A partir de junio de 2011, entra en vigor la prohibición de la Unión Europea para la comercialización e importación de biberones que contengan el tóxico Bisfenol A (BPA). Los científicos mantienen que esta sustancia resulta peligrosa para bebés porque puede provocar cáncer, diabetes, obesidad y problemas de atención
Un estrógeno con efecto acumulativo
El Bisfenol A es una sustancia química muy presente en la vida diaria. Sirve de componente del policarbonato pero también para las pinturas epoxi, usadas para recubrir los envases de tetrabrik y las latas de conservas. En España, se producen 250.000 toneladas de policarbonato al año porque su uso está muy extendido: se usa en biberones, cristales de gafas, botellas de agua, CD, ordenadores, vajillas infantiles, fundas de chupete, etc.
El problema radica en que si el biberón se calienta a altas temperaturas, pequeñas cantidades de bisfenol A pueden pasar al alimento contenido. Una vez el tóxico ha emigrado a la comida o bebida, el bebé lo consume y al no metabolizar el BPA el efecto en su cuerpo es acumulativo. En los bebés, los mecanismos de eliminación del bisfenol A no están plenamente operativos antes de los seis meses, con lo que pueden estar expuestos a esta sustancia por encima de los niveles considerados seguros.
Al ser un producto químico que mimetiza la acción de los estrógenos –hormonas femeninas- e interfiere en la acción del ciclo hormonal natural, puede llegar a provocar una serie de trastornos que van desde desajustes hormonales a problemas en el sistema nervioso. Las investigaciones recientes han relacionado su consumo con mayor riesgo de problemas endocrinos y otras patologías como el cáncer de mama o la diabetes.
Larga historia
El BPA fue concebido en 1936 por investigadores ingleses que buscaban producir estrógenos artificiales para su uso en farmacia. En la década de los cincuenta se le buscaron otros usos porque es un material que ofrece buenos recursos; es resistente a los golpes, al calor, o a la electricidad. Como es fuerte, liviano y duradero, los revestimientos hechos con Bisfenol A, evitan que latas de comida y bebida se oxiden, y esto permite que duren más tiempo.
Canadá y Estados Unidos fueron los primeros en prohibir su uso, en 2009. En Europa, las primeras prohibiciones se llevaron a cabo, en 2010, en Dinamarca y Francia. Finalmente, ha sido la Comisión de la UE la que ha actuado aplicando el principio de precaución y tomando como base varias investigaciones ha prohibido el BPA en los biberones, sosteniendo que existen otro tipo de materiales que no contienen el tóxico.
Sugerencias para disminuir la exposición al BPA:
1. Evitar los plásticos marcados con el número 7. El Número 3 también puede liberar BPA.
2. No calentar comidas o bebidas en el microondas con ambos tipos de plásticos, como por ejemplo las fiambreras.
3. Guardar la comida o las bebidas en recipientes de vidrio o acero inoxidable.
4. Durante el embarazo es recomendable evitar la comida enlatada y comprar comida en paquetes de cartón. También si se está amamantando para evitar que el bebé consuma Bisfenol A.
Las marcas, concienciadas
La industria de puericultura ya ha comenzado a retirar del mercado todos los biberones que contengan este compuesto, fabricando otros más seguros. Algunas empresas como Bebé Due ya apostaron por eliminarlo de sus biberones hace tiempo, en su caso hace 10 años. Cuando creó la línea Medic, en 2003, decidió eliminarlo de todos los artículos de alimentación. Se convertía así en la primera empresa que eliminaba el tóxico de todos sus productos, no solo de biberones sino también de las vajillas, tazas, termos y cubiertos. Como cuenta el director de la compañía, Liberto Folch, “decidimos retirarlo porque aparecieron los primeros estudios que demostraban que el BPA tenía efectos negativos en el desarrollo del niño y en su sistema inmunológico”.
Desde 2001, Bebé Due utiliza Poliestersulfona (PES) para fabricar las botellas de los biberones. El PES se caracteriza por tener un tono color miel. Además de no liberar BPA, es más resistente a los golpes y al desgaste por el uso y lavado.
Gran reportaje, efectivamente el bisphenol es uno de los muchos disruptores endocrinos que pueden causar graves daños al organismo, y mucho más en los niños. Para más información sobre aditivos peligrosos pueden visitar www.datasana.com Un saludo a tod@s!