La mama de caperucita

Enviado por TONITA

Qué hubiera pasado si en vez de Caperucita, a casa de la abuelita, hubiera ido en su lugar su mamá:        Un día la mamá de Caperucita le dijo:   -¡Caperuciiiitaaaa!. Me voy a casa de tu abuela, pues de ti no me fío \"ni un pelo\", eres capaz de perderte.        Mamá se fue al bosque y ya en su interior se encontró con el lobo. Éste al ver quien era intentó darle esquinazo.   -¡Ah! ¡No te marches! ¡Ven aquí ahora mismo!- dijo mamá.   -¡Pero que sucio estas!. Vas a darte un baño ahora mismo y te peinarás, que te voy a poner un gorrito que hice  anoche ¡verás que guapo!.        El lobo  viendo venir a mamá con su gorrito rojo salió corriendo a más no poder por el camino más corto a refugiarse en casa de la abuelita de Caperucita. No quería lavarse y menos un sombrerito nuevo. Llegó y entró sin llamar encontrándose de pronto con la abuela.   -¡Abuelita déjeme que me esconda que llega la mamá de Caperucita!.     -¡Dios mío! ya me escondo yo en el armario para que no me haga tomar la medicina para el estómago que está  mala.        La abuela se escondió en el armario y el lobo no viendo otra salida se puso el camisón y gorro de la abuela metiéndose en la cama, pensando que se marcharía pronto. Enseguida llegó mamá muy disgustada por la huida del lobo y se acercó a la cama.     -¡Oh! ¡abuelita que orejas más grandes tienes...! ¡Pues nada a lavarlas que están muy sucias!.-Cogió una toalla y empezó a lavarlas con el consiguiente disgusto del lobo que tuvo que aguantarse.   -¡Abuelita que pelo más largo tienes...! ¡Un corte de pelo te vendría genial!.- cogió las tijeras y  en un ¡plis! ¡plas! sin que el lobo pudiera hacer nada le hizo un bonito peinado con lacito y todo.   -¡Qué dientes más grandes...! Esto es intolerable- cogió mamá el cepillo lleno de jabón dirigiéndose al lobo y éste al verla venir no pudo aguantar más y salió por pies pidiendo ayuda a la abuelita que seguía escondida en el armario.        Al oír los gritos apareció el cazador con su escopeta, entró en la casa y mamá le dijo:   -¡Si es que lo que no haga yooooo! anda a quitarte la ropa tan sucia para lavarla y dame la escopeta que con estas cosas no se juega.        Ahora eran tres los que corrían por toda la casa, pues la abuela había sido descubierta y le esperaba el aceite de ricino para el estómago.        Menos mal que llegó Caperucita y todo se calmó. Mamá la cogió de la manita y se fueron las dos tan felices a su casita. Pues Caperucita si que la quería muchísimo, con sus virtudes y sus defectos. Al fin y al cabo \"MADRE NO HAY MAS QUE UNA\".

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