Ser infeliz
Cuento › Clásicos
Cuando ya eso se había vuelto insoportable -una vez al atardecer, en noviembre-, y yo me deslizaba sobre la estrecha alfombra de mi pieza como en una pista, estremecido por el aspecto...
Cuento › Clásicos
Cuando ya eso se había vuelto insoportable -una vez al atardecer, en noviembre-, y yo me deslizaba sobre la estrecha alfombra de mi pieza como en una pista, estremecido por el aspecto...
Cuento › Clásicos
Había una vez una viejita que tenía dos hijos: uno vivo y otro tonto. Al mayor lo creían vivo porque era trabajador, amigo de guardar su plata y de plantarse bien los domingos. El...
Cuento › Animales
Una vez tío Conejo cogió una cosecha que consistía en una fanega de maíz y otra de frijoles y como era tan maldito, se propuso sacar de eso todo lo que pudiera. Pues bueno, un miércoles...
Cuento › Clásicos
Érase una vez una mujer muy pobre que dio a luz un niño. Como el pequeño vino al mundo envuelto en la tela de la suerte, predijéronle que al cumplir los catorce años se casaría...
Cuento › Clásicos
Un día Enrique se paró frente a su mamá y le dijo: - Mamá, tú no supiste, pero ayer vino mi abuelito y me llevó a pasear al pueblo donde nació. Un camión nos llevó hasta allí....
Cuento › Príncipes y princesas
Había una vez un rey que tenía tres hijos. Y el rey estaba desconsolado con sus hijos, porque los encontraba algo mamitas y él deseaba que fueran atrevidos y valientes. Se puso a...
Cuento › Clásicos
Mirringa Mirronga, la gata candonga va a dar un convite jugando escondite, y quiere que todos los gatos y gatas no almuercen ratones ni cenen con ratas. "A ver mis anteojos, y pluma...
Cuento › Clásicos
Estoy sentado junto a la alcantarilla aguardando a que salgan las ranas. Anoche, mientras estábamos cenando, comenzaron a armar el gran alboroto y no pararon de cantar hasta que amaneció....
Cuento › Clásicos
Estoy sentado junto a la alcantarilla aguardando a que salgan las ranas. Anoche, mientras estábamos cenando, comenzaron a armar el gran alboroto y no pararon de cantar hasta que amaneció....
Cuento › Animales
Cada mañana iba detrás de la cerca que servía de linde a los grandes terrenos del zoológico y me paseaba a lo largo de las gruesas alambradas, para ver si distinguía alguno de...
Cuento › Clásicos
Cierto día iba Caperucita por el bosque de... che ¿cómo se llamaba ese bosque? - Cual, el de... ¿el bosque de Sherwood? - No, ése era el de Robin Hood. - ¿Robin Hood no era el...
Cuento › Clásicos
Erase que se era un bosque muy grande, y en el centro de este habia una casita muy bonita hecha de troncos en donde vivia una familia muy feliz. El padre, un leñador llamado brazofuerte...
Cuento › Clásicos
¿Estás preparado para leer la historia de Nico? ¿De verdad? ......¿Estás sentado?....... ¿Te has lavado la cara hoy?....... ¿Y te has portado bien? Pues...... empecemos si te...
Cuento › Dragones
Según cuentan por allí, hace muchos años, en el Bosque Ilusión, allá donde viven esos exóticos duendecillos de piel verde como esmeralda aconteció una extraña historia. Vivió...
Cuento › Clásicos
¡Quién sabe si hay una niña que se parezca a Nené! Un viejito que sabe mucho dice que todas las niñas son como Nené. A Nené le gusta más jugar a "mamá", o "a tiendas", o "a...
Cuento › Clásicos
Como aún era demasiado renacuajo para ir solo en metro, cruzar la calle por mi cuenta, o invitar al cine a la chica pecosa que vivía en el rellano de mi escalera, decidí convertirme...
Cuento › Clásicos
Nena tenía los rizos rubios y un par de ojos suaves que parecían dos violetas abiertas. La abuela la llamaba "mi sol"; el abuelo, "la reina" , y la vieja criada encontraba para...
Cuento › Clásicos
Había una vez , un hermoso jardín de flores de brillantes colores y plantas de hojas muy raras, todas parecían pintadas. Pero en el fondo allá muy lejos dónde nadie jamás llegaba,...
Cuento › Clásicos
Pues señor, había una vez un viejito muy pobre que vivía solo íngrimo en su casita y se llamaba Uvieta. Un día le entró el repente de irse a rodar tierras, y diciendo y haciendo,...
Cuento › Navidad
Javito, te tengo una sorpresa. El chiquito miró al sacerdote con su habitual cortedad. - ¿Una sorpresa, padre Rolo? - articuló apenas. - Vas a cantar el solo de Noche de Paz...