Protección solar en los bebés

Protección solar en los bebés
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Con la llegada de la primavera, los rayos del sol inciden de manera más directa sobre la piel afectando y atacando con más severidad a los niños. Esto es así porque los sistemas de protección de la dermis de los más pequeños no están aún desarrollados, el grosor de su capa córnea es inadecuado y su pigmentación no es todavía la óptima

La exposición solar de nuestros hijos al sol es tres veces superior a la de los adultos; el daño continuado (en forma de quemaduras) provocado por la radiación UV incrementa el riesgo de padecer cáncer en la piel epitelial y melanoma maligno.

 

Nuestra piel tiene su propia memoria. Recuerda cada quemadura, bronceado y efecto generado por la radiación solar que suele darse, de forma mayoritaria, en los 18 primeros años de vida de cualquier persona.

 

Efectos de la exposición al sol

1. Pigmentación:
con el paso de los años, la pigmentación de la piel, que es una acumulación de coloración por el depósito de pigmentos en una determinada parte del cuerpo, puede volverse irregular por la acción del sol (manchas).

2. Eritema: se produce un enrojecimiento en la piel provocado por una vasodilatación debida a la acumulación calórica en determinadas zonas de la dermis.

3. Quemadura solar: la quemadura solar se inicia a las pocas horas de la exposición y llega a su máximo a las 24-36 horas. Su intensidad dependerá del tiempo y circunstancias de la exposición, pero sobre todo del grado de pigmentación previa de la piel y por tanto del tipo de ésta. Afecta más a determinadas zonas, más sensibles: dorso de nariz, regiones malares, orejas, labio inferior, cuero cabelludo en los calvos, escote, hombros y espalda.

4. Fotoenvejecimiento: se produce por los efectos acumulativos de exposiciones solares repetidas, aunque no hayan sido demasiado intensas. Es más patente y precoz en la piel de la cara, dorso de manos, escote y cuero cabelludo en los calvos.

Por todo esto, proteger la piel de los niños no solo previene de las quemaduras inmediatas que pueda causar la exposición, sino también se está previniendo con ello la aparición de otros muchos problemas en el futuro.

Prevención

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Las vacunas provocan algunas veces reacciones adversas sin importancia, como una ligera subida de la temperatura, dolor local, erupciones… que desaparecen solas a los días.

Los protectores solares contienen ciertos agentes químicos, coadyuvantes de las medidas físicas, para proteger la piel y que actúan de dos formas diferentes:

-       Absorción de los rayos ultravioletas impidiendo su penetración en la piel: Filtros químicos.

 

-       Filtros físicos que actúan reflejando los rayos UV. De esta forma se impide su penetración en la piel y son de amplio espectro: Pantallas minerales.

 

Hoy día, se están desarrollando nuevas fórmulas que combinan ambas propiedades, son las denominadas pantallas orgánicas con agentes de absorción y de reflejo.

Ningún filtro solar proporciona protección completa para los efectos de los rayos UV; buena parte de los rayos UVB alcanzan la piel. El daño por la radiación solar tendrá lugar si el tiempo de exposición al sol es prolongado

La eficacia de los protectores solares dependerá de una correcta aplicación:

- Deberán aplicarse 30 minutos antes de salir de casa. Estas cremas no actúan inmediatamente así que es conveniente esperar, al menos, 20 minutos antes de que nuestros hijos empiecen a jugar al sol.

- Es necesario el uso de filtros incluso en días nublados.

- La frecuencia de renovación de los sprays o cremas es cada 2 horas, pero si los niños se bañan y permanecen en el agua durante largos periodos de tiempo, esa renovación deberá ser más continua.

- Aplicar frotando y extendiendo de manera uniforme sobre todo en cara, pies y manos.

- Aplicar abundantemente en nariz, labios y orejas.

Protección solar según la edad

- Lactantes menores de 6 meses

Se deben extremar las precauciones ya que la piel de estos bebés es mucho más fina que la de los adultos y produce mucha menos melanina.

¡No deben exponerse a la luz directa del sol!, la sombra tampoco será protección suficiente ya que la radiación indirecta puede producir daños. Las quemaduras solares en estos bebés deben ser valoradas siempre por el pediatra.

Vístelos con ropa confortable, de color claro, suelta y ligera.

- Bebés mayores de 6 meses

Son necesarias las formulaciones especiales para bebés y pieles sensibles. También se podrá recurrir a productos protectores de las líneas infantiles.

No podrán estar en la playa o piscina en las horas centrales del día, ni siquiera bajo la sombra.

- Niños mayores de 10 años

Medidas sencillas para proteger del daño inmediato por el sol y del efecto cancerígeno, y otros daños, que se harán ver muchos años mas tarde.


- Utiliza fotoprotectores de línea infantil. Preferiblemente, resistentesal agua. Haz una prueba aplicándolo con cuidado en el área facial alrededor de los ojos (evitando aplicarlo en los párpados). Si se produce irritación o enrojecimiento, no apliques más y consulta al pediatra.


- Escoge ropas fabricadas con tejidos de urdimbre estrecha. Las ropas con tejidos que entrelazan las fibras muy estrechamente protegen mejor. Si tienes dudas sobre lo adecuado de la trama, o del grosor del tejido de una prenda de vestir, extiéndelo contra el cristal de una ventana y observa cuanta luz deja pasar a través. Cuanta menos luz permita pasar, mejor. La ropa de algodón es muy recomendable. El algodón no resulta caluroso y protege bien si no es demasiado fino.

- Usa gafas de sol y gorros adecuados.

¿Qué hacer en caso de quemaduras?

Consulta siempre con un médico si un niño pequeño o un bebé tiene quemaduras, aparecen ampollas, dolor intenso o erupciones tras la exposición al sol.

Las lociones de calamina refrescan las quemaduras solares.

Calma la zona quemada por el sol mediante baños de agua tibia (25 ºC) de 30 minutos a una hora.

Ten cuidado de que el niño no se enfríe.

Mitos y creencias sobre el sol

1. Es erróneo creer que no te puedes quemar en un día cubierto. Las nubes atenúan la radiación UV, pero la radiación difusa es suficientemente intensa como para quemarte, salvo días excepcionalmente cerrados con nubarrones negros y bajos.


2. Ser joven no te hace inmune a la radiación solar. Es erróneo pensar que sólo a las personas mayores son a las que les hace daño el sol. El exceso de sol es peligroso, con independencia de la edad.


3. El usar filtros y cremas solares puede crear una sensación equivocada de seguridad. Esto tiene como consecuencia una conducta de mayor exposición solar. Es erróneo pensar que el uso de protectores solares nos permite estar más tiempo tumbados bajo el sol.


4. “Si no siento calor cuando estoy al sol, no me quemaré”. Estas es una idea falsa. La radiación ultravioleta no se siente, aunque alcance las capas no superficiales de la piel y ejerza su efecto indeseable.


5. El bronceado es una reacción de defensa de la piel ante la exposición a la radiación UV y la agresión que esta le origina. Aunque tiene una función protectora, sólo protege parcialmente. No existe, por lo tanto, el famoso “bronceado saludable”.


6. La sombra protege de los rayos directos del sol, pero de todos modos hay que protegerse de la radiación difusa.


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Fuente:

Blog EnFamilia de la AEP: "Cuidar la piel. Protegerla del sol", https://enfamilia.aeped.es/prevencion/cuidar-piel-protegerla-sol

Redacción: Lola García-Amado

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