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Juegos para enseñar buenos hábitos

Juegos para enseñar buenos hábitos

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¿Estás cansada de pelearte con tu hijo cada noche para que se vaya a la cama? ¿No sabes cómo lograr que te ayude con las tareas de la casa? Para los niños todo es un juego y divertirse es su máxima aspiración del día, por lo que rechazan por sistema todo aquello que les parezca aburrido o les aparte de sus juegos. Pero si consigues hacer estas obligaciones cotidianas divertidas, verás que no es difícil lograr que te obedezcan

Yo pongo la mesa


Explícale a tu hijo que le vas a enseñar a poner la mesa: “Como eres muy mayor, ya estás preparado para ayudarnos”.


El primer día, cierra la puerta y pon la mesa tú sola como lo haces normalmente. Después, decora la mesa con cualquier objeto que tengas a mano: flores, plumas, hojas... Si tienes una vela, puedes encenderla y apagar las luces cuando entre tu hijo, así el efecto será mayor.


Durante la cena dile que prepare él su “caja de tesoros” (una caja con objetos bonitos) para decorar la mesa al día siguiente. Explícale que además de adornar la mesa, le vas a ir enseñando a colocar algo en ella cada día (primero los platos, luego los vasos, etc.).


Una vez que sea todo un experto –para lo cual deberán pasar varios días- permítele decorar la mesa él solo y sin que tú veas cómo lo hace, para que pueda darte una sorpresa. Es importante que alabes lo bonita que queda la mesa y lo bien que lo ha hecho.


Está claro que pronto se cansará del juego, pero ya le habrás inculcado el hábito de poner la mesa, y siempre podréis retomarlo en ocasiones especiales: cumpleaños, Navidad…



¡Al baño sin lágrimas!


Para muchos padres, el momento del baño es una lucha diaria, al niño nunca le apetece dejar sus juegos para meterse en la bañera, pero debe entender desde pequeño que una buena higiene es fundamental.


Antes de comenzar el juego, compra una esponja nueva para cada miembro de la casa (al empezar un juego debe haber un elemento innovador para captar la atención del niño). La de tu hijo, por supuesto, será la más vistosa y bonita. También hará falta un dosificador de gel y todos los útiles necesarios para la ducha: toalla, peine, etc.


Aprovecha un momento en el que esté toda la familia reunida para repartir las esponjas nuevas y pídeles que “salten de alegría” ante el regalo. Ese mismo día hay que utilizarla por primera vez. Dile a tu hijo que el juego es muy difícil y que hay que saber cómo limpiarse para llevarlo a cabo. Por ejemplo, ¿qué lavarse primero? Tu hijo contestará algo. Si no es apropiado (por ejemplo, las orejas), nunca le corrijas; añade: “Sí, pero antes toca lavarse las manos. Las orejas lo último”.


Si hay un hermano mayor duchándose con él podrá ir haciendo lo mismo que el niño: “¡Ahora tocan los pies!”. A cada frase que diga uno, hay que aplaudir y reír. Se sigue así con cada parte del cuerpo hasta que tu hijo esté duchado y vestido. Hay que intentar que haga el máximo de cosas solo: lavarse, vestirse, peinarse… aunque dependerá de la edad del niño.


Y, como siempre, prémialo cuando veas que consigue hacerlo él solito y sin rechistar.



Ya no me como las uñas


Antes de empezar, anota en una libreta los hábitos de tu hijo: cuándo se muerde las uñas, cuándo no y qué cambios han ocurrido últimamente en su vida que le hayan podido afectar.


Una vez analizado todo, habla con él y explícale que es importante que entre los dos consigáis que deje de morderse las uñas. Para ello, pregúntale por qué cree que lo hace. Apunta lo que te responda y qué siente después de hacerlo.


Después plantéale una pregunta secreta, un código entre los dos. Los niños se cansan de oír siempre lo mismo (“¡No te muerdas las uñas!”), por lo que es una buena idea elegir una pregunta que le harás cada vez que le veas morderse las uñas, por ejemplo: “Carlos, ¿hace frío hoy?”. Él sabrá a qué te refieres pero no le avergonzarás al regañarle delante de otras personas.


