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Prolapso del cordon umbilical

Prolapso del cordón umbilical

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Prolapso del cordón umbilical

El cordón umbilical es el vínculo físico entre la madre y el bebé, el medio de hacer llegar a éste los nutrientes y el oxígeno que necesita para vivir. Por eso, cualquier anomalía en el cordón puede ser peligrosa.

El cordón umbilical es el nexo de unión entre la madre y el feto. A través de él llega al bebé la sangre de la madre cargada de oxígeno y nutrientes, a la vez que salen la sangre sin oxígeno y las sustancias que el bebé necesita eliminar. Por lo tanto, es esencial para la vida del feto.

Físicamente, es un tubo de unos 50 cm de largo (aunque puede llegar a medir 1 m) y 2 cm de ancho, que se forma en torno a la cuarta semana de embarazo. Está formado por dos vasos sanguíneos, una arteria y una vena, que se encargan de introducir y expulsar la sangre respectivamente. Está recubierto por una sustancia gelatinosa llamada gelatina de Wharton que le hace ser muy flexible, lo que impide que el bebé se enganche en él o se haga daño con él.

Tipos de problemas

El cordón umbilical lleva la vida hasta el bebé. Por eso cualquier problema relacionado con él debe ser diagnosticado a tiempo. Afortunadamente, las modernas técnicas de control prenatal permiten detectar estas alteraciones enseguida.

A muchos padres les asusta que el cordón umbilical pueda enrollarse alrededor del cuello del bebé y le ahogue. Sin embargo, aunque esto sucediera, el cordón seguiría cumpliendo sus funciones y rara vez causaría complicaciones. Suele ocurrir en la última fase del embarazo, generalmente en el momento del parto, por lo que algunas veces el bebé nace con el cordón alrededor del cuello. Si solo tiene una vuelta, el médico lo desliza por encima de la cabeza sin problemas, y la única complicación en estos casos es que el bebé nazca con los ojos enrojecidos. Pero si lleva más de una vuelta de cordón el médico lo cortará antes de que el bebé salga para facilitar su expulsión y evitar que la placenta se despegue del útero.

Otra alteración que puede sufrir el cordón umbilical es la formación de nudos. Normalmente éstos son muy flojos y no causan ningún tipo de problemas, siguen permitiendo la entrada y salida de sangre al feto. Pero si se aprietan, pueden causar sufrimiento fetal, lo que puede obligar a inducir el parto prematuramente o practicar una cesárea.

Además, el cordón puede sufrir la falta de una arteria, lo que se relaciona con trastornos en el crecimiento del bebé, partos prematuros o malformaciones a nivel renal o cardiaco.

En cuanto a la longitud, es una malformación extraña, pero en ocasiones el cordón umbilical es demasiado corto, lo que impide que el bebé se coloque adecuadamente en el canal de parto y obliga a practicar una cesárea, aunque no afecta a la nutrición del feto. Y un cordón demasiado largo aumenta las posibilidades de que éste se enrolle alrededor del cuello del bebé.

Por último, el prolapso del cordón umbilical es una anomalía extremadamente rara que se presenta cuando el cordón sale antes que el bebé por el canal del parto. Es más frecuente en cordones muy largos, cuando el líquido amniótico se rompe de manera artificial antes de que el bebé haya descendido por el canal o en presentaciones podálicas (de pie). Esto causa una limitación del aporte de oxígeno al bebé, pudiendo hacer peligrar su vida. En estos casos, es necesario practicar una cesárea.

Redacción: Irene García



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