Rafael/a tiene su origen etimológico en el hebreo "Dios sana" o "Dios te ha sanado". Representa al hombre "sano tras la enfermedad", "al repuesto". Pero debe su fama como nombre de pila a uno de los tres arcángeles bíblicos. Es uno de los nombres más extendidos de forma universal. Sus hipocorísticos más comunes son Rafa y Falito. Variantes: Rafel, Raffaelo, Rafaelo, Rafal, Rafeal, Rafello, Rafiel, Raphael.