta que la madre no puede hacer esfuerzos.


- Si el bebé muestra señales de estrés.

 

Antes de que se puedan utilizar los fórceps, es necesario que el bebé haya avanzado lo suficiente por la vía del parto. La cabeza y la cara del bebé también deben estar en la posición correcta. El médico revisará cuidadosamente la posición para verificar que sea seguro utilizar los fórceps.

 

El uso de fórceps puede ocasionar un trauma al nacimiento o lesiones ocasionadas durante el proceso del nacimiento a las lesiones en los tejidos del recién nacido que se producen durante el trabajo de parto.

 

La incidencia de traumatismo al nacimiento varía de 0.3 a 33.8 por 1.000 nacidos vivos. Esta incidencia ha sufrido una disminución importante a partir de 1950 debido al desarrollo de nuevos conocimientos y técnicas obstétricas. Sin embargo, a pesar de ellas, se siguen observando lesiones que pudieran prevenirse con una oportuna identificación de los factores de riesgo prenatales. Entre los factores que se han asociado a la presentación de lesiones durante el nacimiento se encuentran macrosomía, desproporción cefalopélvica, distocia de hombros, prematurez, trabajo de parto prolongado, presentación anormal (pélvica, occipito posterior o compuesta), y aplicación de fórceps.

 

Es innegable que se ha presentado una disminución en la incidencia de lesiones durante el nacimiento, y que la cesárea ha traído consigo disminución de complicaciones en los fetos con presentaciones anómalas, como la pélvica, en los fetos macrosómicos y en la desproporción cefalopélvica, lo que ha originado una reducción de aproximadamente 90% en la frecuencia de lesiones originadas durante el nacimiento.

 

Asimismo, el uso de fórceps tiene un potencial efecto nocivo para el recién nacido, principalmente a nivel de cráneo y nervios periféricos.

 

Otros factores importantes para el uso de fórceps son la talla materna, esta juega un papel importante como factor de riesgo para daño al recién nacido debido a que se puede presentar una desproporción entre el tamaño de la cabeza del feto y la pelvis materna, lo cual implica un riesgo en el feto para que se produzcan lesiones durante su nacimiento.

 

La edad materna no óptima para la procreación, es decir, adolescentes menores de 19 años o mujeres mayores de 35 años. En estas mujeres el trabajo de parto en ocasiones se prolonga debido a que presentan agotamiento durante la labor y el incremento de la presión del útero o de la pared vaginal sobre la cabeza del feto durante un tiempo prolongado ocasiona extravasación de suero o sangre sobre el periostio.

 

La aplicación de maniobras externas durante el parto ha caído en desuso por las ya conocidas complicaciones sobre el recién nacido; sin embargo, en nuestro medio todavía es una medida muy utilizada.

 

El uso de fórceps tiene una frecuencia baja en cuanto a las lesiones, que coincide con lo que se describe en la literatura, como un intento para disminuir las lesiones que estos ocasionan al recién nacido. De cinco neonatos asistidos con fórceps para su nacimiento todos tuvieron lesiones, principalmente caput succedaneum y laceraciones, aunque al analizarlo como factor de riesgo no resultó significativo, tal vez por el pequeño tamaño de muestra para esta variable.


 

 


Fuentes:

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S0034-83762006000500001&script=sci_arttext

Mangurten HH. Birth injuries. In: Fanaroff AA, Martín JJ (editores). Neonatal–Perinatal Medicine. Diseases of the fetus and Infant. 6th Ed. Vol. I. St. Louis: Mosby; 1997, pp. 425–54.        

Perlow JH, Wigton T, Hart J, Strassner HT, Nageotle MP, Wolk BM. Birth trauma. A five–year review of incidence and associated perinatal factors. J Reprod Med 1996

Whitby EH, Griffiths PD, Rutter S. Smith MF, Sprigg A, Ohadike P, et al. Frequency and natural history of subdural haemorrhages in babies and relation to obstetric factors. Lancet 2004

Boyd M, Usher R, McLean F, Norman B. Failed forceps. Obstet Gynecol 1986

Ezenagu LC, Kakaria R, Bofill JA. Sequential use of instruments at operative vaginal delivery: is it safe? Am J Obstet Gynecol 1999; 180:1446–9.    

 

Redacción: Edgar Corona

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