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Los 3 cerditos

Enviado por caroline235

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Los 3 cerditos

Tres cerdos habían crecido alegres en una cabaña del bosque. Y como ya eran mayores, sus papas decidieron que era hora de que independizarse, cada uno de ellos, su casa. Los 3 cerdos se despidieron de sus papas, y fueron a ver de qué forma era el planeta.
El primer cerdo, el perezoso de la familia, decidió hacer una casa de paja. En un minuto la choza estaba ya hecha. Y entonces se fue a dormir.
El segundo cerdo, un glotón, prefirió hacer la cabaña de madera. No tardó mucho en edificarla. Y después se fue a comer manzanas.
El tercer cerdo, trabajadorcísimo, opto por construirse una casa de ladrillos y cemento. Tardaría más en edificarla pero estaría más protegido. Tras un día de mucho trabajo, la casa quedo hermosa. Mas ya se comenzaba a escuchar los alaridos del lobo en el bosque.
No tardo mucho a fin de que el lobo se acercara a las casas de los 3 cerdos. Hambriento, el lobo se dirigió a la primera casa y dijo:

– "¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme la puerta o bien soplare y tu casa tirare! Como el cerdo no la abrió, el lobo soplo de forma fuerte, y derrumbo la casa de paja."

El cerdo, tremiendo de temor, salió corriendo y entro en casa de madera de su hermano. El lobo le prosiguió. Y delante de la segunda casa, llamo a la puerta, y dijo:

– "¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme la puerta o bien soplare y tu casa tirare! Mas el segundo cerdo no la abrió y el lobo soplo y soplo, y la cabaña se fue por los aires."

Asustados, los 2 cerdos corrieron y entraron en casa de ladrillos de su otro hermano. Mas, como el lobo estaba resuelto a comérselos, llamo a la puerta y grito: –

"-¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme la puerta o bien soplare y tu casa tirare! Y el cerdo trabajador le dijo: – ¡Soplas cuanto quieras, mas no la voy a abrir!"

Entonces el lobo soplo y soplo. Soplo con sus fuerzas, mas la casa ni se movió. La casa era realmente fuerte y resistente. El lobo se quedó prácticamente sin aire. Mas si bien el lobo estaba cansadísimo, no renunciaba. Trajo una escalera, subió al tejado de la casa y se deslizo por el pasaje de la chimenea.

Estaba empeñado en entrar en la casa y comer a los tres cerdos como fuera. Mas lo que no sabía es que los cerdos pusieron al final de la chimenea, un caldero con agua hirviendo. Y el lobo, al desplomarse por la chimenea acabo quemándose con el agua caliente. Dio un enorme grito y salió corriendo y jamás más volvió. De este modo los cerdos pudieron vivir reposadamente. Y tanto el perezoso como el glotón aprendieron que solo con el trabajo se logra las cosas.

FIN

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