A medida que se acerca a los 2 años de edad, mejora su capacidad verbal y su motricidad. Su mundo se amplía y también los juegos que podéis compartir. Este también es un momento de cambios y nuevos retos, como dejar los pañales o la cuna
Motricidad y lenguaje
Aparte de andar, correr y subir escaleras, ya puede sostenerse sobre un único pie sin desequilibrarse, se entretiene subiendo y bajando bordillos y lanza la pelota con ambas manos. También enriquece su movilidad con nuevas posturas. Trepa hasta una silla, se levanta sobre ella, se gira y se sienta.
Puede chutar una pelota con el pie (aunque no sea capaz de dirigirla hacia donde desee) y arrastrar objetos mientras camina. Su universo de juegos se ensancha.
Para cuando tenga 23 meses tu hijo probablemente podrá cantar y formar frases de tres palabras como "perro corre fuera". También es capaz de entender ya lo que son conceptos opuestos como hombre alto/hombre bajo o perro grande/perro pequeño; y de obedecer dos órdenes diferentes.
En cuanto a la motricidad fina, ya garabatea y puede imitar trazos verticales, horizontales y circulares. Los rompecabezas empiezan a interesarle y ya puede montar los más sencillos.
Desarrollo social
Tu hijo cada vez muestra más interés en jugar con otros niños. Ya es capaz de interaccionar con ellos y de crear sus propios juegos, como pasarse un balón o perseguirse corriendo por el parque. Sin embargo, todavía prefiere que algún adulto supervise y comparta su juego.
Aunque tu pequeño ya no te ve como una extensión de sí mismo, tendrá la necesidad de estar cerca de ti y al mismo tiempo, de reafirmarse. Un minuto quiere un abrazo, y al siguiente quiere que te vayas. No te lo tomes como algo personal, no tiene que ver contigo. Tiene que ver con el hecho de que está creciendo.
Nuevos logros
Al acercarse a los 2 años, tu hijo tendrá que hacer frente a varios retos muy importantes en su desarrollo: dejar de usar pañales y cambiar su cuna por una cama en una habitación separada de la de sus papás. Ambas novedades son difíciles para él, así que no debes emprenderlas a la vez.
Elige un momento tranquilo en la vida de tu hijo, sin cambios a la vista -como una mudanza o la llegada de un hermanito. Y, sobre todo, tómatelo con mucha calma y paciencia. Nunca le regañes si se hace pis encima ni le avergüences delante de otras personas. Piensa que para él es todo un reto acostumbrarse a pedir ir al baño o dormir solo en una cama mucho más grande que su cunita.
Juegos estimulantes
- Juega con él a esconder cosas y luego buscarlas, es uno de sus juegos favoritos a esta edad.
- Construye una batería con botes de metal, plástico y cajas de madera. Dale dos cucharas de madera de mango largo y enséñale a “tocar” con ellas su nuevo instrumento. A la vez que se divierte creando sus propios sonidos, le ayudas a aprender a calcular las distancias que hay entre los diversos objetos.
- Coge un álbum de fotos reciente y juega a que diga el nombre de todos aquellos que conozca bien. Dile el nombre de todos los que no se sepa; así se familiarizará mejor con sus allegados y entenderá mejor qué es una fotografía.
- Invéntate con él una historia de aventuras y recreadla en su habitación. Las sillas pueden ser montañas, la cama una isla, las cortinas una cueva…