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Vídeo - Autismo infantil y Síndrome de Ásperger videos en TodoPapás

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Isaac Newton, Einstein, el inventor de Windows (Bill Gates) o Julia, los 4 han sufrido Síndrome de Asperger, una variante del autismo con matices.

“El trastorno autista suele detectarse ya al año y medio con los padres ven que su hijo no habla y no se comunica mientras que en el trastorno por Asperger eso aparece más tarde porque si que hay desarrollo del lenguaje”.

Lo interpretan todo literalmente, no entienden dobles sentidos y tampoco saben interpretar la risa. Tienen una comprensión muy ingenua de la realidad y muchas veces pasan a ser los “raros del colegio”.

“El problema mayor y la soledad mayor la encuentras en el colegio porque ves que ellos no pueden relacionarse igual con sus compañeros, porque no cuentan con ella de la misma forma… tienen compañeros, amigos no. Lo dice a veces, que le gustaría tener una amiga del alma. Hace tres años me dijo que desearía volver a nacer para no ser así”.

“Se ha certificado que en el 100% de los casos sufren acoso escolar porque son víctimas fáciles de la burla”. Siete de cada mil niños padece Síndrome de Asperger o lo que es lo mismo, no captan la ironía y tampoco el lenguaje gestual, lo que dificulta sus relaciones sociales haciendo que muchas veces estos niños sean confundidos con intransigentes y arrogantes.

Incomprensión es la palabra que resume la experiencia de Miguel y Hada: “después de venir la psicóloga al colegio a hablar con los profesores, la maestra que tenía, en la primera reunión de padres nos ha dicho que esto que nosotros que decimos que la niña tiene… ¡no lo entienden!”. 

Con talleres de juegos se intenta que estos niños mejoren sus relaciones sociales con el resto del mundo. Necesitan atención especializada, lo que se traduce en recursos económicos inaccesibles para muchas familias.

“Tanto el Síndrome de Asperger como el autismo, necesitan de la ayuda de la sociedad en la que vivimos y lo que piden son los apoyos y los recursos adecuados para poder desarrollarse primero como personas”.

Es la forma que tiene Samuel de demostrar su alegría a los 8 años. Él es autista, tiene dos hermanos más, uno de ellos mellizo. “Su hermano con 4 años pedía a los Reyes que Samuel no fuera autista. Es decir, hay situaciones en las que se te encoge el corazón pero pasa eso y sigues viviendo con total naturalidad”.

La incógnita es qué pasará en un futuro. “Si yo estoy en una feria y me quiero subir a mi me da igual si hay niños o está cerrado, yo quiero subir, y eso Samuel no es capaz de entenderlo. Si es pequeño lo puedes coger y te lo puedes llevar a otro sitio, pero cuando esa persona es más fuerte que tu, ¿cómo se lo explicas? Yo no tengo ningún problema en que él sea autista, aunque parezca raro doy gracias por lo que me ha aportado, te enseñan tantas cosas…”.

Sus ojos son el reflejo de los que conviven a diario con esta enfermedad sin por ello perder la sonrisa.

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