¿Qué es el método Kassing?

¿Qué es el método Kassing?
comparte

Muchas madres que amamantan a sus hijos se ven en la obligación de comenzar a alimentarlos con biberón, ya sea con leche materna previamente extraída o con fórmula adaptada. La alimentación con biberón no es perjudicial para el bebé pero se corre el riesgo de que después, no quiera volver a coger el pecho.

El problema está, según se cree, en la confusión que le provoca al bebé mamar de algo distinto al pezón materno. Cuando aprende a hacerlo de tetinas artificiales como el biberón o el chupete, ya no sabe o no quiere mamar del pecho. La razón podría ser que mamar de un biberón es más sencillo para un bebé que hacerlo de un pezón. Con el biberón, el flujo es mayor y gracias a la gravedad, la leche cae en la boca del niño succione o no. Él simplemente tiene que tragar.

 

¿Qué ocurre cuando una madre, después de haber alimentado a su bebé con biberón quiere volver a darle el pecho? Generalmente el niño muestra dificultades para agarrarse y mamar de nuevo. Por esta razón muchas mujeres desisten y abandonan la lactancia materna, en pro de la lactancia artificial con biberón. Si esa es la decisión no hay ningún problema, el bebé puede seguir utilizando el biberón. El inconveniente surge cuando la mamá sí quiere continuar dándole el pecho a su bebé pero éste se niega a comer.

 

También puede ocurrir que los recién nacidos presenten dificultades para mamar desde el principio a pesar de no haber probado nunca una tetina artificial.

 

¿Qué es el estirón de la pubertad?

¿Qué es el estirón de la pubertad?

La pubertad es el tránsito de la infancia a la adolescencia y de esta a la edad adulta. El incremento de la talla y la aparición y desarrollo de los caracteres sexuales secundarios son los fenómenos más característicos de esta etapa.

Sea cual fuera la causa está claro que, en ambos casos, los bebés tienen que aprender a mamar correctamente.

 

Ante este problema Dee Kassing, asesora de lactancia estadounidense ideó un método de alimentación con biberón por el que descubrió que los bebés que eran alimentados de esta forma no se confundían y no “olvidaban” cómo mamar a pesar de haber sido alimentados con tetina artificial.

 

¿En qué consiste esta forma de dar el biberón a un bebé? Es un método que recrea condiciones similares al amamantamiento natural en cuanto a agarre, esfuerzo y succión. El bebé, en lugar de esperar a que caiga la leche, necesitará hacer un esfuerzo para succionar del biberón como lo hace con el pecho.

 

¿Cómo llevarlo a cabo?

 

-       En primer lugar debes asegurarte de que el bebé no se agarra y no puede mamar, dándole la oportunidad de intentarlo, poniéndole al pecho en cuanto sea posible. Si no lo consigues y no te queda más remedio que darle el biberón, hazlo de esta manera.

 

-       Utiliza preferiblemente biberones rectos en lugar de los curvos o con ángulo. Si no, la leche caerá más fácilmente y el bebé hará menos esfuerzos por extraerla al succionar.

 

-       Elige tetinas redondas. Varios estudios han demostrado que la forma de succionar las tetinas redondas es la más parecida a la forma de succionar el pezón.

 

-       La tetina debe ser de flujo lento. Si tiene un flujo medio, aunque el biberón esté en posición horizontal la leche saldrá más fácilmente sin necesidad de que el bebé se esfuerce en sacarla. Lo ideal es que el bebé tarde alrededor de 20 minutos en acabarse un biberón, que es aproximadamente lo que emplearía en mamar de los dos pechos (10 minutos cada uno), aunque evidentemente el tiempo depende de varios factores: la edad del bebé, el hambre que tenga, etc. Los 20 minutos pueden servirnos de referencia para saber si la tetina del biberón tiene el flujo adecuado para llevar a cabo el método: Si el bebé se acaba el biberón en 5 o 10 minutos, el orificio de la tetina es demasiado grande y el flujo es muy rápido. Si por el contrario el pequeño tardara más de 30 o 40 minutos, entonces el flujo es demasiado lento para la capacidad del niño.

 

-       Opta por tetinas suaves, lo más parecidas al pezón materno. Las tetinas de silicona suelen ser más suaves que las de látex. Las tetinas demasiado rígidas podrían dañarle el paladar.

 

Comienza a darle el biberón:

 

Cuando tengas el biberón preparado coloca al niño sentado sobre tu regazo. La posición es tan importante como el tipo de biberón. El bebé debe estar incorporado formando un ángulo de 90 grados. Con una de las manos debes ser capaz de sujetarle la cabeza y la nuca y con la otra darle el biberón, que tendrá que estar en posición horizontal, de forma que la leche no caiga directamente en la boca del bebé por la acción de la gravedad.

 

Antes de introducir la tetina en la boca del bebé, estimula el reflejo de búsqueda tocando con la punta de la tetina sus mejillas, su nariz y sus labios, especialmente el inferior. Espera a que abra la boca como si estuviera bostezando e introduce la tetina suavemente. Debe ser lo más similar posible al amamantamiento. Una vez que toda la tetina está dentro de su boca levanta ligeramente la parte baja del biberón hasta la posición horizontal asegurándote de que no hay aire en la tetina. Al final de la toma, cuando el biberón necesita inclinarse para mantener la tetina llena de leche y no de aire, es importante que la barbilla y el cuello de niño sigan a la misma distancia, sin elevar la barbilla. Para ello se puede recostar la espalda del niño levemente, manteniendo la barbilla alineada con el cuello. Si se eleva el mentón podría atragantarse.

 

Como la tetina artificial es más rígida que el pezón, debe mantenerse entera dentro de la boca, de manera que el niño tenga que presionar con la lengua para extraer la leche, tal como haría con el pezón si amamantara. El biberón, al estar colocado horizontalmente no deja caer la leche y el niño no utilizará la lengua para parar el flujo y controlar la leche que cae, como hace cuando bebe de un biberón vertical.

 

Los bebés que utilizan este método se alimentan de una forma muy parecida a los que lo hacen mamando del pecho. Es el propio niño el que controla la succión y la cantidad de leche que toma. De otro modo la gravedad hace que la leche caiga en la boca del niño, lo que le obliga a tragar y respirar a la vez. Con el método Kassing el niño regula lo que come y apenas traga aire, por lo que no será necesario parar para que eructe durante la toma. Además será él el que decida hasta cuándo quiere comer, como lo hace con el pecho, parando cuando esté saciado. De la otra forma seguiría tragando antes de darse cuenta de que no quiere más, lo que conlleva un peligro: sobrealimentarle.

 

Redacción: Lola García-Amado


0 Comentarios

Escribe tu comentario

iniciar sesión registrarte
×


×
×
×