La leche materna es el mejor alimento durante al menos los 4 o 6 primeros meses del bebé. Ofrece numerosos beneficios. Entre otros, protege al niño de infecciones, de posibles alergias, es más fácilmente digerible por su todavía poco desarrollado aparato digestivo y tiene la proporción exacta de nutrientes necesarios. Hasta esta edad la leche como alimento único bastará para cubrir los requerimientos nutricionales del pequeño. A partir de entonces necesitará un aporte extra de calorías, vitaminas y minerales en forma de alimento sólido
La alimentación complementaria se refiere a todo alimento diferente de la leche que, en la segunda etapa de la lactancia, ayuda a cubrir las necesidades nutricionales del bebé. Los expertos recomiendan su introducción a partir de los 4 o 6 meses de vida, ya que es en este momento cuándo el bebé empieza a requerir mayor aporte energético, así como otro tipo de nutrientes que la leche, por sí sola, no ayuda a cubrir.
Por tanto, su función principal es:
-Suplementar el aporte energético de la leche.
-Proporcionar los nutrientes necesarios para elbuen funcionamiento del organismo.
-Estimular la función gastrointestinal.
-Favorecer hábitos dietéticos saludables apoyando el crecimiento y desarrollo del bebé.
Cuando el pediatra decide que es el momento de introducir la alimentación complementaria, ésta suele iniciarse con cereales, normalmente añadidos a la leche.
Pero no todos los cereales son apropiados para empezar. Es importante elegir un cereal sin gluten, como el maíz o el arroz, ya que a los 4 meses el sistema digestivo del bebé todavía es inmaduro.
A partir de aquí, lo que todos los padres se preguntan es cuándo introducir el resto de cereales. La recomendación, según los expertos en nutrición infantil, es incluir nuevos cereales en la dieta del bebé a partir del 6º o 7º mes. En esta etapa, el sistema digestivo del bebé ha alcanzado mayor madurez por lo que se puede introducir el gluten en su dieta.
En cualquier caso, la introducción de la alimentación complementaria debe ser progresiva para ir acostumbrado al bebé a nuevos sabores, favoreciendo con ello hábitos alimenticios saludables, pero también a nuevas texturas que faciliten el inicio de la masticación, y por tanto el paso a una alimentación sólida.
Una alimentación y nutrición adecuadas son importantes en todas las etapas de la vida, pero particularmente durante la infancia. Ya que los cereales constituyen uno de los pilares básicos en la alimentación del bebé, éstos deben cubrir sus requerimientos nutricionales en cada una de las etapas.
Teniendo en cuenta este principio Almirón te ofrece una completa gama de cereales adaptados a cada etapa de crecimiento del bebé:
A partir de 4 meses. Cereales de Inicio: Sin gluten, sin riesgos de alergias.
A partir de 6 meses. Cereales de Continuación: Una minuciosa selección de ingredientes naturales para desarrollar hábitos alimenticios saludables.
A partir de 12 meses. Cereales de Crecimiento: nuevas texturas para favorecer la masticación.
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