El lobo la nana y el niño
Cuento › Animales
Se hallaba hambriento un lobo, y vagaba en busca de su comida. Llegó a una choza y oyó a un niño que lloraba y a su nana que le decía: -- No llores, mi niño, porque te llevo...
Cuento › Animales
Se hallaba hambriento un lobo, y vagaba en busca de su comida. Llegó a una choza y oyó a un niño que lloraba y a su nana que le decía: -- No llores, mi niño, porque te llevo...
Cuento › Clásicos
Cuando era niño perdí la "chaveta" por una bibliotecaria. Cada semana ella se encargaba de la hora de los cuentos en el jardín de la biblioteca de nuestro barrio. Nos leía maravillosos...
Cuento › Clásicos
Jamás hubo lugar más espléndido ni época más propicia que la que vivía la hermosa ciudad de Daduiz. No había ciudadano triste ni comida ajena; todo cuanto daba el mundo era dado...
Cuento › Aventuras
Que bien que se está aquí! ¿verdad?, dijo la Maga Cuenta Cuentos tendida en una verde colina. Shiiiii, se está genial..., dijo en un suspiro de plenitud, estirándose todo y con...
Cuento › Miedo
Había una vez una viuda de buen pasar, que tenía una hija. La muchacha era hermosa y la madre quería casarla con un hombre bien rico. Se presentaron algunos pretendientes, todos...
Cuento › Clásicos
Había una vez dos compadres guechos, uno rico y otro pobre. El rico era muy mezquino, de los que no dan ni sal para un huevo. El pobre, iba todos los viernes al monte a cortar leña...
Cuento › Clásicos
Cuando ya eso se había vuelto insoportable -una vez al atardecer, en noviembre-, y yo me deslizaba sobre la estrecha alfombra de mi pieza como en una pista, estremecido por el aspecto...
Cuento › Aventuras
No hace mucho tiempo que existía un humilde sastrecillo que se ganaba la vida trabajando con sus hilos y su costura, sentado sobre su mesa, junto a la ventana; risueño y de buen humor,...
Cuento › Aventuras
Había una vez, en un reino muy lejano y perdido, un rey al que le gustaba mucho sentirse poderoso. Su deseo de poder no se satisfacía sólo con tenerlo, él necesitaba, además, que...
Cuento › Clásicos
Había una vez una viejita que tenía dos hijos: uno vivo y otro tonto. Al mayor lo creían vivo porque era trabajador, amigo de guardar su plata y de plantarse bien los domingos. El...
Cuento › Animales
Allá una vez hizo la tuerce que tío Conejo se enamoró de tía Venada al mismo tiempo que tío Tigre. Y tía Venada, yo no sé si de miedo o porque de veras le gustaba, al que correspondía...
Cuento › Clásicos
Una noche, un cachorro llamado Tuch se encontraba dormido frente a la casa de sus amos cuando oyó que lo llamaban en voz baja: "Tuch, Tuch, despierta." El perrito levantó las orejas,...
Cuento › Clásicos
Erase un poderoso rey que tenía tres hermosas hijas, de las que estaba orgulloso, pero ninguna podía competir en encanto con la menor, a la que él amaba más que a ninguna. Las tres...
Cuento › Aventuras
Desde muy temprano, Tocotoc, el cartero de Cataplún, sale a repartir las cartas y los paquetes por todo el pueblo. En un morral grande y resistente Tocotoc lleva los mensajes y regalos...
Cuento › Amor
VIVÍA EN UN PUEBLO UNA MUCHACHA MUY bonita; tan bonita, que tres hermanos comenzaron a enamorarla. Ella los oyó a los tres y no sabía cómo decirles que no sin que se pelearan. Esto...
Cuento › Clásicos
Qué de dónde hemos sacado esta historia? ¿Quieres saberlo? Pues la hemos sacado del barril que contiene el papel viejo. Más de un libro bueno y raro ha ido a parar a la mantequería...
Cuento › Clásicos
Érase una vez tres hermanas idénticas, que nacieron al mismo tiempo, al ver sus padres que eran iguales decidieron que tenían que ser separadas si querían darles un trato único...
Cuento › Animales
Una viejita tenía una huerta que era una maravilla. Allí encontraba uno todo: rabanitos, culantro, tomates, zapallitos y chayoticos tiernos, lechugas. Pero la viejita comenzó a encontrar...
Cuento › Clásicos
Sí...! ¡Un loco! ¡Cómo sobrecogía mi corazón esa palabra hace años! ¡Cómo habría despertado el terror que solía sobrevenirme a veces, enviando la sangre silbante y hormigueante...
Cuento › Clásicos
Un derviche humilde y silencioso solía concurrir todas las semanas a las comidas que ofrecía un hombre culto y generoso. Tales reuniones eran conocidas como Asamblea de los Cultos....