Ahora debes lograr que mantenga las manos ocupadas para que no se muerda las uñas. Para ello, cada vez que le hagas la pregunta secreta deberá dar pequeños golpes con las yemas de los dedos sobre cualquier superficie. Finalmente, deberás premiarle cuando lo consiga.



Me voy a la cama solo

Establece una hora para que el niño se acueste y avísale cuando se vaya acercando la hora. Mientras esté cenando o bañándose, dile que esa noche tienes una sorpresa para él. Después, explícale el juego con voz tranquila, sin excitarle: “Este juego es para niños mayores que se van a la cama solos. La primera noche te acompañaré yo para comprobar que estás preparado para jugar”.


Previamente habrás hecho un dibujo y lo habrás dividido en varias piezas que después has recortado. Enséñale el montoncito de piezas recortadas y la silueta de lo que habías dibujado. “Sólo sabremos lo que es este dibujo cuando lo hayas terminado. Has de ir completándolo cada noche con uno de los trocitos. Cada día encontrarás uno debajo de la almohada. Pero sólo conseguirás el papel si te vas solo a la cama y te acuestas. Sólo cuando estés tumbado en ella podrás levantar la almohada para ver la pieza que te ha tocado. Entonces te arropas y nos llamas. Nosotros te daremos el beso de buenas noches y pondremos el papel en la mesilla. En cuanto te levantes por la mañana lo pegaremos y colorearemos”.


Así, cada noche irá encantado a la cama a la hora que le digas para ver cómo se va completando su dibujo.



Juego solito al despertarme


Después de una dura semana de trabajo, llega el fin de semana y estás deseando poder dormir unas cuantas horas más, pero llegan las 8 de la mañana y ¡ya tienes a tu hijo en tu cama dispuesto a empezar el día! Si al menos se estuviera entretenido hasta las 9 de la mañana…


Los niños menores de 5 años, se despiertan más o menos a la misma hora. Por eso, lograr que se entretenga solo durante un ratito es la clave para poder descansar más el fin de semana.


Prepara una caja para guardar juguetes (a ser posible que sean nuevos o que aún no haya estrenado) y guárdala debajo de la cama. Elige juguetes para los que no haga falta la presencia de un adulto, ya que la gracia es que los pueda usar estando solo. Piensa también un premio final.


Elige un día del fin de semana para empezar. La noche anterior, explícale que vais a iniciar un juego fascinante: “Mañana tendrás una gran sorpresa en tu habitación. Ya eres mayor y hemos pensado que puedes estar solo en tu habitación jugando cuando te despiertes, en lugar de venir a llamarnos. Cuando te levantes, tendrás debajo de tu cama una caja llena de juguetes y ¡podrás jugar con ella hasta que nos levantemos!”.


Después, debes explicarle que no debe hacer ruido ni despertaros: “Tú estarás en tu habitación y nosotros dormiremos un poco más. Así, cuando nos despertemos, desayunaremos juntos y tendrás una pequeña recompensa por haber cuidado de papá y mamá”.


Es fundamental que no sepa qué juguetes habrá en la caja. Los primeros días deberás levantarte y estar un poco pendiente de lo que hace para luego dormir tranquila. Si quieres que permanezca una hora jugando solo, deberás empezar por media hora. Cuando haya pasado este tiempo, entra en la habitación y felicita a tu hijo. Recoge los juguetes y dile que al día siguiente podrá seguir jugando. Gradualmente, ve aumentando el tiempo de juego; pero no abuses, porque si pasa demasiado tiempo solo se cansará y perderá la emoción.


Al terminar, no te olvides de recoger con él los juguetes ni de felicitarle delante de otras personas: “¡No sabes lo mayor que es ya: sabe jugar solo en su habitación y cuida de que nosotros durmamos!”.


 

Fuente: ¡A jugar! Actividades para enseñar buenos hábitos a los niños, Dr. Eduard Estivill y Yolanda Sáenz de Tejada.
Redacción: Irene García

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1 Comentarios

Anónimo
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Discusión

Anónimo
Enviado por: el día 04-06-2013
Genial!! Con mi gorda miramos el dibujito del payaso Plim Plim en Youtube, enseña todo sobre buenos avitos, además de otras cosas claro! Pero cambio un monton ella, es mas ordenada, cuida los juguetes y los presta!!!! Me fue de mucha ayuda para enseñarle muchas cosas! Y claro, somos fans ahora de Plim Plim!