Las vacaciones escolares más largas de los niños obligan a los padres a buscar ayuda en los abuelos, campamentos o escuelas de verano para que cuiden de ellos mientras trabajan. Una buena opción son los campamentos de verano, que suelen durar entre 15 días y un mes. En ellos, los niños aprenden a la vez que se divierten y aprenden a relacionarse con otros niños, de distinta procedencia y cultura, lo que les ayuda abrir su mente y ser más tolerantes.
Asimismo, combinan actividades de ocio y deporte con actividades pedagógicas, a la vez que representan valores predominantes durante la infancia, como el compañerismo, el valor, la educación, la amistad o la autonomía. En definitiva, les ayudan a madurar y a no ser tan dependientes de sus padres.
La mayoría de campamentos ofertan plazas para niños a partir de 5 años. Si este es el primer año que apuntas a tu hijo a uno, seguro que las semanas de antes te entran dudas y miedos: ¿Está preparado? ¿Será capaz de hacer amigos? ¿Se lo pasará bien? ¿Podrá dormir lejos de nosotros?
Para saber si está preparado, tienes que tener en cuenta varias cosas: si ha mostrado ilusión e interés por ir o va obligado por ti; si ya tiene un control total de sus esfínteres por la noche (cualquier escape nocturno podría hacerle sentir vergüenza y humillación); si duerme bien por las noches (no tiene pesadillas ni necesita dormir en vuestra cama); si es sociable con el resto de niños del parque, el cole, etc.; si come más o menos de todo sin protestar.
Si cumple con todas o casi todas estas premisas, está preparado. No obstante, es normal que los días de antes esté nervioso y preocupado por su primera aventura lejos de vosotros. Para prepararle y calmar sus nervios debes:
- Explícale claramente qué va a hacer en el campamento: las actividades que se realizan, dónde va a dormir, cómo es… Si es posible, id antes para que lo pueda ver y ya lo conozca.
- Cuéntale lo bien que se lo va a pasar y la de amigos que podrá hacer.
- Si tiene miedo de estar lejos de vosotros, explícale que vais a estar muy cerca de él y que si algo le pasara, podréis ir a recogerle en un santiamén.
- Si tú también fuiste a un campamento cuando eras pequeño, cuéntale tus propias experiencias positivas.
- Deja que te ayude a hacer la maleta, así se sentirá implicado en el proceso de preparación y podrá llevarse aquellas prendas, libros u objetos que más le gustan y con los que más cómodo se siente.