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Cuidados del pecho en el embarazo

Cuidados del pecho en el embarazo

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Durante la gestación, son numerosos los cambios que se producen en los senos: aumentan de tamaño, aparecen estrías, las venas se vuelven más azuladas, están más sensibles, etc. Para evitar futuros problemas y molestias, sobre todo a la hora de la lactancia, cuídalos y mímalos desde el primer momento

Cambios en los senos


El pecho es una de las partes del cuerpo que más variaciones sufre a lo largo del embarazo y que más indicaciones nos da:


- Aumento de tamaño. Los días previos a la menstruación es muy común que los pechos se hinchen y crezcan, pero también lo es al quedarse embarazada. Por eso, es común que este síntoma de embarazo se confunda a menudo con la llegada del periodo. A principios de la gestación, se acumula grasa en los senos y las glándulas mamarias aumentan de tamaño. Es posible que a las seis semanas las mamas hayan crecido notablemente, incluso una talla entera o más. Durante los tres primeros meses de embarazo, seguirán aumentando preparándose para la lactancia.


- Picazón y aparición de estrías. Al incrementar su tamaño considerablemente, es muy común que aparezcan las temidas estrías y que se sienta picor en la zona.


- Cosquilleo y sensibilidad al tacto. Para la mayoría de mujeres, uno de los primeros signos del embarazo es la molestia en los senos, causada por la mayor cantidad de hormonas femeninas en el cuerpo: prolactina, oxitocina, hormona lactógena placental y luteinizante. Se vuelven más sensibles al tacto, duelen, se hinchan…


- Venas más grandes. Durante estos nueve meses, el volumen de sangre de la futura madre aumenta hasta un 50%, lo que puede provocar que las venas del pecho se vuelvan más azuladas y se distingan mejor.


- Pezones. Se vuelven más oscuros y se notan más.


- Areolas. La piel que rodea a los pezones también se torna más oscura y crece. Las pequeñas glándulas de la superficie de las areolas se elevan y se tornan irregulares. Esas irregularidades o bultitos producen una sustancia aceitosa que evita que los pezones se resquebrajen o resequen.


- Secreción de calostro.
Aunque aún falte mucho para el momento del parto y para comenzar la lactancia, algunas mujeres empiezan a segregar calostro (el líquido que nutre al bebé los primeros días después de dar a luz antes de que los senos comiencen a producir leche) desde las 12 semanas. El calostro puede salir por sí solo, al masajear el seno o durante la excitación sexual. A principios del embarazo, este líquido suele ser espeso y amarillo. Al acercarse el momento del parto, se torna más pálido y casi incoloro.



Consejos


La lactancia, aunque la mayoría de la gente piense lo contrario, no es la causante de las lesiones del tejido de las mamas, sino el embarazo, que es cuando se producen los mayores cambios y, por lo tanto, el momento de cuidar y mimar los senos.


El cuidado de los pechos durante la gestación ayudará a una pronta recuperación después del parto y a aliviar las posibles molestias que ocasionan los cambios hormonales y su crecimiento. Tus senos van a ser el primer alimento de tu bebé, así que cuidarlos os beneficiará a los dos.


A continuación te proponemos una lista de consejos esenciales que deberás seguir durante estos nueve meses:


- Usa un sostén especial.
El sujetador de maternidad alivia muchas molestias musculares. Cómpralo preferiblemente de algodón, con tirantes anchos. Incluso para la noche hay sujetadores especiales que deberías usar. Si no te quieres gastar más dinero en uno especial, al menos elige una talla más de la que usas normalmente para que se adapte a tu nuevo tamaño.


- Hidrata desde el primer momento la piel de tus senos.
Así evitarás la aparición de estrías, que pueden volverse irreversibles –a menos que recurras al láser. Es necesario dedicar unos minutos al día para el cuidado del pecho y aplicar una crema hidratante mediante suaves masajes. También puedes usar una crema antiestrías a partir del tercer mes de gestación. Debes dártela dos veces al día y hasta el final del embarazo. Después, continúa el tratamiento hasta que te hayas recuperado del todo.

 
- Evita los jabones que puedan provocar sequedad en los pezones y su contorno, pues contribuyen a crear grietas que son muy dolorosas.

- Usa almohadillas protectoras desechables o lavables si tienes secreción de calostro. Deja secar los senos al aire un par de veces al día y, sobre todo, después de bañarte.


- Dúchate con agua templada y al terminar aplica sobre cada pecho un chorro de agua fría. Si el frío no es lo tuyo, puedes darte un masaje con un trozo de hielo, de esta forma tonificarás la piel.


- Si tienes el pezón plano o invertido puedes comenzar a moldearlo suavemente con tus dedos para facilitar la lactancia.


Atención: Las transformaciones en los senos durante el embarazo se producen en todas las mujeres gestantes, aunque unas los perciban más que otras. Pero en situaciones de normalidad, siempre hay cambios (no todos los de la lista, pero sí alguno). Por eso, si una mujer embarazada no nota ninguna variación en su pecho durante la gestación, deberá consultar al ginecólogo por si es indicativo de algún problema que pueda afectar a la lactancia.



Ejercicios para el pecho


Nunca está de más que realices unos sencillos ejercicios o estiramientos para fortalecer los músculos del pecho y así evitar dolores de espalda. Realízalos sólo hasta que sientas una tensión mediana, luego relájate a medida que resistes el estiramiento. Nunca saltes. Respira despacio y de manera natural mientras te estiras y no aguantes la respiración.


- Ejercicio 1. Con la cabeza en posición recta y la espalda derecha, une tus manos detrás de la espalda y sin dejar que tus hombros caigan hacia delante, estira los brazos hacia arriba y hacia atrás. Aguanta 10 segundos; luego relaja.


- Ejercicio 2.
Parada frente a una puerta, coloca ambas manos a la altura de los hombros en cualquiera de los dos lados del dintel. Mueve la parte superior de tu cuerpo hasta que sientas un estiramiento cómodo. Mantén tu pecho y tu cabeza arriba, con las rodillas levemente dobladas. Aguanta 15 segundos; luego relaja.


- Ejercicio 3. Siéntate con tus brazos colgando de manera relajada a los lados. Sube tus hombros haciendo fuerza. Aguanta 5 segundos, luego relájalos hacia abajo.




Redacción: Irene García


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Anónimo
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Anónimo
Enviado por: el día 06-07-2014