Hay que bañar al bebé todos los días, sujetando con la mano izquierda su hombro izquierdo, y apoyando su cabeza sobre tu antebrazo. Con la mano derecha le enjabonamos todo el cuerpo –no hay mejor antiséptico que el agua y el jabón- con especial cuidado al pasar por la zona del ombligo. La temperatura ideal del agua es de 36-37 ºC.
Después del baño, hay que darle unos toquecitos con alcohol de 70º y ponerle una gasa seca en el ombligo, sin utilizar mercromina, cristalmina ni betadine. Si la gasa se ensucia, hay que cambiarla por una limpia. Es importante recordar que el ombligo sólo debe mojarse una vez al día, con agua y jabón durante el baño y que, asimismo, el alcohol sólo se aplicará tras el baño. El resto del día, el ombligo debe permanecer seco. Una vez caído, se le darán toques de alcohol de 70º con una gasa en el muñón después del baño, hasta que se meta para dentro.
Y antes de vestirle, dale un suave masaje por todo el cuerpo con crema hidratante. Además de relajarle, fortalecerás vuestro vínculo. Háblale y ríete mientras llevas a cabo el masaje, verás cómo disfruta.