Dio como tributo trescientos talentos de plata y treinta talentos de oro. Este pago se confirma en los anales de Senaquerib, aunque él alega que recibió 800 talentos de plata. A pesar de este pago, los mensajeros del rey asirio se plantaron frente a los muros de Jerusalén, expresaron burla contra Dios y amenazaron a su ciudad santa.