Infección de oídos en verano

Infección de oídos en verano
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Los baños en la playa o en la piscina, los cambios de presión al viajar, los resfriados de verano… hacen que nuestros oídos sufran todo tipo de problemas en esta época.

¡Cuidado con el agua!


Zambullirse en aguas poco saludables o contaminadas puede provocar infecciones como otitis, una infección del oído externo muy común durante estos meses y que se presenta sobre todo en los niños. Algunos de los síntomas más comunes son: picores y enrojecimiento, dolor de oídos, sensación de taponamiento e incluso cierta pérdida de audición.


A causa del calor, la humedad y el agua, en verano también se originan con mayor facilidad los tapones de cerumen. Además, el uso abusivo del aire acondicionado puede estar vinculado a la aparición de otitis media, una infección que es más común durante los meses de invierno.


Prevención del aerotitus


Y como estamos de vacaciones, también viajamos más. Hay personas que son más sensibles a los cambios de presión y sus oídos se resienten durante los vuelos o los ascensos y descensos en puertos de montaña. Los denominados barotraumatismos suelen ser trastornos que no revisten gravedad, pero sí pueden ser muy molestos. Entre los síntomas más habituales aparece el dolor y las pérdidas de audición temporales, que suelen desaparecer en cuestión de horas.

Dolor de oídos en niños

Dolor de oídos en niños

En verano, son muchos los niños que se quejan de dolor de oído. En la mayoría de casos, se trata de una otitis externa (conocida como ‘oído de nadador’), una infección del conducto auditivo externo provocado por bacterias u hongos que se forman por un exceso de humedad en el oído y causan ototoxicidad. Y es que con este calor, los niños se pasan el día en el agua.


Para evitarlo es conveniente tomar algunas precauciones cuando viajamos para mantener la trompa de Eustaquio abierta y aliviar la presión del oído. Por ejemplo, masticar chicle o bostezar. También es preferible evitar dormir durante el descenso. En el caso de los bebés les ayudará alimentarse o beber agua durante el descenso.


La clave está en la prevención


Para mantener el oído sano y poder disfrutar del verano sin ningún riesgo, GAES recomienda seguir estos consejos:


1. Mantén las orejas limpias y secas después de cada baño en la playa o la piscina e intenta ir a piscinas y playas cuyas aguas no estén contaminadas, ya que puede haber un mayor riesgo de contraer infecciones u otitis.


2. Se recomienda zambullirse poco a poco para evitar la entrada brusca de agua en el oído. Utiliza además protectores a medida para prevenir posibles problemas auditivos.


3. Prohibido el uso de bastoncillos o elementos punzantes para secar los oídos.


4. En los viajes de largo recorrido, mastica chicle o bosteza para evitar que los oídos se taponen por los cambios de presión.


5. Si viajas en avión, es conveniente descongestionar la nariz y beber mucha agua durante el vuelo.


6. Evita bucear a más de un metro de profundidad.


7. Ten especial cuidado con el uso del aire acondicionado para evitar una otitis media, un problema más asociado al invierno.


8. Evita la exposición prolongada a ruidos fuertes y a corta distancia, como por ejemplo el de los petardos en fiestas populares o el de las atracciones de las ferias.


Ante cualquier síntoma, GAES recomienda acudir rápidamente al centro de salud más cercano con el fin de obtener un diagnóstico que ponga fin a este tipo de problemas mediante el tratamiento adecuado para cada caso.


Fuente: GAES


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