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Nuevos avances en la detección de las cardiopatías congénitas

Nuevos avances en la detección de las cardiopatías congénitas

Nuevos avances en la detección de las cardiopatías congénitas
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Las ecocardiografías fetales (aquellas que sirven para comprobar el correcto funcionamiento del corazón del feto) han supuesto un gran adelanto en la localización y curación de este tipo de enfermedades, presente en 9 de cada 1.000 recién nacidos. Dado que es una dolencia muy grave, su conocimiento temprano permite que estos niños nazcan en centros especializados donde se les podrán dar los mejores cuidados posibles


¿Qué es una cardiopatía congénita?


En pocas palabras, es “cualquier defecto de la anatomía del corazón que esté ya presente en el momento del nacimiento, aunque en ocasiones pueda ponerse de manifiesto más tarde”, explica el Dr. Alberto Galindo, jefe de sección de Obstetricia y Ginecología y responsable de la Unidad de Medicina Fetal del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.

 
Son lesiones anatómicas de una o varias de las cuatro cámaras cardíacas, de los tabiques que las separan, de las válvulas, de los tractos de salida (zonas ventriculares por donde sale la sangre del corazón) o de las venas sistémicas o pulmonares, que llevan la sangre hasta el corazón.   

Es un problema bastante frecuente. Según datos del Dr. Galindo, se estima que por cada 1.000 nacidos vivos, 9 tienen una cardiopatía congénita. En la mitad de los casos, la cardiopatía es grave y requiere cirugía en el primer año de vida. En España se calcula que nacen cada año 3.600 niños con algún tipo de esta dolencia.


¿Por qué mi hijo sufre este problema?

El corazón humano se empieza a formar en torno a la cuarta semana de desarrollo embrionario. Desde este momento, irá madurando para que en el momento del parto pueda empezar a funcionar por sí mismo.

Hay muchos factores genéticos y ambientales que pueden alterar la formación del corazón durante las primeras fases del desarrollo fetal (las primeras 8 a 9 semanas de embarazo). Por ejemplo, algunos fármacos anticonvulsivantes como la fenitoína, el medicamento dermatológico isotretinoína y las sales de litio que se utilizan para tratar la enfermedad maníaco-depresiva. La diabetes no controlada, el alcohol o el consumo de drogas, así como la exposición a sustancias químicas de uso industrial durante el embarazo, también pueden aumentar el riesgo de malformaciones cardíacas congénitas. Pero en la mayoría de los casos se desconoce la causa específica de la cardiopatía congénita.


Detección y tratamiento

Después del nacimiento, explica el Dr. Galindo, la simple exploración clínica del recién nacido puede permitir sospechar la presencia de estos defectos. Por ejemplo, por la existencia de un soplo o de una coloración azulada-grisácea de la piel y mucosas. Para confirmar o descartar la existencia de la cardiopatía se recurre entonces a otras técnicas, fundamentalmente la ecocardiografía, es decir, la exploración del corazón mediante los ultrasonidos. Sin embargo, antes del nacimiento, en vida fetal, la única forma que hay para detectar estos problemas es la ecocardiografía fetal.

El tratamiento depende de la enfermedad concreta que presente el niño y de su gravedad. Algunos, con formas leves de cardiopatías congénitas, no requieren ningún tratamiento, mientras que aquellos que presenten síntomas graves muy pronto necesitarán cirugía, incluso en los primeros días de vida. El tratamiento médico-farmacológico es también necesario con frecuencia en estos pacientes, pero casi siempre como complemento del anterior.


¿Qué es una ecocardiografía fetal?


La ecocardiografía fetal es la exploración anatómica y funcional del corazón del feto mediante los ultrasonidos y la tecnología Doppler. Para su realización es necesario disponer de un equipo apropiado, dotado de los adecuados avances tecnológicos, y que la exploración esté realizada por una persona con experiencia.


¿Cuáles son sus ventajas?

Entre las ventajas que aporta el diagnóstico prenatal de las cardiopatías congénitas, las más importantes son las siguientes:

-    La preparación de la familia al nacimiento de un hijo con este problema, incluyendo las consecuencias médicas, psicológicas y socio-económicas.

-    El disponer de suficiente tiempo durante la gestación para categorizar correctamente la lesión y reconocer las anomalías asociadas.

-    El impacto directo en el manejo de la gestación tras el diagnóstico de la cardiopatía, incluyendo aquí la elección del centro adecuado para que tenga lugar el nacimiento y la atención y tratamiento posterior del paciente, y la posibilidad de que los padres, tras ser informados de las opciones terapéuticas, resultados y expectativas pronósticas opten por no continuar con la gestación. Además, en algunos casos seleccionados existe la posibilidad de ofrecer tratamiento intrauterino.

