El león la zorra y el ciervo
Cuento › Animales
Habiéndose enfermado el león, se tumbó en una cueva, diciéndole a la zorra, a la que estimaba mucho y con quien tenía muy buena amistad: -- Si quieres ayudarme a curarme y que...
Cuento › Animales
Habiéndose enfermado el león, se tumbó en una cueva, diciéndole a la zorra, a la que estimaba mucho y con quien tenía muy buena amistad: -- Si quieres ayudarme a curarme y que...
Cuento › Animales
Una mañana soleada un pequeño cerdito lloraba y lloraba. Estaba junto al rio muy triste y solo. De repente vió acercarse a un perrito y éste le dijo: _¿qué haces aqui cerdito...
Cuento › Clásicos
No había duda; era inútil forjarse ilusiones: ¡la reina se había extraviado!... Tampoco podía caber duda acerca de otra verdad, tan palpable y evidente como la anterior: ¡el rey...
Cuento › Animales
Habia una vez una cebra que iba caminando por la selva y se encontro al león. El leon le preguntó: -" ¿ a donde vas?" La cebre le respondio:-" a un lugar maravilloso,...
Cuento › Clásicos
Marta vivía, como han vivido muchos de los niños de los cuentos, con su madrastra. Esta madrastra se llamaba doña Policarpa del Pésimo-Carácter y con esto está dicho que era mujer...
Cuento › Clásicos
Érase una vez, una ratita que era muy presumida. Un día la ratita estaba barriendo su casita, cuando de repente en el suelo ve algo que brilla... una moneda de oro. La ratita la recogió...
Cuento › Clásicos
Érase una vez una ola chiquitita, chiquitita, que estaba triste. ¿Qué te pasa?, le preguntaban los cangrejos cuando salían de la arena al retirarse las aguas del mar. Que nunca...
Cuento › Clásicos
Había una vez, una niñita que vivía con su mamá y su abuelita en una casita muy humilde, esta niñita soñaba con tener juguetes ya que eran muy pobres. Un día la mamá estaba...
Cuento › Animales
La prudencia tiene ojos y lengua, eso nadie puede dudarlo. Lástima que casi siempre ande cabizbaja y bale en chino. Esta pudiera ser la introducción a la historia de la oveja negra,...
Cuento › Miedo
La Bruja despertó de su sueño de varios siglos, se desperezó largamente y ya en pie se miró en el espejo y dijo: -¡Qué suerte! Estoy tan horrible como siempre. No, mejor aún....
Cuento › Animales
Érase una vez una sardina llamada Cristina que vivía en las profundidades del Océano Atlántico, muy cerquita de las costas de un pequeño y bonito país llamado Galicia. Cristina...
Cuento › Hadas y duendes
Hace mucho, mucho tiempo, vivían un Tengu azul y un Tengu rojo en una montaña muy alta. Los dos eran íntimos amigos. Les gustaba observar a las personas desde lo alto. Un día el...
Cuento › Clásicos
Había una vez una viejita que tenía dos hijos: uno vivo y otro tonto. Al mayor lo creían vivo porque era trabajador, amigo de guardar su plata y de plantarse bien los domingos. El...
Cuento › Animales
Una vez tío Conejo cogió una cosecha que consistía en una fanega de maíz y otra de frijoles y como era tan maldito, se propuso sacar de eso todo lo que pudiera. Pues bueno, un miércoles...
Cuento › Clásicos
Una noche, un cachorro llamado Tuch se encontraba dormido frente a la casa de sus amos cuando oyó que lo llamaban en voz baja: "Tuch, Tuch, despierta." El perrito levantó las orejas,...
Cuento › Clásicos
Hace mucho, mucho tiempo, en algún lugar vivía una pareja de ancianos muy pobre. Un día el anciano oyó el grito de una grulla que había caído en una trampa. El anciano se compadeció...
Cuento › Naturaleza
Érase una vez un viento cansado. Tan cansado que no era capaz de levantar los pies para dar un paso. A duras penas podía arrastrarlos. Y tenía un montón de razones para estar...
Cuento › Príncipes y princesas
Había una vez un rey que tenía tres hijos. Y el rey estaba desconsolado con sus hijos, porque los encontraba algo mamitas y él deseaba que fueran atrevidos y valientes. Se puso a...
Cuento › Clásicos
Había una vez un hombre rico que se ocupaba en el comercio. Quedó viudo con una hija y esta hija era una niña muy linda: parecía una machita por lo rubia y lo blanca que la había...
Cuento › Clásicos
Como aún era demasiado renacuajo para ir solo en metro, cruzar la calle por mi cuenta, o invitar al cine a la chica pecosa que vivía en el rellano de mi escalera, decidí convertirme...