Vuestro primer verano juntos

Vuestro primer verano juntos
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A los padres primerizos cualquier actividad nueva con su bebé les supone un quebradero de cabeza y múltiples dudas. Una de estas situaciones en las que quizás no sepas qué hacer serán las primeras vacaciones de verano que disfrutéis juntos: ¿dónde es mejor ir?, ¿playa o montaña?, ¿se puede bañar en el mar?, ¿y en la piscina?

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¿Playa o montaña?

Cualquier destino puede ser bueno siempre que vayáis preparados para los posibles contratiempos que puedan surgir. Evita los lugares excesivamente calurosos. Si vas a un pueblo pequeño, asegúrate de saber dónde está el centro de salud o el hospital más cercano, por si acaso. Si viajas al extranjero, es mejor que te olvides, por el momento, de lugares exóticos para los que haya que vacunarse o en los que haya riesgo de contraer determinadas enfermedades (diarrea, dengue, malaria…).

La montaña es más aconsejable que la playa para veranear con un bebé si es menor de cuatro meses, porque el calor y la brisa marina incrementan el riesgo de deshidratación. Pero si quieres ir a la playa, no hay problema, simplemente, deberás vestirle con prendas fresquitas, protegerle de la radiación solar con crema y gorros y no exponerle directamente al sol.

Si tiene menos de 6 meses, no le metas en el mar porque la combinación de la sal y el sol le podría quemar la piel. A partir de esa edad se le puede bañar en la playa siempre que la temperatura del agua sea agradable. Sin embargo, suele ser más cómodo y sencillo llevar una piscinita pequeña en la que se pueda bañar sin que las olas lo asusten. Ten la precaución de comprobar siempre la temperatura del agua antes de meterle (unos 32 ºC es lo ideal), mójale el pelito, la cara y la tripa antes de sumergirle entero.

En cuanto a las piscinas, tampoco es recomendable que los bebés de menos de 6 meses se bañen en ellas, puesto que el cloro puede dañar su piel y sus ojos. Al menos, se debe esperar hasta los 4 meses, ya que a esta edad termina de madurar su sistema inmunológico, disminuyendo la posibilidad de resfriados e infecciones.

Una norma fundamental en el verano es mantener el horario de comidas y sueño de tu hijo por lo que alquilar un apartamento es una de las mejores soluciones.

¿Cómo viajar?

Existen múltiples posibilidades: tren, coche, autobús, avión… pero, ¿cuál es la mejor?

El tren resulta muy seguro y económico para viajar con niños. Además, si el trayecto es nocturno y bastante largo, podéis viajar en coche litera y hacerlo aún más cómodo. Algunos trenes tienen un pequeño espacio para cambiar al bebé, pero en la mayor parte de ellos hay que hacerlo sobre el propio asiento.

En general, los trenes resultan más agradables en los viajes largos y el trayecto se hace más llevadero al poder pasear por los pasillos, ir al vagón restaurante… Pero debes tener siempre cuidado con el niño, no sea que un frenazo brusco le haga caer o alguien se le eche encima. Además, los menores de 4 años viajan gratis si no ocupan asiento y, hasta los 12 años, la mayoría de compañías ofrecen descuentos de entre el 40 y el 60%.

El avión tiene la enorme ventaja de su rapidez, algo importantísimo en los largos desplazamientos. En los vuelos domésticos, el tiempo previo que se necesita para llegar a los aeropuertos (siempre bastante alejados de la ciudad), las comprobaciones de seguridad y la obligación de facturar un par de horas antes, rebajan notablemente esta ventaja, sobre todo si existe una alternativa en tren de alta velocidad o de una velocidad aceptable.

En cuanto al mejor lugar dentro del avión, la primera fila de asientos es cómoda si se tiene que colocar una cunita. Además, no se permite que los niños viajen en las salidas de emergencias. Normalmente los niños y los adultos con menores embarcan los primeros y desembarcan los últimos, con el fin de proporcionarles mayores facilidades. Los niños menores de 2 años no pagan billete, pero tampoco tienen derecho a tener asiento ni a llevar equipaje. Desde esta edad hasta los 12 años, tienen descuento que varía según las compañías y disponen de asiento y franquicia de equipaje.

Los vuelos de largo recorrido de las compañías aéreas suelen contar a bordo con cunas, sillas homologadas de asiento, comidas especiales (potitos, fruta, cereales, etc.), calienta biberones… así como numerosas distracciones y objetos recreativos para entretener a los más pequeños. Conviene darle un poco de agua o leche en el biberón al aterrizar y al despegar para evitar que le duelan los oídos como consecuencia de los cambios de presión.

El coche os permite la posibilidad de elegir cuándo y dónde parar, el horario, etc. Al volante evita siempre las horas de más calor (de 11h a 16h) y hazte con unas cortinillas quitasol para las ventanillas del coche. Por último, no olvides llevar, en un lugar accesible, lo necesario para cambiarle, junto con su agua, su comida y sus juguetes. Haz pausas en lugares a la sombra para descansar cada 2 horas.