“Esto último, explica el doctor, es posible sólo en un porcentaje minoritario de casos. Fundamentalmente pueden abordarse las estenosis (obstrucciones) severas de las válvulas que han de permitir que la sangre salga del corazón, que son la válvula aórtica y la válvula pulmonar. Estas cardiopatías representan el 6-7% de todas las existentes pero son extraordinariamente graves. Aunque la experiencia acumulada hasta la fecha no es mucha, los resultados iniciales son muy esperanzadores”.

Hasta el momento se han realizado siete intervenciones de estas características en el Hospital 12 de Octubre y el porcentaje de éxito es similar al del Children’s Hospital de Boston, centro sanitario de mayor experiencia en el mundo en este tipo de procedimientos.

Las intervenciones intraútero cardiacas requieren de una gran habilidad y capacitación por parte de los profesionales. El feto es anestesiado dentro del útero de su madre, para evitar movimientos imprevistos, mientras que ésta permanece despierta. Posteriormente se introduce una aguja en su corazón a través de la que pasa un dispositivo - catéter-, provisto de un balón que es inflado en el lugar preciso del estrechamiento, solventando el problema hasta su nacimiento. El procedimiento es especialmente complejo, sobre todo si se tiene en cuenta que el corazón del feto en el momento de realización de la técnica –por lo general, entre las semanas 21 y 25 de gestación- no supera el tamaño de una moneda de un euro.


¿Cómo será su calidad de vida?

Depende en gran medida de la severidad de la cardiopatía. En el extremo más benigno se sitúan algunas cardiopatías tan comunes como los defectos del tabique interauricular que, por lo general, no repercuten en modo alguno sobre la calidad de vida del paciente.

En el otro extremo se sitúan las cardiopatías más complejas y cuya corrección quirúrgica no es posible. Estos pacientes han de ser sometidos a varias intervenciones quirúrgicas a lo largo de su vida para paliar el problema, y el impacto sobre la calidad y cantidad de vida es considerable. Entre ambos extremos hay todo un espectro de posibilidades que hay que individualizar en función de las características de cada paciente.

Con las anomalías más complejas, los niños pasan la mayor parte del tiempo en su casa, atendidos por sus padres, y tienen que visitar regularmente al cardiólogo pediátrico y a su médico de cabecera. Con los estados más leves de la enfermedad, como las comunicaciones interventriculares de leves a moderadas, se pueden corregir o reducir de tamaño por sí solas a medida que va creciendo. Mientras se espera a que se cierre el orificio, es posible que el pediatra le recete algunos medicamentos, muchos de los cuales también tienen que tomar algunos niños después de la intervención quirúrgica.

Independientemente de la gravedad, tienen que acudir frecuentemente al pediatra y a revisiones. En los casos de las cardiopatías más graves, no pueden hacer grandes esfuerzos como practicar un deporte, y tienen más riesgo de desarrollar endocarditis bacteriana (una infección del tejido que recubre el interior del corazón), etc. Es decir, en general, los niños con cardiopatías son más frágiles. Por eso es importante alimentarlos adecuadamente, explicarles desde pequeñitos qué les ocurre y por qué son tan especiales y, sobre todo, implicarles en su tratamiento.

Por lo tanto, detectar cuanto antes estos problemas es fundamental para que el niño pueda llevar la mejor vida posible, e incluso lograr su completa curación, por lo que las ecocardiografías fetales son uno de los mayores logros de los últimos años.

“Últimamente, añade el Dr. Galindo, ha habido muchos avances y todos muy importantes, como los logros en cirugía cardíaca infantil, en cardiología intervencionista, en la anestesia de estos pacientes, en la protección cerebral durante la cirugía, en los cuidados perioperatorios de enfermería, etc., que han permitido cambiar por completo las expectativas para muchos de estos pacientes. En la actualidad se estima que el 85% de los nacidos con una cardiopatía alcanzará la vida adulta. A estos avances ha contribuido y está contribuyendo, sin duda, el diagnóstico prenatal de las cardiopatías, que está permitiendo que estos niños nazcan en mejores condiciones y en el centro adecuado, dotado de todos los recursos humanos y materiales para su correcta atención”.

 


Fuente: Dr. Alberto Galindo, jefe de sección de Obstetricia y Ginecología y responsable de la Unidad de Medicina Fetal del Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid).
Redacción: Irene García




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