Básicos del bebé: Cómo elegir la trona para comer

Básicos del bebé: Cómo elegir la trona para comer
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La trona o silla alta es uno de los básicos en el crecimiento de todo bebé. Permite que aprenda a comer solito en el momento en que empieza con sólidos y que se le pueda dar la comida con más facilidad. ¿Qué puedes tener en cuenta para decidirte por una? Aquí te explicamos todo lo básico que debes saber.

Tu bebé ya ha alcanzando su medio año, se puede sentar por sí solo y está comiendo sólidos. Es momento de ir pensando en comprar su trona para comer.

 

La trona es una parte del mobiliario infantil muy importante en sus primeros años. Incentiva que el pequeño aprenda a comer por sí mismo, le proporciona un espacio seguro en el que comer (o llenarse la cara y los brazos de comida, para qué engañarnos) y a ti te permite una mayor facilidad para darle sus primeras papillas, o vigilarle mientras tú también comes y él empieza a comer sus primeros sólidos… Aquí van seis aspectos básicos para dar con la trona más indicada:

 

1. Alta o portátil. Dependiendo de tu bebé y el uso que planees darle a la trona (¿viajas a menudo, tu bebé es muy activo…?), puedes optar por un tipo u otro de trona. Por un lado, están las tronas o sillas altas, que pueden ser fijas o regulables y que resultan las más robustas. Por otro están las tronas portátiles, que se basan en un sistema de asiento que se puede anclar a una silla (con una sujeción textil o un alzador de plástico o acolchado) normal o a la mesa donde se vaya a comer y que resultan más fáciles de transportar.

 

2. Espacio disponible. Como con todo el mobiliario del bebé, considerar el espacio del que dispones es primordial. Si no cuentas con mucho, lo mejor es que optes por una trona plegable o portátil (para poner sobre una silla normal o anclar a la mesa), que ocupará mucho menos espacio que una silla alta. También puedes considerar sillas plegables que puedas guardar fácilmente cuando no se use. Si el espacio, en cambio, no es un problema, una silla fija puede resultar más robusta y cómoda.

 

3. ¿Qué material prefieres? Las tronas pueden ser de plástico, textiles, de madera, de acero…Contempla si piensas moverla mucho o si es un material de fácil limpieza. En general, las de plástico o las textiles son las más socorridas por resultar más ligeras y fáciles de mover, las de madera por resultar más estéticas y macizas que las de plástico y las de acero por su fiabilidad. Observa también el material del asiento, una zona que se va a manchar mucho, para ver si está cubierta de un material de fácil limpieza (como el vinilo) o si es extraíble.  

 

4. Correas de sujeción fáciles de usar. La mayoría de accidentes de tronas tienen que ver con que los bebés no estaban sujetos con el arnés. En cuanto tu bebé empiece a adquirir más movilidad, probablemente intente salir de la trona. Un arnés de tres (cada lado de la cadera y entre las piernas) o cinco puntos (cadera, entrepierna y hombros) evitará que se deslice por debajo de la bandeja o que se ponga de pie en la silla, con el consiguiente peligro de caída.

 

5. Asiento y respaldo amplio y cómodo. La comodidad y amplitud de la trona serán dos características básicas para evitar que tu bebé acabe cogiéndola manía. Deberá permanecer en ella durante el tiempo de la comida como mínimo y, en general, desde los 6 hasta los 36 meses; así que conviene que no se sienta ceñido en ella y se pueda mover con seguridad.

 

6. Seguridad. Además de aspectos como el arnés, que el asiento no sea deslizante y que la trona no se pueda volcar fácilmente, una trona segura debe contar con el indicativo de homologación (el marcado CE indica que se ajusta a los parámetros de seguridad de la UE).


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