El autobús es lo menos recomendable, sobre todo si tu hijo es muy pequeño y el trayecto muy largo. Los autocares suelen parar cada 2,5 horas o 3, lo que a veces se puede hacer un poco pesado para el niño. Además, no te puedes levantar, y si le ocurre algo al niño, no puedes obligar al conductor a parar (a no ser que sea grave). Si a pesar de ello es la opción preferida, elige una compañía cuyos autobuses sean lo más cómodos y seguros posibles, que tenga baño y confirma que para de vez en cuando.

Elijas el transporte que elijas, no olvides llevar a mano todo lo necesario: pañales, comida, ropa por si se moja, se mancha o hace frío, chupetes…

Cuidados especiales

- Alimentación: Si aún estás dándole el pecho a tu niño, no hace falta que varíes en nada tus hábitos a pesar de que estéis de vacaciones. Si vais a salir y te parece más cómodo, puedes extraerte la leche en casa y darle el biberón.

Aunque haga mucho calor, si el niño está bien alimentado no le hace falta agua, con la leche materna es suficiente. Pero si ya ha empezado con la alimentación semisólida, sí deberás darle agua con regularidad para evitar que se deshidrate. Eso sí, compra agua mineral embotellada.

- Ropa: Si pasáis el verano en un lugar muy caluroso, debes tener cuidado de que tu hijo no sude en exceso. Tan malo es que pase frío como que pase calor. La ropa de algodón es la más recomendable, puesto que es respetuosa con su piel y permite la transpiración.

- Protege su piel: Los bebés menores de cinco meses no deben ser expuestos directamente al sol. Por lo tanto, deberás mantenerle siempre a la sombra y cubierto. Lleva una sombrilla a la playa y tenle debajo de ella todo el tiempo que paséis allí. Pero ten cuidado con las nubes; los rayos ultravioletas las atraviesan, de modo que la piel de un bebé puede quemarse en un día nublado en 10 o 15 minutos.

Sacarle de paseo le beneficiará, pero hay que tomar precauciones, protégele del sol con la sombrilla del cochecito y cúbrele la cabeza con un gorrito. Intenta pasear en las horas más frescas (antes de las 12 del mediodía y más tarde de las 17.30) y, sobre todo, no te pares nunca con él a pleno sol.

Aunque sea mayor de seis meses, tampoco debes exponerle al sol en las horas centrales del día (de 12 a 17 horas). Aplícale crema solar de protección total especial para bebés porque su piel es más fina y vulnerable a las radiaciones y cambios de temperatura.

Algunos estudios médicos recientes muestran que es muy importante cuidar también la piel que está debajo de la ropa. Por eso, muchas marcas textiles han creado una línea especial de ropa de verano hecha con un tejido que protege de los rayos del sol; algunas incluso con un factor de protección solar 50. Esta tela dispersa los rayos de sol de manera que no penetren en la materia textil, en cuyo caso la piel no entra en contacto con ellos.

Siguiendo estos consejos tu bebé no se quemará, pero si un día te descuidas y ocurre, si es menor de un año, acude de inmediato al pediatra. Una quemadura solar puede ser grave y constituir una emergencia sobre todo si hay ampollas, dolor o fiebre.

No olvides nada

Una vez decidido el lugar en el que pasaréis vuestras vacaciones, llega la hora de preparar las maletas. Si normalmente este momento te resultaba complicado (nunca queremos olvidarnos nada), con un bebé tan pequeño lo será aún más. Para evitar los descuidos, puedes escribir una lista con todo lo necesario a lo largo de los días previos a la partida e ir tachando de ella todo lo que vayas guardando.

- Ropa: Si vas a un hotel y no vas a poder lavar la ropa, debes llevar suficientes prendas para poder cambiarle, bien sabes que aunque aún no anda, se mancha con gran facilidad. Sé precavida e incluye suficiente ropa de abrigo, por si acaso. También bañadores, toallas de playa, baberos, pijamas…

- Aunque haya cuna en el lugar al que vais, nunca está de más una cuna de viaje, por si vais a pasar el día a la playa, al campo…

- Artículos de higiene: Es mejor que lleves contigo la mayoría de artículos que usas en su aseo diario, por si no los encuentras en el sitio al que vas. Pomadas, gel, hidratante…

- Tampoco has de olvidar el botiquín, en el que has de poner básicamente: un termómetro, tijeras, suero fisiológico, mercromina, alcohol, agua oxigenada, tiritas, vendas, algodón, analgésicos, antipiréticos.

- Juguetes: Sonajeros, peluches, manta de juegos… aquello que más use y que le ayude a dormir o a calmarse; tampoco hace falta que te lleves toda su habitación.

- Cámara de fotos: Seguro que quieres guardar para la posteridad las imágenes del primer verano de vuestro bebé y lo guapo que está con su bañador y su gorro bañándose en la piscinita.

- Mochila portabebés: Si planeas hacer excursiones por la montaña, no olvides tu mochila, puesto que los carritos de paseo son más incómodos a la hora de realizar estas actividades.
 


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Los percentiles de bebés se calculan con el fin de facilitar al máximo el control del desarrollo de un bebé dado en relación a otros bebés de su misma edad.


Fuente:

Blog EnFamilia de la AEP: "Vacaciones con los niños. ¿Qué debo saber?", https://enfamilia.aeped.es/vida-sana/vacaciones-con-ninos-que-debo-saber

Fecha de actualización: 08-07-2009

Redacción: Irene García

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