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El país sin color

Enviado por jazaks

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El país sin color

Érase una vez una ciudad donde no existían los colores y todo el tiempo estaba lloviendo

. En ella vivía un niño que se llamaba Sergio.

Sergio, que era un niño muy listo y muy guapo, estaba triste porque no le gustaba la lluvia. Todo cuanto miraba a su alrededor le parecía muy aburrido y le hacía sentirse peor.

Iba al colegio todos los días y le gustaba mucho, allí tenía muchos amigos con los que aprendía muchas cosas y jugaba todo el rato, como una amiga muy especial con la que se divertía mucho que se llamaba Alba.

Sergio y Alba hablaban sobre la lluvia, las calles, los edificios, los parques y cómo se sentían tristes al mirarlos porque todos eran grises y aburridos.
Un día los dos fueron a jugar al parque que había cerca de su casa, y mientras estaban jugando con la arena de repente dejó de llover.

Sergio y Alba extrañados y contentos, miraron a su alrededor y vieron a lo lejos una luz brillante y muy rara, era amarilla pero, claro, ellos no lo sabían, nunca habían visto ningún color distinto al gris. Y de pronto volvió a llover.

Al volver a casa Sergio estaba muy inquieto por aquella luz que había visto. Era preciosa, pensaba, lo más bonito que había en el mundo. Y estuvo toda la noche en vela pensando qué podría ser.

Por la mañana decidió llamar a su primo mayor Carlos para contarle lo que había visto.
Su primo asombrado por lo que le narraba, recordó que cuando era pequeño su abuelo le relató una historia; que decía que hacía mucho tiempo el mundo era distinto. Que no llovía todo el tiempo y que las cosas no eran grises sino que había millones de colores: rojo, verde, azul..., que cuando llovía salía el sol que era amarillo y todos los colores subían desde el suelo hasta el cielo. Pero un día sin saber porqué empezó a llover y llover, todos los colores se volvieron grises por el agua y nadie sabe lo que pasó.

Carlos nunca pensó que esa historia fuese real. Creía que era sólo un cuento que su abuelo había inventado.

Sergio al oír la historia de su primo llamó a Alba y los tres decidieron ir a buscar la luz que habían visto. Cogieron ropa de abrigo, sus paraguas y unas mochilas con comida para el largo camino.

Emprendieron el viaje muy contentos y entusiasmados, sin imaginar que tendrían que andar y andar durante muchos días bajo la lluvia. Después de caminar una semana y de dormir en la calle, encontraron en lo alto de una montaña, entre unas nubes muy oscuras, un castillo enorme del que salía un rayo de luz, como la que habían visto la primera vez.

Estaban muy cansados y decidieron dormir un poco antes de acercarse al castillo.

Pasó la noche y ya más descansados se acercaron a la puerta del castillo, llamaron pero nadie abrió, así que decidieron colarse por algún sitio.

Dieron una vuelta al castillo y vieron una ventana abierta. Una vez dentro descubrieron que las cosas no eran grises. Sus ojos, extrañados porque nunca antes habían visto tanto color, se cerraban y abrían de asombro.

Investigando el castillo encontraron otras maravillas: paredes de colores con cuadros y dibujos de miles y miles de tonalidades y ninguno era gris.

De repente oyeron una voz profunda que decía:

-¿Quién anda ahí?-

Los tres se escondieron asustados detrás de una cortina roja, desde allí vieron cómo un malvado ogro con su ejército les buscaba. Pero pasaron de largo y los tres suspiraron aliviados. Siguieron su aventura por el castillo, llegaron a una habitación que estaba cerrada, de la que salían unas voces tristes.

Llamaron a la puerta y les contestó una vocecilla:

-"¿Quiénes sois?-"

-"Somos tres niños del país Gris- contestaron."

-"¿Nos podéis sacar de aquí por favor?"- dijo la voz.

-¿"Por qué estáis ahí encerrados?"- pregunto Sergio.

-"Somos los duendes del Arco Iris, el ogro nos tiene encerrados aquí fabricando los colores sólo para él, por eso vuestro país es gris y sin color- respondió el duende."

-"¿Dónde podemos encontrar la llave para liberaros?"- preguntó Alba.

-"La tiene el ogro atada al cuello, sólo se la quita para ir a dormir"- afirmó el duende-

"-Intentaremos salvaros- asintieron los tres."

Esperaron todo el día hasta que llegó la noche y buscaron la habitación del ogro.

Cuando la encontraron había dos guardias en la puerta que por suerte estaban roncando. Así que decidieron que Alba, por ser la más pequeña, pasaría entre ambos y entraría en busca de la llave.

Y sigilosamente arrastrándose por el suelo se dirigió a la puerta y la abrió.

Una vez dentro, todo estaba oscuro y no podía encontrar la llave, pero de repente encima de la cabecera cerca de la cara del ogro, Alba vio un destello dorado, la llave.

Se levantó lentamente, se acercó al ogro, le robó la llave y salió de la habitación sin hacer ni un solo ruido.

Con la llave en su poder los tres fueron a liberar a los duendes.

Abrieron la habitación. Allí había miles y miles de duendes de todas las edades que se alegraron mucho al ver a los niños y la puerta abierta.

Una vez liberados y mientras el ogro dormía, salieron todos por la misma ventana por la que habían entrado.

Fuera del castillo los duendes agradecidos formaron un corro todos juntos y del centro salió un ramillete de mil colores en forma de arco que les llevó a todos a la ciudad gris.

Los duendes empezaron a trabajar y lanzaron mil colores sobre todas las cosas que como por arte de magia dejaron de ser grises.

Los tres niños agradecidos se marcharon a sus casas a descansar después de tanta aventura.
A la mañana siguiente toda la cuidad se despertó asombrada, no llovía y todo era de miles de colores.

Todo el mundo era muy feliz, sobre todo Sergio que nunca más estuvo triste cuando llovía, pues veía el arco iris y saludaba a sus nuevos amigos los duendes.

FIN

 

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