Los trabajos de Pablo
Cuento › Risa
Erase una vez un niño llamado Pablo que vivía con su madre en una pequeña cabaña situada en el bosque, a las afueras del pueblo. Como eran muy pobres, la madre de Pablo tenía...
Cuento › Risa
Erase una vez un niño llamado Pablo que vivía con su madre en una pequeña cabaña situada en el bosque, a las afueras del pueblo. Como eran muy pobres, la madre de Pablo tenía...
Cuento › Clásicos
Apacentando un joven su ganado gritó desde la cima de un monte: -Ayuda, compañeros pastores,labradores todos, auxilio que viene el lobo, viene el lobo, socorro!!!! Estos, abandonando...
Cuento › Clásicos
Erase una vez una guja de zurzir fina y puntiaguda, que se creía ser una aguja de coser. -Fíjemse en lo que hacen y manéjenme con cuidado, decía a los dedos que la manejaban,...
Cuento › Amor
Hubo una vez un villano tan malísimo,llamado don Militrón, que ideó un plan para acabar con todas las cosas que importan de verdad en el munco. Ayudado por una máquinas creadas...
Cuento › Miedo
Érase una vez una niña llamada Patricia a la que le encantaba irse a jugar lo más lejos posible de su madre. Su madre siempre le decía: Patricia, no te vayas muy lejos. Pero Patricia...
Cuento › Clásicos
En tiempos muy lejanos, reinaba en Granada un rey moro que se llamaba Mohamed y al cual sus súbditos apodaban "El Hayzari", que significa "El Zurdo". Algunos cronistas opinan que ese...
Cuento › Navidad
No lo creí. Los ángeles tenían cosas más importantes que hacer con su tiempo que observar si yo era un niño bueno o malo. Aun con mi limitada sabiduría de un niño de siete años,...
Cuento › Miedo
La casa de los fantasmas tiene una historia, mitad irrealidad y mitad silencio. Ahora es una historia transformada, con olor a paraguas viejo que a veces se asoma por algún ventanal. Esa...
Cuento › Animales
Había una vez un oso, un osito con la piel de lana color azul celeste, que vivía con un niño rubio, muy blanco, de pupilas muy verdes y sonrisa clara, tan clara, que parecía un...
Cuento › Clásicos
Muy temprano, antes de meterse en el obrador donde desaparecía el tiempo y pintaba horas y horas, a Gregorio le gustaba subir a la azotea de su casa. Era una mañana de un azul que...
Cuento › Clásicos
Jamás hubo lugar más espléndido ni época más propicia que la que vivía la hermosa ciudad de Daduiz. No había ciudadano triste ni comida ajena; todo cuanto daba el mundo era dado...
Cuento › Aventuras
Desde muy temprano, Tocotoc, el cartero de Cataplún, sale a repartir las cartas y los paquetes por todo el pueblo. En un morral grande y resistente Tocotoc lleva los mensajes y regalos...
Cuento › Clásicos
Qué de dónde hemos sacado esta historia? ¿Quieres saberlo? Pues la hemos sacado del barril que contiene el papel viejo. Más de un libro bueno y raro ha ido a parar a la mantequería...
Cuento › Clásicos
Cierto día iba Caperucita por el bosque de... che ¿cómo se llamaba ese bosque? - Cual, el de... ¿el bosque de Sherwood? - No, ése era el de Robin Hood. - ¿Robin Hood no era el...
Cuento › Animales
Un jilguero encerrado en una jaula colgada en una ventana cantaba de noche. Oyo un murciélago desde lejos su voz, y acercándosele, le preguntó por qué cantaba sólo de noche. --...
Cuento › Clásicos
Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza...
Cuento › Clásicos
Había una vez un viejo carbonero que vivía con su esposa, que era también viejísima. El viejo se llamaba Yoshiba, y su esposa se llamaba Fumi. Los dos vivían en la isla sagrada...
Cuento › Navidad
Era una tibia madrugada de diciembre. El sol se disparaba contra los ventanales del viejo edificio de la Calle Real. Estrellitas de colores chispeaban sobre el dorado rostro de Frasquito,...
Cuento › Navidad
Javito, te tengo una sorpresa. El chiquito miró al sacerdote con su habitual cortedad. - ¿Una sorpresa, padre Rolo? - articuló apenas. - Vas a cantar el solo de Noche de Paz...
Cuento › Navidad
Era la víspera de Navidad, y todo en la casa era paz. No se oía ni un ruidito, ni siquiera chillar a un ratón. Junto al fuego pendían los calcetines vacíos, seguros que pronto...