Muchas situaciones complicadas de la vida (divorcios, traslados forzosos por causa del trabajo) o incluso errores pasados pueden hacer que nuestros hijos nos odien o nos echen en cara que les hayamos “abandonando” o no les hayamos “querido” lo suficiente, no hayamos estado presente en sus partidos, sus fiestas de cumpleaños, etc. ¿Cómo afrontar esta animadversión? ¿Cómo hacer frente al hecho de que tu hijo te diga “Te odio”? ¿Cómo lograr que te vuelva a querer?
Es común que los niños digan que te odian o que están enfadados contigo. Eso no quiere decir que realmente te odien; solamente odian lo que ha sucedido y cómo se sienten. Estar enfadados contigo es mucho más seguro para ellos que hacer frente al hecho de que sus padres se han separado o de que te has ido de casa. “Te odio” es la única manera que ellos tienen para comunicar sus sentimientos de confusión, miedo y dolor.
¿Qué hacer?
- Habla con él de sus sentimientos. Intenta averiguar por qué está enfadado, triste o preocupado. Qué ha motivado ese sentimiento hacia ti e intenta hacerle ver por qué has tenido que tomar esa decisión. A los niños les gustaría que sus padres siempre vivieran juntos y felices, no entienden que tengan que divorciarse o mudarse o que discutan y se peleen. Pero tienes que hacerle ver que al igual que él se enfada con sus amigos de clase y tiene problemas con sus compañeros, tú también los tienes y eso te lleva a tomar ciertas decisiones difíciles que pueden disgustarle.
- Explícale que él no tiene nada que ver con esa situación tensa que estáis viviendo, que sus padres siempre le querrán pase lo que pase y que vuestro amor por él está por encima de todo.
- Pasa con él todo el tiempo que puedas haciendo actividades que le gusten y hablando mucho de cualquier tema. La comunicación es fundamental para una buena relación. Hablar de sus amigos, sus deberes, sus aficiones, sus sueños… Cuéntale también tú cosas a él. Compartir tiempo juntos es fundamental para que ese “odio” se le pase.
- Demuéstrale cariño mediante gestos (abrazos, besos) y palabras. No basta con que tú sepas que le quieres mucho, tienes que demostrárselo a él.
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