¿Cómo se prepara un biberón?

¿Cómo se prepara un biberón?
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Entre las dudas que surgen cuando se es padre, especialmente si es la primera experiencia, está la de preparar un biberón. Una tarea sencilla que harás de forma automática en poco tiempo, pero que al principio puede angustiarte y provocarte un mar de dudas: ¿qué agua utilizo?, ¿en qué cantidad? ¿hay que hervir el agua mineral natural para preparar el biberón?

El Dr. Isidro Vitoria Miñana, pediatra y miembro del Instituto de Investigación Agua y Salud, nos da las pautas para preparar adecuadamente el biberón de tu pequeño
 
 
A la hora de preparar un biberón se seguirán las normas de reconstitución dadas por el fabricante de leche y por su pediatra. En general, se añade una medida rasa de leche en polvo (hay que utilizar siempre la medida dosificadora que viene en cada bote) por cada 30 ml de agua tibia. De este modo se obtiene la concentración recomendada de la leche o fórmula adaptada para el bebé.
 
 
Para preparar el biberón se añade primero el agua y después, la leche. Las guías de recomendación pediátricas sobre preparación del biberón empiezan recordando la importancia de lavarnos bien las manos y preparar el biberón antes de cada toma.
 
 
El bebé necesita mucha mayor cantidad de agua en relación con su peso corporal que el adulto. Así, un niño de 3 meses que pese 5 kg y tome lactancia artificial, necesitará 750 ml de agua para la preparación de todos los biberones del día. Es decir, beberá unos 150 ml/kg/día .Sin embargo, un adulto que pese 75 kg. y beba 2,5 litros al día, estará tomando unos 35 ml/kg/día. Así pues, el bebé relativamente toma más del cuádruplo de agua que el adulto. Esto se debe a que las necesidades de agua dependen de las necesidades energéticas y el bebé necesita mucha mayor cantidad de energía en esta primera etapa de la vida para lograr tan importantes logros en su crecimiento y desarrollo psicomotor.
 
 
Por otro lado, el bebé tiene un sistema inmunitario menos desarrollado por lo que es más susceptible a infecciones con unas dosis infectantes mucho menores tanto de microorganismos como de parásitos.
 
 
Por tanto, es importante fijarse en el tipo de agua que tomará el lactante. El agua ideal estará exenta de microorganismos patógenos y de parásitos. Según la actual legislación sobre aguas de bebida envasadas  (RD 140/2003 de 7 de febrero), todas las aguas minerales naturales están, tanto en el punto de alumbramiento como durante su comercialización, exentas de ambos. Y son bacteriológicamente sanas porque tienen su origen en acuíferos subterráneos totalmente preservados de toda contaminación química y bacteriológica. Se distinguen de las restantes aguas de consumo humano por su naturaleza y pureza original. Por tanto, el agua mineral natural puede utilizarse para preparar el biberón y las papillas del bebé sin necesidad de hervirla.


 
¿Y el agua no embotellada?

No se puede decir lo mismo del agua potable. Se recomienda su ebullición durante al menos un minuto desde el momento en que hierve en superficie. El motivo es que el tratamiento desinfectante del agua potable incluye generalmente la cloración. Las condiciones normales de cloración reducen casi un 100 % el riesgo de infección por virus y bacterias, pero no por parásitos, sobre todo, Giardia lamblia y Cryptosporidium. La dosis de cloro debe ser 150 veces superior para inactivar los quistes de Giardia y más de un millón de veces superior para inactivar los de Cryptosporidium. A nivel colectivo, para asegurar la ausencia de ambos, el agua debe someterse no sólo a un método desinfectante sino también a un filtrado lento, lo que no siempre se realiza. A nivel individual, la OMS recomienda hervir el agua potable durante, al menos, un minuto.
 
 
La ebullición del agua aumenta la concentración de algunos iones que pueden ser perjudiciales para el lactante. Así, el aumento de nitratos aumenta el riesgo de una enfermedad llamada metahemoglobinemia, y el aumento de sodio implica superar las recomendaciones máximas permitidas por las sociedades científicas de nutrición infantil para la reconstitución de la fórmula adaptada.
 
 
En resumen, el agua mineral natural ofrece la gran ventaja de que no precisa hervirse para preparar los biberones y evita los inconvenientes que tiene la ebullición.

 
Lactancia con biberón

Lactancia con biberón

Hay veces que, por diferentes motivos, no se puede o no se quiere dar el pecho al bebé. Esto no significa que éste vaya a estar mal alimentado, ya que las fórmulas adaptadas se preparan imitando la leche materna, añadiéndoles todas las proteínas y minerales necesarios para el lactante. Además, los biberones presentan una serie de ventajas tanto para la madre como para el niño, permitiendo que el padre también pueda dar de comer a su bebé.

 


Redacción: Dr. Isidro Vitoria Miñana. Pediatra. Miembro del Instituto de Investigación Agua y Salud

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