Muchos estudios han constatado que el orden de nacimiento influye de manera determinante en la personalidad del niño. Cada uno suele tener un carácter que les diferencia del resto de sus hermanos. Aprovéchalo, pero sin dejarte llevar por los estereotipos.
Al mayor: Los mayores suelen tener mayor sentido de la responsabilidad. Los padres a menudo utilizan esta cualidad para apoyarse en ellos a la hora de delegar ciertas tareas, de contar con ellos para (según la edad) cuidar a sus hermanos pequeños, ayudarles con los deberes, etc. Aunque es importante otorgarle ciertas “responsabilidades” debes tener cuidado de no cargarle o sobresaturarle con ellas y mucho menos encargarle algo para lo que no esté preparado. Déjale tiempo para divertirse. Al fin y al cabo es un niño. Y es que ser el primogénito tiene un precio: Abren el camino a sus hermanos pequeños por lo que cometerán más errores, tomarán más caminos equivocados y estarán sometidos a más presión. Dale la posibilidad de experimentar, de probar… Es esencial para su desarrollo que seas comprensivo y en ocasiones flexible. En definitiva, no le hagas tener miedo a tropezar, recuerda que el error forma parte del aprendizaje.
Al mediano: Escúchale. Cada niño necesita ser escuchado para ser reconocido. Sin embargo los hermanos de en medio, al estar “acorralados” entre el mayor y el benjamín, suelen tener la impresión de no ser entendidos. Reserva tiempo para pasarlo con él a solas, y ayudarle a encontrar su lugar. Hazle sentir único. Todos los niños lo son, pero no todos, y especialmente los hermanos medianos, son conscientes de esa singularidad. Insistir de vez en cuando en sus cualidades le ayudará a conocerse mejor y descubrir sus virtudes.
Al pequeño: Los benjamines de la casa tienen la excelente capacidad de eludir responsabilidades y esquivar las obligaciones. Por el hecho de ser pequeños tendemos a sobreprotegerles no otorgándoles tareas. Es importante tratar de impedir que caigan en esa trampa, procurando que tengan también responsabilidades, que ayuden con tareas adecuadas a su edad desde el principio, por pequeñas que sean.