Ventajas de la lactancia para el desarrollo de la boca de los bebés

Ventajas de la lactancia para el desarrollo de la boca de los bebés
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La leche materna es el mejor alimento que una madre puede ofrecer a su hijo recién nacido; numerosos estudios científicos recomiendan el amamantamiento. Pero la lactancia natural no solamente ofrece al bebé beneficios nutricionales, emocionales e inmunológicos (para las defensas de su cuerpo), sino que también es conveniente para la madre. Asimismo, las ventajas para la boca, la cara y la salud futura del bebé son enormes

Dieta para el postparto y la lactancia

Dieta para el postparto y la lactancia

Tras dar a luz, uno de los primeros objetivos de muchas mujeres es recuperar la figura que tenían antes de los nueve meses de embarazo. Pero, es fundamental esperar hasta haber finalizado el periodo de lactancia para iniciar un régimen ya que, mientras estás amamantado, tu cuerpo necesita más energía, unas 500 kilocalorías extra, para fabricar leche en la forma adecuada.

Estudios odontológicos realizados en la última década indican que la falta de lactancia materna o un período corto de ésta, se relacionan con el desarrollo de hábitos incorrectos a la hora de succionar y tragar que aumentan las probabilidades de padecer malas mordidas (maloclusiones). ¿Por qué?

 

Porque, al succionar el seno materno, el bebé aprende a respirar por la nariz y a colocar bien la lengua. Si el bebé usa adecuadamente la lengua, el paladar adquiere una forma correcta, más redonda. En cambio, con el biberón la lengua no alcanza el paladar y éste no alcanza ni la altura ni la anchura normales.

 

Los músculos que sirven al niño para masticar se empiezan a desarrollar cuando aprende a succionar, siendo un bebé. Durante el amamantamiento, los movimientos musculares que el bebé hace con la mandíbula y la lengua son muy importantes, ya que contribuyen al buen desarrollo de los maxilares. Si el niño no aprende unos correctos patrones de succión, su cara no se desarrollará bien y no respirará ni masticará correctamente (lo cual aumenta la probabilidad de padecer maloclusiones, así como la probabilidad de compensar la falta de succión natural con hábitos como el chupete o el dedo).

 

Por todas estas razones conviene animar a las madres a que den de mamar a sus hijos. Un bebé que mama será un niño sano, con un desarrollo correcto de la boca y los dientes, y que probablemente necesitará menos tratamientos correctivos más adelante.

 

Por otro lado, no está claro si existe una relación directa entre la caries y la lactancia materna prolongada. Aunque los odontopediatras tratamos con frecuencia caries en bebés y niños en los que existe el hábito de lactancia prolongada durante las noches, conviene no olvidar que en esta enfermedad intervienen otras muchas causas (una higiene incorrecta de la boca, la transmisión de bacterias de los padres al bebé, una dieta complementaria con azúcares refinados o zumos, etc.). Para evitar la aparición de caries precoces, recomendamos lo siguiente a las madres que decidan continuar con la lactancia nocturna después de los seis meses de edad del bebé:

 

- Limpiar la boca del bebé desde el momento en que salen los dientes de leche, dos veces al día, con un dedal de silicona, una gasa humedecida en agua o cepillos dentales para bebé. Es especialmente importante hacer esta limpieza después de cada toma nocturna

 

- Evitar los hábitos que favorecen que las bacterias de la saliva de los padres pasen a la boca del niño (compartir cucharas o cepillos de dientes, besar en la boca o limpiar el chupete con la saliva)

 

- No ofrecer azúcares a los niños antes de los dos años de edad y reducir al máximo los hidratos de carbono en la alimentación (incluyendo galletas, bollería, helados, zumos industriales, pan dulce, etc.).

 

- Acudir al odontopediatra durante el primer año de vida del bebé para establecer un hogar dental, es decir, para recibir consejos cuanto antes y diseñar un programa de prevención de caries.
 

Por último, y como resumen de todo lo dicho, nos gustaría recordar a las madres:

 

- Que la mejor alimentación para el recién nacido es la leche materna. Los niños alimentados exclusivamente con leche de la madre durante los primeros seis meses se desarrollan mejor, tanto física como emocionalmente.

 

- Que la lactancia favorece el desarrollo de los músculos de la cara y la mandíbula y, en consecuencia, que el niño trague y cierre la boca correctamente. Las ventajas en comparación con el uso del biberón son múltiples.

 

- Que la caries no depende únicamente de la lactancia nocturna. Para evitar que aparezca hay que controlar otros muchos factores.


Redacción: Dra. Camila Palma Portaro, Odontopediatra, especialista en odontología materno-infantil. http://www.odontologiaparabebes.com/

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