Resfriados en bebés y niños

Resfriados en bebés y niños
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Los resfriados en bebés y niños son una de las causas más frecuente de consulta en pediatría durante la época invernal. Aunque el pediatra es el que debe indicarte el tratamiento adecuado, conviene que conozcas remedios caseros para aliviar las molestias propias de esta enfermedad.

Los resfriados son prácticamente inevitables durante los primeros años de vida y más aún en esta temporada de lluvias y frío.

 

De hecho, un niño sano en edad preescolar se resfría de cinco a ocho veces al año. Pueden aparecer de manera individual o ser el resultado de una epidemia –especialmente si el niño está en la guardería o centro de educación infantil- ya que se trata de una infección muy contagiosa.

 

Al crecer los niños desarrollan un repertorio de anticuerpos que les proporcionan inmunidad frente a los resfriados. Hasta que, al cumplir aproximadamente los 6 años, pueden enfrentarse mejor a las infecciones, alcanzando un nuevo nivel de salud: menos resfriados, menos tos, menos mocos y mejor sueño. Sin embargo, sufrir esta enfermedad un par de veces durante la época invernal todos los años es inevitable.

 

Síntomas: Congestión nasal, tos, estornudo, fiebre baja o nada de fiebre, dolor de garganta.

 

Qué hacer: El resfriado no es una enfermedad grave, pero sí molesta, por lo que su tratamiento va encaminado a aliviar sus síntomas mediante paracetamol para los dolores y la fiebre; jarabe si la tos es muy persistente; pastillas para la garganta si el niño tiene al menos 3 años y las sabe deshacer chupándolas; y nebulizadores o suero para descongestionarle la nariz.
 

 

¿Cuándo acudir al pediatra?

 

El resfriado normalmente se cura completamente en una semana y no presentan problemas, pero ante cualquiera de estos síntomas, debéis acudir a Urgencias:

 

- Si la fiebre aumenta bruscamente o es muy elevada (por encima de 40 ºC).

 

- Si sus vías respiratorias están muy obstruidas y no puede respirar.

 

- Si tiene faringitis y le sale un absceso alrededor de las amígdalas o por detrás de la faringe.

 

- Si no para de llorar en toda la noche y no puede dormir.

 

- Si los mocos o la tos le impiden comer durante más de un día.
 

 

Prevención

 

Existen una serie de medidas de higiene y hábitos de vida que reducen las posibilidades de contraer estas enfermedades infecciosas. Te recomendamos que las sigas para no pasarte el invierno entre jarabes, termómetros, pañuelos de mocos y salas de Urgencias:

 

- Lavarse las manos con frecuencia.

 

- Consumir alimentos ricos en vitamina C que fortalecen el sistema inmunitario (cítricos, tomates, verduras frescas…).

 

- Enseña a tu hijo a no compartir chupetes, cubiertos, vasos, etc. con otros niños, estén enfermos o no.

 

- Hay muchas plantas y hierbas naturales que se utilizan como estimulantes de las defensas naturales para evitar infecciones. Entre ellas destacan la equinácea, el propóleo, el tomillo y la levadura de cerveza. Los niños menores de 2 años no deben tomar hierbas. Consulta antes a tu pediatra.

 

- No permitas que se fume delante de tu hijo en espacios cerrados, y menos aún en vuestra casa.

 

- Ventila frecuentemente las habitaciones.


Fuente:

Ajram, Dr. Jamil, Tarés, Dra. Rosa María (2005), El primer año de tu hijo, Barcelona, Ed. Planeta.

Stoppard, Dra. Miriam (2006), Padres primerizos, Barcelona, Pearson.

Redacción: Irene García

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