Son muchos los beneficios de la narración de historias: la vivencia de momentos intensos y sorprendentes, la expresión de verdades universales y moralejas para recordar y utilizar durante toda la vida, y el especial vínculo afectivo que conecta al narrador de la historia con su audiencia.
El poder de una buena historia
La narración de historias es un medio poderoso. Una buena historia puede inspirar acción, fomentar la comprensión de las diferencias culturales, expandir el conocimiento del niño o proporcionar diversión. Escuchar historias ayuda a los niños a comprender el mundo y cómo las personas se relacionan entre ellas.
Cuando los niños escuchan las historias, utilizan su imaginación. A partir de las vívidas descripciones del narrador, se imaginan la “sopa de clavo” o la “ninfa del bosque”. Esta creatividad depende tanto del entusiasmo con el que el narrador cuenta la historia como de la interpretación activa que hace el niño a partir de lo que ha oído. Cuanto más fascinantes sean la historia y el narrador, más beneficios obtendrá el pequeño de la experiencia.
La narración de historias también ayuda a los niños pequeños a percibir la forma narrativa. El hecho de que los niños se impliquen y creen sus propias imágenes sobre la historia, facilita que recuerden sus personajes, secuencia y moraleja. Explicar historias puede motivarles a explorar distintos tipos de literatura y a convertirse ellos mismos en narradores, lectores y escritores de nuevas historias.
¿Qué historias son las más adecuadas?
Para que un libro sea adecuado para un niño, debe cumplir algunas de las siguientes características:
· La secuencia de los acontecimientos es fácil de seguir.
· Hay palabras o frases que se repiten.
· Son cuentos predecibles.
· Son historias de acción.
· Acostumbran a ser humorísticos.
· Los sucesos son interesantes y entretenidos.
· Tienen un final sorprendente.
· Acaban con una moraleja o mensaje fácil de retener.
Consejos generales para narrar historias
- Mientras cuentas la historia, observa al niño, adapta tu conducta a la suya y clarifica lo que sea necesario.
- Fomenta la interacción entre los niños y anímales a que participen.
- Modifica el ritmo y la longitud de la narración, de forma que encaje con el momento evolutivo y vivencial de los niños que te escuchan.
- Varía a menudo el tono de voz, utiliza expresiones faciales, gestos y frases que se repitan para facilitar que el niño se sienta involucrado en la historia.
- Utiliza palabras y descripciones que les ayuden a imaginar los sucesos a su manera.
- Cuenta la misma historia varias veces, de modo que el niño pueda comprender progresivamente el relato.
En definitiva, el hecho de contar historias a los niños pequeños proporciona momentos muy especiales y plantea desafíos únicos. Los niños disfrutan con la predictibilidad, la repetición, el humor y la participación activa en la presentación de la historia. Si éstas son demasiado complicadas o el narrador es demasiado dramático, el niño se desentenderá de la experiencia.
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Fuente: Cómo contar cuentos a los niños, Shirley C. Raines y Rebecca Isbell.
Redacción: Irene García