¿En qué semana se forma la placenta y el cordón umbilical?

¿En qué semana se forma la placenta y el cordón umbilical?
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Tanto la placenta como el cordón umbilical forman parte del sistema de apoyo vital del feto, es decir, de los órganos y estructuras que ayudan al feto a sobrevivir dentro del útero mientras no puede respirar ni alimentarse por sí mismo. Ambos órganos son muy importantes y cualquier problema en ellos puede afectar gravemente al desarrollo y la supervivencia del bebé.

La placenta comienza a formarse en el mismo momento que se fecunda el óvulo a partir del trofoblasto, la capa externa del blastocisto que dará lugar a la futura placenta a partir de la cuarta semana de gestación. El trofoblasto estará formado por dos capas: una interna llamada citotrofoblasto y otra externa denominada sincitiotrofoblasto. Una vez que el blastocisto llega al útero, el sincitiotrofoblasto se dirige al endometrio a través de las enzimas proteolíticas para llegar a la mucosa uterina, donde se formará la placenta, que va creciendo y aumentando de tamaño conforme pasan los meses.


La placenta está formada a partir de componentes maternos y fetales, es plana y tiene forma ovalada. Por uno de sus lados está adherido a la pared interna del útero (el lado materno), y por el otro, el lado fetal, proporciona los nutrientes a través del cordón umbilical. Al final del embarazo mide unos 18 cm, tiene un espesor de 2 a 3 centímetros y un peso de medio kilo aproximadamente.


Una vez que se ha implantado en el útero no se mueve, aunque sí puede desplazarse a medida que el útero crece. Generalmente se sitúa en la cara anterior o posterior del útero, por encima del cuello uterino. Si no es así y tapona este, se trataría de una placenta previa o baja que puede causar diversas complicaciones como hemorragias.

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La placenta es uno de los órganos más importantes en el embarazo ya que sirve para proporcionar nutrientes y oxígeno al bebé. A través del lado materno extrae la sangre de la madre a través de unas vellosidades y le pasa al bebé el oxígeno y los nutrientes que necesita para crecer y desarrollarse. El nivel de flujo sanguíneo hacia el útero es de unos 500-700 ml por minuto. Además, la placenta se encarga también de eliminar los deshechos del feto a través del torrente sanguíneo, que los filtra y los expulsa a través de la orina.


La placenta tiene otras dos funciones también importantes que son secretar una serie de hormonas que ayudan al embarazo, como estrógeno, progesterona y gonadotropina coriónica humana (hCG), y proteger al feto de la entrada de sustancias y microorganismo dañinos que no pueden atravesar la placenta.


¿Y el cordón umbilical?


El cordón umbilical es un conducto flexible envuelto en una sustancia gelatinosa y firme (gelatina de Wharton) que puede llegar a medir unos 50 cm, formado por dos arterias y una vena que llevan al bebé todos los nutrientes que necesita para poder vivir y desarrollarse. De igual modo, sirve para eliminar las sustancias de deshecho conectando al feto con la placenta. El bebé ni come ni respira dentro del útero, estas funciones las lleva a cabo el cordón umbilical con la ayuda de la placenta, por eso ambos son considerados parte del sistema vital del feto ya que, si uno falla, la vida del bebé se puede ver comprometida.


El cordón umbilical comienza a desarrollarse en la séptima semana de gestación, a medida que el embrión se separa de las paredes del saco gestacional. En la semana 9 se crea la hernia fisiológica que permite que los intestinos migren dentro del cordón umbilical a través del ombligo. Esta hernia desaparece en torno a la semana 11 de embarazo. Cada semana el cordón va creciendo hasta alcanzar los 50 cm de largo.


Los principales problemas que pueden aparecer relacionados con el cordón umbilical son:


- Formación de nudos. Normalmente son muy flojos y no causan ningún tipo de problemas, pero si se aprietan, pueden causar sufrimiento fetal.


- Arteria umbilical única. En lugar de dos arterias, el cordón presenta solo una, lo que puede causar trastornos en el crecimiento del bebé, partos prematuros o malformaciones a nivel renal o cardiaco.


- Cordón muy corto. Es una anomalía muy rara que impide que el bebé se coloque adecuadamente en el canal de parto y obliga a practicar una cesárea, aunque no afecta a la nutrición del feto.


- Cordón demasiado largo. Puede hacer que el feto se enrolle con él, aunque esto normalmente solo pasa en el momento del parto.


- Prolapso del cordón umbilical. Una anomalía extremadamente rara que se presenta cuando el cordón sale antes que el bebé por el canal del parto. Esto causa una limitación del aporte de oxígeno al bebé y pone en peligro su vida. En estos casos, es necesario practicar una cesárea.


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Fuente:

American Pregnancy: http://americanpregnancy.org/es/while-pregnant/fetal-life-support-system/

Fecha de actualización: 03-10-2018

Redacción: Irene García

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