No se sabe desde cuándo los segovianos veneran a la Virgen de la Fuencisla, pero desde antes del año 600. Se dice que durante la invasión de los musulmanes, un sacerdote llamado Sácaro escondió la imagen en las bóvedas de la iglesia de San Gil (esta iglesia estaba a las orillas del Eresma) y que no fue descubierta hasta la época en que reinaba Alfonso VIII; entonces fue colocada sobre la puerta de la antigua catedral, frente al Alcázar..