Escuché este nombre por primera vez hace más de 10 años y me pareció un nombre muy original. Con el paso del tiempo, por una razón o por otra, he coincidido con varias personas con este nombre y eso ya es una casualidad muy grande, ya que la mayoría de la gente que conozco no lo había oído nunca.
Una de estas personas me comentó que hay un arbusto de la zona mediterránea llamado así, con unas flores preciosas y del que sale la "miel de Jara". Así que me convencí: mi hija se llama Jara y, haciendo honor a su nombre, es una niña preciosa y dulce.